
Hace días reflexionamos sobre la vital importancia del juego, para ele aprendizaje en esta segunda fase de maduración infantil.
Así que, dejando de lado el conflictivo problema del aburrimiento, que decíamos ayer, pasemos a comentar algo que se da tanto en el momento del juego, como en el de la placidez del “no juego”. Lo que sienten algunas personas «raras», que disfrutan no jugando.
¿Qué podemos aprender del fenómeno del acoso escolar, tanto si eres un acosado, como si eres un acosador?
Dos roles bien diferenciados, pero que ambos se igualan en resultados : pertenecen al comportamiento vital de dos seres humanos bastante tarados.
Porque no solo tiene problemas el acosado, también los tiene el acosador… y muy grandes, aunque este último lo disimula mucho mejor.








