
Hablamos mucho del acosado, del posible maltratado… de cómo su vida escolar puede ser un calvario cada recreo, o incluso cada clase de cada día.
Pero, toca hablar también del acosador, de quien disfruta (o eso parece) maltratando, de quien llega a hacerse un profesional, en el difícil (sí difícil) arte de montar un calvario para otro alumno/a.
Porque este segundo caso es el comportamiento humano, que deja mejores síntomas externos, para aplicar nuestro análisis sociogenético.
Se hace más extrovertida la expresión del acosador (ganador) que la del acosado (vencido). Y por ese motivo, nos resulta más fácil observar el tipo de sociogenes que marcan su conducta.
Y, además, todos fuimos testigos de algún momento de acoso escolar, aunque fuese mínimo… incluso, algunos, lo sufrieron como sujetos. Así que se hace muy fácil saber de lo que se habla.
¡Anímate!