
… cuando los demás están apagados.
Da igual que sea una rosa que sea una persona. Y si el que luce más va a ser el jefe, no siempre será capaz de usar «su luz» en modo positivo.
Porque una cosa es lucir(se) y otra muy diferente iluminar a los otros.
Y porque un exceso de luz en el líder, suele acabar en una secta, donde, al final, todos usan la linterna del jefe.
Porque una rosa difusa, o una difusa rosa, debe estar diluida visualmente para todos los que la miran. O no.
Y si alguien ve diferente, debe ayudar a los demás para que lo intenten. Porque el pensar en lo que ves, sin repartir tus pensamientos, solo favorece un desarrollo egoísta. Nunca colectivo.
¡Anímate!