
En está pagina, en paralelo con estas otras, intentaremos reflexionar sobre un aspecto importante para la sociogenética. Se trata de enlazar un concepto muy usado en la vida cotidiana, prejuicio, con lo que aquí llamamos gen social.
Porque además podremos ver como el desdoble en positivo y negativo del gen social es algo que ya se da en el concepto de prejuicio. Aunque este se use prácticamente solo como valoración negativa. La positiva, la referida a lo que podía ser considerada una cualidad (positiva)del ser humano, no suele asociarse al término prejuicio, si bien es igualmente un juicio previo, cuando se hace suponiendo cosas, debido a que aún no se conoce bien a la persona que enjuiciamos.
También trataremos al mismo tiempo, el problema de como una capacidad genética (adaptación, empatía… ) puede ser reforzada negativamente, aunque en principio su desarrollo madurativo debiera ser en positivo.
Porque, de alguna forma, está relacionado con este problema de los prejuicios, que hacen que el ser humano pueda derivar por un camino muy negativo, aunque en principio no estuviera tan predeterminado que fuera por él. Y es que influyen muy malamente, tanto en el emisor del prejuicio como en su receptor.
Podía decirse que la predeterminación natural no existe, pero la artificial (social) sí.

¿Quién soy yo, quién eres tú… incluso quién es el otro (que nos observa)?
Parecen preguntas simples, casi del que se olvidó de preguntar(se) por la esclavitud…
Y seguimos casi tan faltos de respuestas como entonces. Pero hay que ver , miremos como miremos, lo que avanzamos en el arte de la guerra. Y de la tortura, tanto de animales irracionales como de seres humanos.
Y esto no es un prejuicio, contra la humanidad, son solo datos contantes y sonantes. Incluso ene cuerpos matados, individual o colectivamente, algunos masacrados hasta más no poder o simspleementee mutilados para el resto de sus vidas.
Usaremos al personaje de Cate Blanchet, y a sus adláteres, para reflexionar sobre esa lacra humana que llamamos prejuicios. Incluyendo como adjunto al propio observador de la serie que comentamos. Es decir tú y yo.

Cuando vemos una realidad que nos apasiona, ¡cómo no dejarse trasladar por la imaginación, a cualquiera de los reinos de nuestras fantasías infantiles?
En este caso tenemos (imagen) tres seres humanos, que serán tres personajes fundamentales en esta historia sobre el comportamiento social humano.
Un joven viajero, amante de la fotografía, que contempla atentamente una escena donde una madre joven observa atentamente como una cría humana (su hijo?) juega en la orilla de la playa.
El joveen fotografo mira con mucah aatención, peror no sabeemsos muy bienee loq ue está viendo… cuando fija en sus menete la aiamgen de una amujer quee parece, reeptimos parce, muy ataractiva. Además de estasra rodeada dde uan aatmosfera especialemente erótica.
De la amaujer no sabemeos nada, salvo que epodemos ver, no solsos miarar, que sevuelve paar cocnteemplara su vez aal joven fotógarafo. Y de su psissblee hijo tamapaooc sabemeos nada… y menso quee será el susfridor pasivo deeloq ue pase en las smiradas de los adultos… o entre una adulta y un joven postadolescente… como mínimo lleno de fantasíaas mentales.

Y así tenemos que, desde el fondo de nuestra memoria, vamos sacando todas esas imágenes que nos hacen modificar esta realidad presente, para que sea más acorde con nuestras amadas fantasías.
Seremos capaces de controlar esa influencia de la imaginación, a la hora de fijar una imagen lo más cercana a la realidad que observamos?
¿O nos dejaremos ir, confundiendo la realidad con la visión virtual que nosotros sacamos de ella?

Para uno (él) era un ángel, y eso está lleno de bondad… pero también el exceso de bondad puede ser altamente seductor…
Porque, al ver esta imagen en la realidad, ¿quién no se cree que está observando la Venus del Botticelli? Y entonces, como por arte de magia, el ángel ya tiene sexo…
Mientras que ella se puede mover en la duda, de si está jugando el papel de ángel neutro o excesivamente seductor… ¿Cómo conseguir un equilibrio en ese espontáneo y totalmente natural juego del «toma y daca», que viene siendo cuando estamos en modo : tú me miras y yo te miro?
Yo te imagino así y tú me imaginas asao. Yo soy el objeto deseado y tú eres quien desea poseer ese objeto… bien podía ser una reflexión de la seductora mujer.
Yo te deseo, incluso sin saberlo aún… y tú puedes ser una pieza de caza, también sin saberlo. O bien, por qué no, yo soy la pieza a cazar y tú eres el cazador… mucho más cómodo para mi ego femenino…. y, como no, para los adultos bien pensantes. Porque siempre puede darse un viceversa.

Ya que también participa en esta versión de la historia, la madre del joven fotógrafo, que va a tomar partido ya antes de conocer lo ocurrido.