
… y escaramujos.
Aunque, recordemos, están las del manzano de ayer, que dan fruta y un poco de pecado. Según cuenta la Biblia Abrahámica.
Y además, la rosa, es capaz de decirnos tantas y tantas cosas, que su falta de fruto comestible es pecata minuta hablando de lenguaje comunicativo.
Porque, ¿dónde hay esa armonía de colores? Y un olor que nos traslada a otros lugares, como al Mediterráneo, en el caso de que no se lo amputaran.
Pero, sobre todo, llegar a ver esa cara de alegría, que se le pone a cualquier ser humano (con sensiblidad), cuando se la ofrecemos cortada.
O le hacemos pasear por la rosaleda, mientras intentamos que, además de fijarse en las diversas rosas, pueda fijarse también en tu diversidad como persona.
¡Anímate!