El adolescente intransigente…

… por culpa de la SAD!!!

Hablamos mucho de ADN e incluso del adn social, pero convenía refelxionar un poco sobre el sambenito de intransigente que puede llegar a tener un adolescente, por serlo, incluso rebelde (sin causa), achacándole a él (a su propio ADN), que debe ser intransigente en su etapa adolescente, previa a su etapa de adulto. Como si lo tuviera marcado en su ADN, cuando tal aspecto es efectivamente así : debe ser intransigente , como elemento regenerador social, pero la SAD (sociedad adulta dominante) lo convierte en un intransigente en aspectos secundarios, aquellos como la moda, que no favorecen precisamente la regeneración social, si no que aumentan la represión social sobre esa capacidad regenerativa (adn social negativo mediante), y así quedar preparados para que el adolescente se integre perfectamente en la maquinaria social establecida. Que, lógicamente, es la dominante en ese contexto histórico determinado.

Como bien muestra la imagen escogida, no es precisamente el adolescente quien se diseña a sí mismo. Es la SAD la que va a determinar que el resultado final, al llegar adulto, sea un diseño u otro. Y ninguno será al gusto del adolescente que empieza a «ser dibujado», una vez rematada su infancia.

Dos opciones baraja la SAD para su futuro adulto : o ser un disidente con problemas continuos de adaptación, o ser una pieza bien pulida del engranaje social dominante. Será muy difícil, casi imposible, ocupar nichos intermedios.

Algo que queremos todos… dicen!!!

Está claro que en todo ADN de un ser vivo está escrita la necesidad vital de adaptarse al ecosistema natural donde le toca vivir.

Pero ningún gen natural nos dice que debemos adaptarnos al ecosistema social dónde nos toca desarrollar nuestro proceso vital. Ese tipo de gen viene dado en lo que aquí llamamos adn social negativo.

Y esa adaptación artificial, que implica un determinado tipo de comportamiento humano, en vez de otro, es lo que estudia la Sociogenética.

¿Cómo explicamos que siendo animales básicamente solidarios (adaptación genética a la convivencia, debido a la empatía… algo positivo) nos mudemos en animales tremendamente insolidarios (adaptación social a la competencia e insolidaridad, por altas dosis de antipatía… algo negativo).

O acaso, ¿el ansia de triunfar, como el de acumular poder, nos viene marcado por la naturaleza (sea lo que eso sea), como dicen muchos mediocres homo sapiens? Entonces yo me pregunto : ¿Es realmente intransigente el adolescente, que no quiere triunfar «tal como le mandan»?

Pero triunfar no es fácil…

Lo más fácil es fracasar. Y más en los ecosistemas sociales dónde más se presume de que triunfar es fácil. El clásico modo engañabobos del Self Made Man USA.

La SAD USA es todo un símbolo para ilustrar la mentira del sistema socieconómico que dice estar abierto a los triunfadores. Tiene muchos aspectos positivos, como sociedad (USA), pero también los acumula como negativos.

Les queda el espíritu del colonizador (Far West), masacrando bisontes y nativos propios de ese territorio, que, para más inri, ellos invaden, es una parte de su adn social. Y como decimos, tanto positivo como negativo.

Esa especie de instinto conquistador no viene escrito en su ADN, ya que, si bien genéticamente pertenecen a un tipo humano de europeo, fue ya muy preparado en la causa de explotar al prójimo, sea animal o humano, y recibir el perdón de su dios, al que han creado ad hoc, para que siempre les perdone sus pecados. Sean estos los que sean. Hasta la quema de seres humanos en la hoguera. Son la esencia de la Europa Hipócrita y Colonizadora.

Es, en este contexto “americano”, dónde son domesticadas las crías humanas, descendientes de europeos, pero ya nacidas en ese territorio robado, que será llamado USA.

Así que toca ver, como anda todo por fuera de nosotros…

Y es que la primera tarea de una cría humana, una vez nacida, con mejor o peor suerte, es ponerse a lo que le servirá para mejor adaptarse al ecosistema : aprender.

Sí, aprender, aprender y, luego, seguir aprendiendo. Prácticamente hasta la muerte se necesita aprender cosas. Y, justo antes de morir, tenemos que aprender a recibir a esa señora con la educación precisa, para que la despedida sea lo más grata posible. Para nosotros y, sobre todo, para nuestra familia.

Y, para eso, ya desde pequeños necesitamos aprender a convivir con la muerte como un hecho natural. Algo que nos espera al final de nuestro camino vital. ¿Qué de extraño puede tener, que todo inicio tenga su fin?

Solo en matemáticas existe algo inalcanzable… se llama límite.

En la vida existen los límites, pero se debe aprender, como Odiseo/Ulises, que no es el límite lo importante, sino el viaje hasta él. Sobre todo cuando estamos de vuelta.