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  • Y ESO es ser un humano natural y libre!!!

    Porque, cuando nos reímos de forma natural y libre, sabiendo bien cuando no debemos soltar la risa por respeto otras personas, entonces ya hemos aprendido el arte de jugar para aprender.

    Sumaremos al placer del juego por el juego, el placer de aprender con el juego. Doble ración de placer. Algo que va acorde con nuestro ADN, ya que, el biogén de aprender jugando, está ligado al biogén de sentir placer en el juego (por sí mismo).

    Es la combinación de biogenes concomitantes, que se refuerzan entre ellos, para que el efecto final sea mayor. Esto es lo que, en cierto modo explica, que la forma de madurar de cada humano, los hace diferentes en su actividad conductual. No se puede tener el mismo comportamiento, aunque se nazca en iguales condiciones, porque se ha madurado con diferente estilo. Véase el caso de los gemelos. Y como pasará con los clones.

    Además explica también, como la incidencia de un sociogén a la hora de reforzar o apantallar a un biogén, funciona de forma muy diferente, según haya ido la fijación previa de los biogenes… no es lo mismo apantallar a un biogén de la empatía, en alguien que lo tiene debilitado, que en uno que lo tiene ya de por sí reforzado, por la combinación de dos o más genes concomitantes. O por la influencia diferente del ambiente donde se está viviendo.

    Qué nos dejen reír no es tan fácil. Pero será más fácil imponerse, si tenemos reforzados los biogenes proclives a favorecer la risa (y el placer de reír… y, como no, el placer de aprender riendo).

  • Pero sienten el inmenso placer de hacerlo…

    Es fácil aprender a reírse, pero nada fácil es aprender a hacerlo de forma positiva. Que sea una risa real.

    La cría humana ve mucha veces reír a la gente. pero pocas veces la ve reír con honradez, con sentimiento. Así que le resulta muy fácil imitar la risa que miente, la risa que disfraza el desprecio o el odio que un humano siente por el otro… siempre adultos claro… porque la cría humana aún no ha descubierto lo que despreciar y menos odiar.

    Aún va a necesitar muchas clases de los adultos que se dedican a despreciar a otros humanos, sobre todo por ser pobres, o incluso que llegan a odiarlos. Los desprecian por su raza, por sus creencias… en fin, por ser diferente. Tengamos en cuenta , que el desprecio al diferente no es algo marcado en el ADN, como un biogén, es más bien un sociogén negativo, que se va injertando en la mente de la cría humana a lo largo de la vida.

    Sí, es como meterle ideas para despreciar al diferente. Pero la palabra idea no refleja toda la intensidad que tiene ese tipo de idea, que nosotros llamamos sociogén. Precisamente es por ese motivo, decimos que este tipo de ideas se heredan, pasan de padres a hijos… y de tíos a sobrinos, y es debido a que tiene una intensidad «de marcado» parecida a la del biogén. Resulta muy difícil borrarla… es como si se transmitieran de una mente a otra, aunque no sea con genes materiales, solo virtuales. No es tan intensa, menos mal, y por eso decimos que es parcialmente borrable, pero sí se puede reforzar a lo largo del ciclo vital, de infancia y adolescencia… Y reforzarse aún más de generación en generación. Es lo que se llamará tradición.

    Y, por ese motivo, no hablamos de simples ideas, en materia de política o de religión. Estas está muy adentro, en la mente del ser humano al que se las han injertado. Es un proceso mucho más intenso que, incluso, el llamado lavado de cerebro. Esto tiene que ver con la sociogenética. Y para eso estamos aquí.

  • Con enormes ganas de aprender jugando…

    … aunque no sepamos lo que es aprender.

    Porque aprender es algo más que recoger información de cualquier forma, sin organizarla, porque así sería imposible que pueda ser retomada con facilidad y utilidad cuando se necesite.

    Es precisamente ese nivel de organización y eficiencia, lo que diferencia el almacenar información al tuntún, de colocarla bien ordenada, para ser usada de forma rápida y eficiente.

    Cuando la mente logra que la información adquiera ese nivel de orden (operativo), es cuando se puede decir que ella ha resumido (aprendido) el saber que venía en esa información.

    La acumulación desordenada de información no es aprender, porque no será útil. Al estudiar en la escuela es lo que se llama chapar, aprendizaje memorístico. Se memoriza y mal, NO se aprende. De hecho no suele perdurar en la memoria.

  • Se trata de lucir un uniforme…

    Y da igual que seas una cría humana o un adulto humano, se te va «metiendo en la sangre» (en la mente) que el uniforme te da varias cosas, chulería para ligar, poder para castigar, incluso respeto, aunque más que eso dé miedo. Te convences de que el uniforme te hace un hombre, además muy macho(te).

    Hablaremos más adelante del «efecto escaparate», pero es fácil notar que el uniforme te hace a ti, nunca tú harás al uniforme.

    Y, lógicamente, el arma forma parte del uniforme… será lo más valioso, lo que mejor te determina.

    De hecho, cuando está desarmado, un «buen» soldado dirá que se siente desnudo.

    Y no es difícil entender que un fusil de asalto, en las manos de un macho, es como tener un miembro viril de gran calibre. Y no hay exageración, pues para algo hicimos la mili (y algún Yo en franco cabreo). ¿Qué se puede esperar de una cría humana obligada a ser soldado?

  • Porque todo empieza siendo muy pequeño!!!

    Pero no nacemos polis ni ladrones. Ni siquiera somos el ser humano honrado, que decía Rousseau. Eso sí, estamos bastante limpios de valores éticos, hasta que todo empieza, cuando nosotros somos muy pequeños, a veces hasta dentro del útero… Y, también, empieza de forma poco notable, como si «no fuera nada». Al principio puede, incluso, pasar desapercibido por ser algo casi despreciable. Lo más notable es que no tenemos ninguna tendencia para hacer el mal a los demás seres vivos, incluida nuestra madre, que nos acoge en su útero. Y ello es porque no tenemos capacidad biológica para decidir nada. Nuestra mente está prácticamente vacía. Puede decirse que no está iniciada.

    Pero nosotros crecemos y lo que se pudo generar en nuestro coco, también irá creciendo… al mismo ritmo, o puede que se acelere, y mucho. Acabando por ser una montaña dentro de nuestra mente.

    Porque las marcas que trae el ADN son minúsculas, se necesitan reforzar durante nuestra maduración, con la imprescindible ayuda de los adultos. No podemos saber lo que es bueno ni es malo, por mucho que se empeñara en decir Rousseau lo contrario.

    Pero las ideas negativas, que nos van injertando, ya desde muy pequeños, también pueden pasar desapercibidas, e incluso tomarlas como simples manías sin importancia. Por ejemplo, la niña, saliendo de la cuna, le pone mala cara a la criada… prefiere darle la mano a su mamá, algo «sin importancia»… pero, podemos preguntarnos ¿cómo tratan los papás a sus criadas? Porque puede ser que, la niña postcuna, está aprendiendo muy bien de sus padres. Que, por lo de ahora, son su referencia.

    Como dijimos al principio, se trata de observa con atención lo que sucede delante de nuestros ojos, para ser capaces de captar los detalles de la realidad, tal como esta se va desarrollando.

  • Y cuando se hace mayor… ya es un profesional del acoso!!!

    Ya lo dijimos ayer. Toda esta segunda fase es una preparación para conseguir un tipo de cría humana, al que se pueda preparar en su adolescencia para ser un ser humano natural y libre. Sería el camino positivo. O, por el contrario, lo preparen, para ser un fiel ejecutor de las normas que la SAD tiene implantadas. Lo que supone el camino negativo.

    Y cada uno en su estilo.

    Los naturales y libres, tratarán, mejor o peor, tratarán de hacer cumplir el mandato biogenético de ser regeneradores sociales. Los adaptados al sistema social impuesto por la SAD, al contrario, acabarán siendo meros ejecutores de sus planes sociales ya establecidos, evitando, sobre todo, la regeneración social que pretenden desarrollar los anteriores.

    Los que llamamos naturales y libres, con adn social positivo, tendrán que luchar constantemente contra los impedimentos (sociogenes negativos y represión físicomental «a la fuerza»), que la SAD les irá poniendo en el camino.

    Los delegados del poder establecido, contarán con los medios necesarios, para ejercer toda la represión que antes indicamos, Son la mano ejecutora de la SAD.

  • Y todo esto va en el adn social negativo… de un acosador de 7 añitos.

    Ayer tratamos de hacer un paralelismo entre el comportamiento del acosador y del acosado, aunque lógicamente sean cosas muy diferentes. Pero se trataba de buscar los puntos de unión que la sociogenética puede establecer.

    Ahora nos centramos en el acosador, ya que su comportamiento es tan paradigmático, que nos vale para ilustrar incluso el de un soldado (o de un criminal…).

    Puede que en la imagen nos saliera un depredador algo mayor de siete años, pero realmente en este asunto del acoso infantil, no cambia mucho hasta entrar en la preadolescencia. Porque es, en ese momento madurativo tan vital, cuando se agravan mucho las características sociogenéticonegativas del acosador. Y sí, llegan siete años para tener fabricado un acosador casi profesional… le faltará poco.

    Para empezar podemos fijarnos en las cuatro que hemos indicado en la imagen… Con la no empatía, se le ha introducido la idea de que lo diferente es despreciable, que el humano diferente tiene tiene menor calidad humana. Además de acompañarlo con una idea de que su ego es fundamental, fuera de serie, y que eso se traduce en que su inteligencia es superior… aunque sea un imbécil no declarado. Todo eso acompañado por una falta de correctivos, que le hacen sentirse superior a lo demás porque no merece castigos (véase Juego de Tronos), y, para colmo, le dan algunas parcelas de poder, que le permite aumentar su ego y desprecio por los diferentes… incluso aún siendo más inteligentes que él. A esos los mira aún peor.

    Han fabricado a un conato de mandón, que solo le falta pasar por una adolescencia que le permita reforzar esas características… y quedar ya preparado para ser un soldado, un policía o un político de mierda. Si, además, pasa por una universidad tipo Liga Y en USA, tenemos a un futuro gobernante, con las neuronas mínimas para apretar un botón rojo.

  • ¿Pero qué significa ser diferente en la escuela?

    Una palabra muy importante.

    La diferencia, además de significar el resultado de una operación, restar el sustraendo al minuendo, puede usarse para hacer notar lo que distingue a un ser humano de otro. Así, cuando se dice : este niño (o niña), es diferente de este otro (u otra).

    Y ahí empieza uno de los mayores problemas que debe afrontar una cría humana, dejando ya de lado el maltrato infantil , que puede sufrir en casa, con padres biológicos o adoptivos.

    Como receptores de derechos civiles no deberíamos ser diferentes. Aunque luego, los adultos, hacen que realmente sí lo seamos.

    Pero, como receptores del llamado acoso escolar, sí somos muy diferentes… y esa diferencia no siempre es palpable. La llamada SAD, se encarga con esmero, de ir mudando las reglas de convivencia social, para que pasen desapercibidos esos cambios, que aumentan las diferencias de trato, por parte de los adultos dominantes. Y tan metido está en la mente del niño «diferente», que ya se considera debe mantener una postura diferente (estará aislado, por ejemplo), cuando podría estar jugando con las demás crías… pero ya le han metido en la mente que él «no puede». Un sociogén (idea) destroza futuros.

  • O el derecho a no ser acosado…

    Hace días reflexionamos sobre la vital importancia del juego, para ele aprendizaje en esta segunda fase de maduración infantil.

    Así que, dejando de lado el conflictivo problema del aburrimiento, que decíamos ayer, pasemos a comentar algo que se da tanto en el momento del juego, como en el de la placidez del “no juego”. Lo que sienten algunas personas «raras», que disfrutan no jugando.

    ¿Qué podemos aprender del fenómeno del acoso escolar, tanto si eres un acosado, como si eres un acosador?

    Dos roles bien diferenciados, pero que ambos se igualan en resultados : pertenecen al comportamiento vital de dos seres humanos bastante tarados.

    Porque no solo tiene problemas el acosado, también los tiene el acosador… y muy grandes, aunque este último lo disimula mucho mejor.

  • ¿Y el derecho a aburrirse?

    Y aunque pueda parecer raro , tenemos que reivindicar el derecho a aburrirse. Porque su negación es la mejor forma de evitar que uses tu derecho de expresión … ¿Qué más clara expresión de descontento que manifestar de forma pacífica, el hecho de que te estás aburriendo en clase?

    ¿Qué profesional tienes enfrente, con la obligación de hacer que bebas los conocimientos, en vez de masticarlos y vomitar, que ni siquiera es capaz de, al menos, mantenerte quieto en el sitio, haciendo que atiendes? Aunque sea con disimulo…

    Hay que ser muy mal profesional… Y el problema es que existen (y en cantidad manifiesta… aunque no se quieren ver).

    Es otra forma más de escapar de la realidad, en este caso en un aula, haciendo que acabe siendo, el alumno aburrido, el chivo expiatorio de todo lo malo que sucede en ese espacio tiempo de aprendizaje.

    Y lo peor es que los adultos, sean profes o no, fomentan ese oscuro discurso.