
… esta muy lleno de matices.
Incluso debemos evitar que tienda a ser demasiado uniforme. Porque lo vivo debe ser diverso, igual que la visión. Porque puede que solo parezca estar solo. Y algo que se aprende, al observar con atención lo que estamos viendo, son las características que acompañan a lo visto. Pero que pueden estar ocultas, y sin ellas le falte vida a la flor.
Por ejemplo, la soledad o la compañía. O bien otras sensaciones intangibles que una flor nos puede transmitir. Con su aroma nos traslada incluso a lugares lejanos, que visitamos hace tiempo o que desearíamos fervientemente visitar. Son cosas que no se pueden medir físicamente, pero que tienen mucha entidad espiritual. No se perciben racionalmente sino emocionalmente.
Al principio pueden parecer «frases ilegibles», pero con el tiempo aprendemos a leer en esos colores, en esos olores, en un tacto supersuave. Como se puede aprender a «leer» los sonidos de un instrumento
Toca aprender a leer nuestras propias emociones. Las causadas por todas estas sensaciones no visibles. O será imposible que aprendamos a leer las de los demás.
Y si no sabemso leer lo que nos dicen,¿cómo nos vamos a COMUNICAR con ellos/ellas, e incluso elles?
¡Anímate!