
… de Moka.
«Oh contexto, meu contexto», viene siendo la frase que utilizamos como inicio en «nuestros» tuis de X. Trata de hacer ver la extrema importancia de situarnos siempre en un contexto determinado, social e históricamente, como tanto repetimos a lo largo y ancho de mis reflexiones (blog Atisbos, página “del alma inexistente”…)… y que, como no, cobra mayor importancia cuando estamos citando una frase de algún ser humano, que sabía algo de lo que decía (o dice).
Y que, por tanto, denunciamos constantemente en esa manía “persecutoria”, que tienen muchos internautas de citar frases “célebres”, sin indicar su puñetero contexto.
Por cierto que la frase se la parafraseamos al bueno del W. Whitman. Cuando dice “Oh capitán, mi capitán”.
Y, puestos a copiar, hemos tomado del amigo G. A. Bécquer una frase famosa, donde habla de “un arpa llena de polvo, en un ángulo oscuro olvidada”. Lógicamente la versión es nuestra, el poeta lo hace mucho mejor.
Aquí ni hay arpas ni hay polvo, solo citas de autores a los que consideramos que “pueden arrojar un poco de luz” a nuestras reflexiones. La frasecita anterior está superrepetida, pero sigue siendo expresivamente muy granítica. Y vamos con un ejemplo…

Y empezamos por alguien que tiene muchos fans, pero también muchos detractores. Mi toma de contacto a los 14 añitos, precisamente con este libro sobre Grecia, no fue muy amable. Luego, al leer que su autor fue un pilar teórico del nazismo, ya le cogí algo de tirria.
Pero en esta etapa de «segunda adolescencia y jubilata» hasta las cejas, lo he retomado como (algo lógico) si fuera una buena habitación propia del edificio de la filosofía terrestre. La de todos los tiempos. Y la de todas las orientaciones geográficas e ideológicas.
Así que una buena cita para empezar a llenar este rincón con arpas desenpolvadas, puede ser esta “sobre la Humanidad”, esa de la imagen. Esa humanaidad a la que el amigo Nietzsche le dedica bastantes balas, e incluso algún obús dialéctico, a lo largo de su reflexión filosófica.
Era demasiado dionisíaco para uno de mis dos yos, en aquella primera etapa preadolescente, y aún bastante franquista (el ecosistema). Pero ya resulta más apolíneo, en esta segunda lectura “de adulto mayor·.
¿Qué opina este tipo de lo que llamamos Humanidad? Como vemos en el texto fotografiado, algo muy interesante. ¿Podría ser algo así, como que el ser Humano y la Naturaleza son exactamente lo mismo?Seguiremos reflexionando.

Y sí, tenemos que hablar algo sobre ese concepto de humanidad, que hicimos saltar desde una cita de Nietzsche. Pero, antes de seguir con las citas, aclaremos ahora, que no se trata solo de citas con texto. Tan importantes o más, son las citas visuales. Las típicas imágenes icónicas. Siempre con un contenido mucho mayor, que una cita textual normal y corriente.
Por ejemplo, podemos considerar que, según la creencia abrahámica (Antiguo Testamento), TODA la humanidad desciende de una simple pareja de seres humanos. Que fueron creados por un dios llamado Yahvé (Jehová). Pero ese problemón lo dejamos por ahora, ya que seguimos con la dualidad cuerpo/mente. De la que el Génesis no dice absolutamente nada, que no sea poner un alma en el cacho de tierra manipulado por Yahvé. Algo que Descartes (siglo XVII) seguía teniendo escrito a fuego en su mente.
Lo que si parece importante ahora, es hacer una comparación de esta cita visual, que parece claramente bizantina (siglos VI hasta XIII/XIV), bastante realista, en cuanto vemos como Eva sale del costado de Adán, mientras Yahvé contempla su divina obra, con la megafamosa imagen renacentista (siglo XVI) de Yahvé insuflando el alma a Adán, desde una nube, que debe representar el cielo cristiano para el bueno del Michelangelo, en su manía por complacer al exquisito Papa.
Y, ya en principio, nos chirría una cosa : ¿dónde estás Eva? Se supone que tiene tanta importancia o más que Adán, ya que resulta una versión mejorada del mismo. Y ha sido la que provoca la ira de Yahvé, cuando decide (Eva) que es más importante conocer la realidad que seguir las ordenes que no le son explicadas.¿O no?

Y habrá que repetirlo, si es preciso muchas más veces. En pleno Humanismo, empezado en Italia, pero expandido al planeta entero, se les olvida que también la mujer es un ser humano. Ya sin meterse si es versión mejorada del hombre o no. Lo que sí debe estar claro es que sería necesario hacer una revolución filosófica y social, esa que ya no quiso iniciar el amigo Sócrates, haciendo visible al ser humano, que forma la mitad de la humanidad y que corre básicamente con su reproducción. Así que sintetizamos el problema en la siguiente pregunta : ¿Dónde está el supuesto humanismo del pintor? ¿Por qué hablar de humanismo, cuando se habla solo de «la mitad» de la Humanidad?
Podemos decir (siglo XXI) que, más que humanismo, este siglo XVII de la Capillaa Sixtina, practica el hombrismo, una variante “chuli” del machismo terrestre. Esa visión antropocéntrica del mundo terrestre (e incluso el celestial), que se propagó por el planeta como una auténtica peste antimorada. Y que aún existe en la España actual (XXI), a la que podríamos denominar como cayetanismo hispánico.
¿O será que los clásicos griegos y romanos tenían la razón, y esto del feminismo es un invento de cuatro chaladas del siglo XX, que un día se levantaron con su pie izquierdo y empezaron a ver cosas que antes no se veían? Perdón, dirán algunos que antes no existían (y ahora tampoco!). Porque hasta el Sócrates miró para otro lado…
De hecho el Papa Sixto le tuvo que reñir al Micheangelo para que tapara el cuerpo de Yahvé. Al Adán lo dejó tal como nació, pero de Eva ni se acordó, que también estaba en la escena edénica. Era invisible y, por lo tanto, totalmente secundario discutir si necesitaba ropa.
Y sí, aún seguimos así en este siglo XXI. Más o menos como en la Capilla Sixtina. Claro que, ¿quién soy yo para decir este tipo de cosas?

Pero podemos seguir con alguna cita de Nietzsche, que es alguien con mucha mayor presencia mediática que yo. Y también nos llevará por terrenos, donde la mujer sigue siendo un objeto sexual dentro de eso que llamamos Humanidad. En este caso, continuando la cita del otro día, sobre la Humanidad. Y si aún tenemos algo de paciencia esperar un poco, que, rápido, aparecerá el machismo de otro filósofo.
Nietzsche nos pone de ejemplo a los clásicos griegos, porque si de algo presumían estos esclavistas era de dioses y de ser más humanos, y más valientes, que ninguno. ¿O no?
De hecho muestra algo que parece una indirecta hacia su expresión máxima de hombría, valentía, inteligencia y, ya lo dice su nombre, magnitud. Aunque en estos lares lo tenemos más bien por Alejandro Medio, ya que no le reconocemos esa Magnitud por ningún lado. Es cierto que hizo un Imperio muy rápido y muy Grande. Pero también lo perdió, casi con tanta rapidez y, sobre todo, por una «gran» impericia en el reparto de sus herederos.
Claro que no tenía el bueno de Alejandro, mucho donde escoger herederos. Ni tiempo tuvo.
Pero, si no se hubiera acelerado tanto, y más metiéndose en el barrizal Índico, quizás tuviera tiempo para pensar con calma, en la manera de ir dejando buenos cimientos, para el imperio que construía. Lo hizo sobre un auténtico barro. Nada que ver con su padre.

Un dios emanando su gracia divina, el alma de los cristianos, injertada en el barro edénico, para hacer de ti un Adán humano. Aunque algo diferente según seas macho o hembra… y, sobre todo, según seas pobre o rico. También puede influir el que seas negro o blanco, por ejemplo.
Ya no digamos si te “tocó” nacer hembra, pobre y negra. ¡Especialmente en la tierra de los blanquitos!
Aunque luego Jesucristo intentó mejorar la versión bíblica del Padre. Pero un tal San Pablo, no le permitió esa “hazaña”. Porque se fabricó su versión neoplatónica y autoritaria del cristianismo, para hacer todo lo contrario.
Porque el señor Pablo de Tarso, como buen funcionario del Imperio Romano, vio necesario amputar la parte áms humanística del Evangelio (casi todo). No podía ser un mensaje liberador, de los humanos pobres, como quería Jesucristo, y, por lo tanto, una nueva versión del Dios Padre mucho más humanizada. Al contrario, era preciso hacerlo más usable por el poder establecido. Precisamente como herramienta fundamental, para perpetuar el poder del Papa. Como en su momento hizo el rey, que se inventó a un dios todopoderoso, para justificar su reinado (por la gracia de Dios). Ahora se necesitaba un Nuevo Evangelio, que le hiciera más soportable la opresión al cristiano pobre.
Y por eso fue San Pedro el que ocupó el sillón papal, pero fue San Pablo el que le dio forma definitiva al Neoevangelio Anticristiano.

¿Y qué decir de los doce apóstoles, todos bien machos?
Ni siquiera sus redactores quisieron personalizar a Judas en una mujer, ya que las consideraban totalmente incapaces de acompañar a Jesús en su misión evangélica. Las mujeres eran para llorarle y, como mucho, ser salvadas por él, si caían en el pecado nefando de la carne. El hombre ya se perdonaba a sí mismo.
Si nos fijamos, este simple hecho de no escoger una apóstol, ya hace que la mujer sea prácticamente invisible, para la actividad eclesiástica. Tal como pasó con los profetas, un gremio donde la mujer brillaba por su ausencia.
Muy agravado el hecho, si tenemos en cuenta que Eva era una versión mejorada de Adán. ¿O acaso todo un Jahvé iba a contentarse con repetir exactamente lo que hizo antes con el barro? ¿No quería mejorar?
Es cierto que la Virgen parió a Jesús, y hasta una paloma representa al Espíritu Santo, pero bien que el Padre quiso tener un Hijo en vez de una Hija. La mujer lo tiene muy crudo con cualquier iglesia.

Y es que ser mujer y ser pobre, es demasiada carga… por haber comido una jodida manzana.
Hablar de Humanidad, como hablaba Nietzsche, cuando su mitad femenina está invisibilizada y maltratada (por la otra mitad), parece un tremendo sarcasmo.
Y, la verdad, no es solo el problema de ser una mujer pobre, ya que la epidemia de invisibilización femenina también invadía las esferas del poder establecido, que era básicamente masculino.
Allí donde había reyes y emperadores, ellos lucían en todo su esplendor, pero resultaba muy difícil que pudiera mostrarse una reina y menos una emperatriz. Hubo casos, pero muy excepcionales.
Pensemos por un momento en dos nombres señeros en la historia de los grandes imperios terrestres: Alejandro Magno y Julio César. Tuvieron émulos a montones. Pero, ¿cuántas tuvieron una Catalina de Rusia o una Victoria de Gran Bretaña?

Nada como empezar con esta cita de crueldad supina, que nos cuenta un hecho muy indigno de la supuesta grandeza, que irradia el nombre de Alejandro Magno, y por el cual nosotros lo dejamos en un simple Medio. Si queremos relacionarlo con una saga cinematográfica actual, bien podemos afirmar que se dejaba llevar, de vez en cuando, por el Lado Oscuro de la Fuerza.
Y, de paso, nos sirve para reflejar muy bien el entramado social de un universo básicamente patriarcal. Donde los machos imponen su ley. Incluso para determinar lo que debe ser y no ser en las relaciones afectivas entre los seres humanos : si se hacen con los demás machos dignifican, es decir son hechos necesarios. Pero si se hacen con la hembras son simplemente contingentes, tal como dice el existencialismo sartriano.
Relaciones afectivas y de poder, ya que hasta el gran Julio César usaba, de uno u otro modo, a la hembra que le tocara cerca. De hecho, quien debía mostrar dignidad de casada era solamente su mujer. Al César nada, se le podía exigir, a su mujer todo.
Y así se puede contar la historia de la humanidad. La verdadera, no la que nos cuentan los vencedores (y machos).
Cuando un hombre, sobre todo si es poderoso, pierde su humanidad, para convertirse en un falso dios, como hizo Aquiles, entonces tenemos una gran brecha en el Barco de la Humanidad. Va camino de ser un grandioso Titanic. Y Nietzsche de okupa.

Para mostrar que no exageramos, cuando hacemos un paralelismo entre la presunción de Aquiles, personaje homérico e hijo de diosa, y el Gran Alejandro, personaje real e hijo de un conquistador, tomamos la cita anterior y la siguiente de un trabajo universitario… que nos habla de Alejandro.
Sirve para comprobar que, si bien tuvo buenos tutores, Alejandro se pasó de presunción y se consideraba que era un elegido para triunfar.
Lo que dicen que hizo con el nudo gordiano, sólo demuestra su gran capacidad para sentirse muy por encima de los demás (humanos, por lo menos). Y, lo peor, algo así como un mortal al que nunca alcanzaría la muerte. Como le pasaba a Aquiles.
Lo malo es que todos tenemos un talón, y que ir de sobrado, como le pasaba al otro, le llevó a morir muy joven y, lo más negativo, dejando un imperio enorme, para que fuese despedazado por la codicia de sus sucesores.
Es lo que suele pasar, cuando te crees mejor que los demás seres humanos. Recordemos lo que se dijo sobre ese gen específico del Alejandro Medio : “sentirse por encima de los demás”.

Hay que tener bastante mediocridad como ser humano, para comportarse así ante un valiente enemigo, y más delante de sus tropas victoriosas.
Como bien indica el Nietzsche, en su cita alejandrina, poca Magnitud hay en tanta Medianía.
Porque al menos Aquiles era hijo de una diosa… lo que no le quita un ápice de inhumanidad a su canallesca e infantil proeza, sobre el cuerpo de un valiente guerrero, como era Héctor. Quien, además, había matado a su amante en una acción totalmente desesperada del amigo de Aquiles. ¡Ni sabía quien era!
Pero la mediocridad humana, también reside en el adn social negativo, que toda cría humana va asumiendo, aunque sea hijo de todo un rey con alta capacidad de mando.
El adn social negativo está ahí, solo hay que disponerse a pillarlo, como si fuera un catarro… y hacerse un adulto con él, tal como desea el sistema social imperante, lo que aquí llamamos SAD.

Ahora sí nos vamos a despedir del Nietzsche, al menos en sus citas alejandrinas. Esperemos que nos diera otra perspectiva del mundo griego, algo alejado de los paseos peripatéticos de sus filósofos, o de las heroicidades hollywoodenses de sus héroes humanos. Tan grandiosos ellos, comparados con los persas, por ejemplo.
Pensamos además, que resultan una buena cura, sobre todo para quien tiene esa imagen tópica del filósofo, como la gran bicha que sustenta la ideología nazi. Tengamos en cuenta que, en una ideología como la nazi, tan inhumana, no hay filosofía, generada por una mente humana, que le pueda servir de base.
Y, ya de paso, notar que no todos los considerados genios son tan geniales.
Pero lo esencial es notar cómo influye eso que aquí (en el blog) llamamos adn social negativo. Que lo tienen injertado tanto los pobres como los ricos, los genios como los mierdecilas mentales. El adn social negataivo es algo universal… y casi tan permanente como el ADN.
Aunque, para nuestra suerte, como humanos, la persistencia del ADN es muchísimo mayor que la del adn social negativo. Siempre habrá algún mecanismo, para revertir el dominio del adn social negativo, haciendo que se anulen parte de sus características más negativas y haciendo revivir a las que están marcadas en el ADN. En cierto modo, es como hacer que los genes recesivos (socialmente) vuelvan a ser los protagonistas del comportamiento. Son muchos millones de años trabajando en ello, para que la naturaleza salga perdiendo ¡Por ahora!

Una cita ilustrada que no sabemos si es apócrifa, pero que, evidentemente (científicamente), tiene todos los atisbos de ser perfectamente posible. ¿Qué profeta no disfruta de hablar mal de las demás religiones? Casi lo hacen más a gusto que los políticos, de baja estofa.
Toda nueva religión se monta sobre las ruinas de otras religiones anteriores. La musulmana no iba a ser diferente.
Hasta osa meterse con la capacidad reproductiva de los creyentes, en las religiones que estaban implementadas en el territorio árabe, alrededor de La Meca.
Apoyado en la parte abrahámica de la Biblia, no dejaba de ser el vendedor de una nueva lavadora, de la que, lógicamente, presumía, como si le fuera en ello la vida. Y le iba, ya que este tipo de profetas tan fanáticos, ya no tiene vida propia. Tiene su mente totalmente ocupada ,por lo que diga él que dice esa nueva religión.
Y como siempre, la conquista del poder terrenal está detrás de todo ese rollo de que su lavadora lava mejor.

Porque no venimos del barro, aunque fuera una arcilla de inmejorable calidad. Ni tampoco de la forma que han ido explicando las religiones, inventadas por la mente humana, a lo largo del planeta, sobre la procedencia del ser humano.
Somos lo que somos, un conjunto de cromosomas, que han sido capaces, ellos solitos, de encontrar una forma de generarse a sí mismo. Porque autorreproducirse es la esencia de la vida.
Y ya sé que las citas donde habla un dios, o uno de sus muchos profetas, son mucho más usadas, que las pocas citas de seres humanos pensantes, que intentaron advertir de lo falsas que son.
Y es porque los dioses no hacen milagros, y menos sus defensores en la Tierra, pero sí suelen tener el poder necesario para imponer una Verdad Única. Llegando a matar a los que la nieguen.
Así hizo Mahoma y así hizo cualquier Papa católico, falsamente cristiano, cuando hacía quemar en la hoguera o pasar con la espada. Tanto con la Inquisición Española, como con las Santas Cruzadas Europeas.

Entonces las citas desaparecen. Incluso de las paredes.Y, como se habla en otro lugar, sobre el papel que juega el adn social en el mantenimiento del espíritu guerrero, además del odio entre unos terrestres y otros, no son las religiones ajenas a ese proceso de ofuscación colectiva.
Algo totalmente antinatural y que fomenta situaciones inhumanas, como la que se vive en este 2024, en el territorio palestino de Gaza.
Porque si hay bombas no puede haber seres humanos, y por lo tanto no habrá palabras que circulen libremente por ese territrio.
En situación de guerra no hay más lenguaje posible que el de la barbarie más absoluta. Aunque llamar bárbaros a los que arrojan bombas, es ir en contra del espíritu de los pueblos bárbaros (para los romanos!). Ya que ellos sí tenían su lenguaje. Y sus costumbres. Y sus ganas de vivir en paz. Sin que los invadieran los civilizados romanos.
Aunque también ellos tenían ya injertado un adn social negativo, que los llevaba por la senda de la guerra. No olvidemos la famosa escena del hombre simio (2001, una odisea…), que se apodera de una charca, rompiéndole el cráneo a los de “otra” tribu.

Dijo un tal Jesús, por las tierras palestinas, que dejaran acercarse a los niños, porque de ellos será el reino de los cielos… aunque seguro que, Cristo, conocía a los fariseos de su tiempo, pero no se imaginaba el tipo de fariseísmo que iban a tener los sionistas del siglo XXI. ¡Ni tampoco sus seguidores con sotana!
No se podía imaginar, en el caso sionista, que les iban a regalar bombas en vez de caramelos… o de simples palos de regaliz.
Resulta escalofriante ver, cómo la mediocridad del ser humano es capaz de inventar una rueda. Con sus manos y su cerebro, con las ideas que se necesitan para hacerla funcionar como un mecanismo de transporte.
Y al mismo tiempo ser totalmente incapaz de darle una vida humana completa, a las crías que salen de un útero materno. Ser incapaces de protegerlas de las inclemencias causadas por las ideas destructoras de esos mismos mediocres humanos.
¿Cómo compaginar en estos veinte siglos de humanidad cristiana, que nos separan de tal llamamiento de la imagen, que nos indica la voluntad del llamado hijo de dios… con las matanzas que favorecen otros dioses como su propio padre, o el dios judío Yahvé? ¿O un dios tan misericordioso, según muchos musulmanes, como es Alá?

Si tú solo sabes que no sabes (nada de nada), ¿qué es lo que sabes?
Sí tú no sabes nada… y ahí te quedas… ¿qué más puedes saber?
Si te llaman sabio, por reconocer que nada sabes… y como dicen que existes, solo por pensar en ti… ¿para qué seguir pensando en que debes saber más o incluso que pueda existir otro como tú (que también piense)?
¿Para qué saber que existes, o que existe el otro, si ya te dieron un diploma por saber que no sabes?
Realmente, ¿vale la pena saber más cosas, si no sabes que puede ser interesante saber algo más (esencial para el cerebro humano = aprender) y pensar en la existencia de otro cerebro (pensante), para comunicarse con él? ¿Para qué te vale saber más?

La ignorancia es un punto de partida. Pero, como dijimos ayer, no te puedes quedar en esa salida, ya que necesitas buscar una meta. Y esta cita nos lleva, ni más ni menos, a la esencia de la mecánica cuántica.
Si te quedas parado en tu ignorancia, por mucha sabiduría que suponga, no avanzas. No fluyes. Lo que haces es permanecer ignorante. Porque saber que no sabes, como pensar que no existes, no supone saber alguno. Ni supone elaborar un pensamiento, dado que “no existes”. Es/eres la mismísima nada.
Por eso es más importante la cita de Heráclito que la de Sócrates. Sean realmente de ellos o no.
Porque el río del saber te hace acumular cada vez más conocimientos, si sigues fluyendo por él. Ypor muy pequeño que sea su caudal. Como le pasó a Odiseo en su vuelta a Ítaca, cada paso que daba en su navegación, más cosas aprendía.
Lo de que “todo permanece” solo tiene sentido filosófico si hacemos una interpretación “sabia”. Es decir, que nada permanece inmutable, porque hasta aquello que permanece mucho (muchísimo) tiempo, como la pena o la alegría, nunca permanece exactamente igual que nació. Cuando pasa el tiempo, el río de la vida nos hace sentir de forma diferente, tanto la pena como la alegría que, en su momento, nos ha invadido.

Ayer hablamos de la importancia de que las cosas permanezcan, pero es ley natural, como en el fluir de un río, que las cosas hechas por los humanos no pueden permanecer eternamente. También deben fluir, para ir evolucionando acorde con la evolución natural de las especies. Y el Islam, y los árabes que no eran musulmanes, jugaron un papel muy importante en el desarrollo de la cultura humana. Aunque luego pudiera quedar algo frenado su avance, ha sido fundamental, cuando Europa decidió “dormir” su Edad Media. Algo de ellos tuvo que permanecer, como algo tuvo que ser modificado. ¿Hasta que punto se supo jugar en la “sabia” Europa, las cartas del Islam? Muy mal. Desprecio en vez de aprecio.
Hablamos de una Edad Media Europea, que se hizo aristotélica y neoplatónica. Ni siquiera platónica, ya que solo aprendió de Sócrates a renegar de la filosofía presocrática, donde anidan precisamente elementos básicos para la Física actual, como es el preámbulo cuántico de un tal Héraclito de Éfeso. Él no dejó nada escrito, pero su principio del fluir permanente ya vale por un tratado de Ciencia.
Y eso por mucho que vengan algunos sabios actuales a reivindicar la “no oscuridad” de esa misma Edad Media Europea. Cuando, solo en España, se expulsa la sabiduría y el buen hacer de los judíos y de los musulmanes. Y todo en poco más de un siglo. Y lo hicieron los catoliquísimos Reyes Españoles.. aunque España, en ese momento ni existía como estado. Como mucho serían los católicos Reyes Visigodos. ¡O postvisigodos! Pero ya se sabe que al humano le gusta hablar mucho sobre los entes virtuales.
La cuestión esencial es que la Gran Hipócrita Europa siempre despreció cualquier tipo de conocimientos, que no nacieran en la Grecia y Roma Clásicas. Y, para eso, muy tergiversadas, como antes dijimos, al basarse en Aristóteles y el neoplatonismo (desocratizado). Con su vertiente religiosa del amigo San Pablo, en su versión propia del cristianismo evangélico.
Y para España en concreto, la expulsión de los árabes musulmanes fue una patada en el culo de sus posibilidades para hacerse un estado moderno. Ya nunca se recuperó de su relato medieval de la Reconquista y la pureza de sangre pseudocristiana. Nació el nacionalcatolicismo, que aún nos mantiene invadidos como europeos de segunda, que seguimos siendo. Ahora ya más para nuestra derechona patria, que para el resto de Europa.

Si, España quedó abandonada a su suerte. Y a la inestimable ayuda del Guerrero del Antifaz. Quedamos en las garras de unos dirigentes godos, que iban a dejar a los dirigentes romanos, como si hubieran sido hispánicos de pura cepa.
Y, para colmo, cuando esos visigodos eran tan invasores como los romanos y, por supuesto, como los árabes que entraron en la península en el 711, por el Sur. Como antes ellos, los godos, entraron por el Norte.
Que se hicieran cristianos y se autoproclamaran más hispánicos que nadie, solo fue la guinda del pastel en esta historia de desencuentros con la modernidad, que supone la historia de la Península Ibérica, la Hispania Romana (con Lusitania)… y mucho más tarde España (sin Portugal).
Porque esto del nacionalismo español tendría mucho de chiste, si no fuera por las guerras que provoca, cuando es muy fanático.
Algo parecido a las guerras religiosas, cuando son (otra vez) los fanáticos los que toman el mando social. El fanatismo es un virus demoledor de la cultura humana. Y, para más inri, no está para nada en su ADN.

Sócrates no fue capaz de definir la libertad, incluso se dejó en el tintero dialogar con Platón sobre los esclavos. Pero eso sí alardeaba de filosofar sobre la Razón, así como de saber usarla.
Aristóteles nos vino con su definición de movimiento y nos obligó a diferenciar lo que es en potencia, aún no existe realmente, y lo que es en acto, ya que entonces pasa a existir. Aunque él no lo formuló así exactamente.
Pero tuvo que llegar el bueno de Descartes, aunque demasiado beato el amigo, para ligar razón, con existencia y con libertad. Porque nos habló de la idea, que es todo pensamiento racional, por lo que necesita para existir, precisamente, eso : ser pensado. Y a partir de ahí, una vez expresado formalmente ya existe como tal. Aunque si no sale al exterior de la mente, mientras no evolucione el sistema de Neuralink, se puede considerar inexistente. Uno de los problemas básicos que se dan en toda aula con alumnado casi mudo.
Por lo que es fundamental que , para poder pensar (usar la razón) debe existir previamente la libertad de pensar. Nada puede ser si no podemos pensar en ello. Sea virtual o real, la idea que tenemos debe poder ser expresada libremente en algún código inteligible. Y con ello llegamos al Fromm (cita), ya que sin libertad no hay pensamiento, y, por lo tanto, es necesario desobedecer al que nos impide pensar. Porque así estamos haciendo uso de nuestra razón.
Es decir, que se necesita la libertad para efectuar el acto de pensar (uso de la razón)… y, por lo tanto, no podemos obedecer ciegamente a quien nos prohibe hacer ese movimiento.