Etiqueta: cerebro

  • Porque «lo visto» y grabado puede ser algo que no nos dice nada…

    … hasta que aprendemos a verlo.

    Porque igual que el modelo atómico anterior, aquí necesitamos tener algún conocimiento de Historia Sagrada, como se le llamaba hace tiempo, para conectar con una posible cruz cristiana.

    Y además, si tienes esa imagen en mente, es decir más Historia Sagrada, hasta puedes imaginar a Jesús cargando con ella camino del Calvario. ¿O no?

    O sea, ¿tenemos algo en nuestra memoria organizada y permanente (la que lamamos ROM del cerebro humano, por lucir nuestro saber tecnológico), que nos ayude en la visión de una realidad determinada? Aunque también le podíamos llamar a esa memoria tipo ROM, una MOP, porque hace algo de «mopa», cuando le toca barrer la RAM (memoria temporal y menos organizada o también memoria organizada no permanente, MONP… algo así, como la «mesa de trabajo» temporal). Es decir, cuando le toca deshacerse de ciertos datos, que parecen no coincidir con la posible realidad, una vez consultada la ROM/MOP. ¡Y hay que rehacer la visión!

    Aunque puede que si asimilamos la RAM a una mesa de trabajo, donde colocamos los folios y las carpetas de trabajo sin mucho miramiento, algo desorganizadas por las prisas del momento, tendríamos que llamar a esa RAM una memoria No Organizada y No Permanente, es decir, MNONP, algo más largo, pero fijando mejor ese detalle de cierto nivel de desorganización, que se debe dar en la RAM, comparada con la extrema organización de una ROM/MOP. Que, puestos a matizar, podemos llamar MOR, teniendo en cuenta que permanente y registrada vienen a ser lo mismo.

    Luego, lógicamente, puede estar la casa sin barrer, porque cada uno es como es. Y habrá gente capaz de tener una ROM/MOP/MOR tan desorganizada como la barra de un bar en hora punta. O, incluso, más, por no tener barman que la organice.

  • Porque la materia está ahí…

    … aunque nos cueste tanto verla.

    Porque está ahí para ser vista, pero hay que objetivizarla : hacerla real (material). Como el barro hecho hombre, eso que nos cuenta el Génesis abrahámico. Hasta que Yahvé ve al Adán, dándole forma a esa cantidad concreta de barro, podemos decir que Adán no existe. Solo es barro. Porque la materia es la que le dá forma a lo que ves. Y no interactúa directamente con tu mirada, con tus ojos, porque ella lo que hace es conformar «cosas», justo dentro de tu cerebro. Los rayos de luz que chocaron en sus partículas, en su exterior, te las manda reflejadas hasta las neuronas, en tu interior, que deben grabar esa señales luminosas. Dándole la forma precisa a esa materia reflejada.

    Pero esas cosas que vienen reflejadas del exterior, tienen que ser algo conocidas por él observador (memoria cerebral), por ejemplo haberla visto antes, o haber visto un tipo de materia que se le imite bastante. Algo que no pasa con el csao del Yahvé, porque es la primera vez que hace a un Adán y piensa en él (le da un alma). Antes no viera a ningún humano.

    Por ejemplo, en la imagen, tenemos algo que puede parecer un átomo con tres enlaces. Pero solo será capaz de ver «eso», si tienes alguna noción de Química. O, por lo menos, visitaste el Atomiun de Bruselas alguna vez.

    Y si la bruma te difumina demasiado la imagen, entonces es cuando estará ese cerebro «que tanto nos engaña», para ir sacando características de lo que ves, para que puedan ser comparadas con otras imágenes que tienes almacenadas en tus archivos neuronales correspondientes. Y, de esa manera, ir complementando las partes difusas del puzzle visual que estás observando.

    Porque si no has visto nunca un modelo atómico, entonces no puedes ver lo que realmente es eso que estás mirando. Algo redondo, esférico, de lo que salen «como tres tubos». Y, justo ahí, es donde entra a jugar su papel crucial tu ROM/MOP/MOR (Memoria Organizada Registrada).

  • Y «eso» lo mostró muy bien Orson Welles…

    … en su Ciudadano Kane!

    Porque fue un pionero en trabajar el punto de vista en el trabajo cinematográfico. Todos podían mirar igual para el gran magnate usamericano, Mr. Kane, pero no todos lo verían igual. Para engrandecer la figura del burgués capitalista, le hace varias tomas «desde abajo». De forma que aparece como encumbrado, por encima de los demás seres humanos que lo contemplan. Se trata de que, encogido en tu butaca, te sientas una poquita cosa. ¿No dijimos que las emociones del espectador, hacen ver las cosas de otra forma?

    Podemos hablar de un punto de vista deformante, pero en este caso, es una deformación óptica que lo engrandece. Porque estamos acostumbrados a ver las estatuas, o los grandes edificos, mirando siempre hacia arriba. Y eso nos lleva inmediatamente a pensar que estamos viendo una especie de gigante. Ni siquiera nos tuvieron que hablar de ellos, de los gigantes o de los que están representados en la imagen (el gran triunfador). La inmensa mole, que parece querernos aplastar, ya representa algo «gigantesco» por sí misma.

    Y así nos hace «ver» al magnate mucho más grande de lo que es en realidad. Incluso tapando lo miserable que es, si lo pudiéramos ver más de cerca, en su salsa. Explotador de otros seres humanos, para hacerse tan rico, que pueda seguir con ese proceso de explotación humana.

    Y, siendo como es el amo de grandes periódicos ,manipular las conciencias de la gente, haciendo que tomen su punto de vista, como si fueran los propios. El lavado de cerebro perfecto. Casi sin violencia. Y, sobre todo, admitido como algo consciente («normal») por parte del público lector.

    ¿Sabemos ya en qué consiste el llamado punto de vista? Una forma de filtrar la realidad.

  • Porque la llamada realidad te puede dejar,…

    … simplemente, muy descolocado!!!

    Porque un muro que parece, a primera vista, estar en vertical, es simplemente la calzada típicamnete belga, adoquinada en horizontal, para que disfrutes paseando sobre ella. Aunque sea estando proyectada en vertical sobre una pantalla. Está esperando un paseo mental.

    Y volvemos así a la tremenda importancia del llamado PUNTO DE VISTA.

    Pero vamos a tener que mirarlo desde otro punto de vista, valga la paradoja. Es decir, profundizar un poco en el hecho de que no solo está el problema de que podemos ver una flor, por ejemplo, de muchas formas. Sino que también, debemos tener en cuenta que alguien puede querer que precisamente veamos esa flor con otro punto de vista. Y, ese punto de vista «de fuera», no va a ser precisamente «nuestro punto de vista». No tiene porqué ser. Va a depender mucho de la herramienta filtrante, esa que debemos ir conformando a lo largo de nuestra adolescencia. Para llevarla en la mochila en nuestro duro viaje hacia la adultez. Ese viaje tan complejo, que tiene mucho que ver con la homérica vuelta a Ítaca.

    Algo que tiene mucho que ver con el filtro del que llevamos hablando días. ¿Qué es sino un filtro, más que un punto de vista obligado? Nos hacen mirar lo que ellos quieren que miremos. Y lo veamos como ellos quieren que lo veamos. Por esa razón debemos tener nuestros filtros mentales propios. Y hechos por nosotros mismos. Nada de comprarlos en un mercadillo social, por muy de moda que esté.

    Recordemos, pocas formas de mirar existen, pero formas de ver, casi tantas como seres humanos tiene el planeta. Y sobre esas formas de ver se van dando los pasos necesarios, para avanzar en el proceso de evolución natural. O artificial, que ya se acabó aquello de que solo la llamada naturaleza (sea lo que eso sea),interviene en hacernos progresar como seres vivos humanos. Y si vamos a ver lo que queremos ver, o ver lo que quieren otros que veamos, entonces tenemos un gran problema : la realidad será una o será otra. ¿Cuál nos convendrá ver?

  • Un ejemplo de muro filtro virtual (y físico)…

    … mucho más que terrible!!!

    ¿Porque, acaso hay algo peor en tu vida, que el tremendo hecho de que TU mamá NO te mime?

    Y volvemos al nacimiento. Hablamos ayer de los muros filtro que parecen invisibles, pero que son mucho peores que los visibles. Porque a los visibles, solo con mirarlos, podemos notar algo en ellos, para saber por donde empezar a conocerlos.

    Pero, ¿qué pasa cuando nacemos? El problema no es un muro externo. Que sí lo hay, y bastante frío y desapegado. Da igual lo que miremos, porque no veremos nada. Tenemos aún los ojos cerrados. Nuestros sentidos guía serán el oído (para escuchar el corazón de mamá) y el olfato (para oler a mamá)… y ahora, una vez nacido, también el tacto (la piel de mamá)… y, por fin, el sabor (la teta de mamá)… así de simple, y así de complejo, es nuestro primer periodo fuera del útero.

    Un proceso vital que nos lleva a conocer la existencia de un ser vivo (no sabemos lo que es) fuera de nosotros. Ya no estamos «dentro de», por lo que necesitamos aprender a agarrarnos.

    Y por eso, empieza a ser fundamental el otro sentido que nos falta : ¡necesitamos ver a mamá! Qué terrible es nacer ciego… pero, cuidado, solo es terrible, mientras no aprendemos a sustituir la vista por los otros cuatro sentidos. Que la pueden suplir perfectamente, solo será más costoso el aprendizaje. Porque los sentidos están para completarse, no para enfrentarse.

  • Un ejemplo de muro filtrante…

    … que no lo parece.

    Podemos llamarlo muro intelectual, y puede ser muy filtrable o totalmente opaco. Porque el intelecto sirve para aprender cosas, que son muy necesarias para madurar. Y, por tanto, para sobrevivir. Para adaptarse positivamente al ecosistema donde te ha tocado vivir. Y, por eso, es esencial para interpretar los filtros ajenos, que te pongan delante.

    Porque, ese tipo de filtros (libros), los pueden usar (los adultos), para intentar frenar tu avance madurativo y que acabes así, como la típica pieza de engranaje en la maquinaria social establecida. Realmente más que un filtro, en ese caso (no te deja pasar), se trata de un muro de contención. Solo te dejará pasar cuando te haya convertido en una pieza eficaz para el engranaje social.

    Desde la escuela infantil, los muros/filtros intelectuales tiene una función clara de barrera. Solo los privilegiados deben atravesarlos, para pasar a formar parte de las promociones de crías humanas que, en vez de regenerar, van a ser los nuevos pilares de la reforzada SAD.

    Se puede decir que los muros «librescos», sobre todo si son libros que se deben estudiar como autoridades supremas del saber. Tipo el clásico Talmud judío. O, en su tiempo, la Biblia Cristiana.

    En el fondo tales muros son los muros/filtros trumpistas de una cárcel virtual, que impide desarrollar un vida natural y libre, como le corresponde a todo ser humano. Y más en su versión moderna de homo sapiens.

  • Así que hay muros filtro que son impenetrables,…

    …mientras otros te invitan a bailar..

    Porque el filtro viene siendo un muro «mutante», muy inteligente, que se acomoda simplemente a lo que le mandan hacer.Y cuando no queremos ver la realidad que miramos, tal como es, porque nos puede molestar, o decide la SAD que no debemos ver, porque le molesta a ella, entonces viene el filtrado de los muros. Podemos decir que este fenómeno de filtrado, es en doble dirección, y se hace tanto voluntaria como involuntariamente.

    El mirador que observa, no solo mira, también puede filtrar la realidad de dos maneras : En una, donde le quita lo que la quiere ocultar/deformar (filtro mental propio) o en otra, donde le pone algo que la disimule (filtro mental adquirido). En un caso , un tipo de filtro «con crítica», mientras que en el otro, un tipo de filtro»sin crítica».

    Viene a ser la diferencia entre construir el propio filtro durante la adolescencia, o comprar esa especie de filtro mediocre o sofisticado, en un bazar de «todo a 100». O aún peor, que te lo regalen algunos políticos o empresarios, para enseñarte, según ellos, como es el mundo. Eso tan típico de «ven, que te enseño a ser un hombre de bien». A las mujeres ya ni caso. Ellas deben permanecer lo más invisibles posible. Solo «deben» existir como objetos sexuales del machista.

    Es la crucial diferencia entre usar un filtro que empiezas a construir con la aparición del pensamiento crítico adolescente, o dejarse llevar por el pensamiento seguidista del adolescente que viene al mundo para «pasar el rato». Para no esforzarse demasiado.

    La diferencia de esfuerzos, en un montaje o en el otro, es fácil de percibir, cuando intentamos ver la realidad que miramos. Ya nunca veremos lo mismo.

  • Y, cómo no, «muros» cargados de un…

    … muy húmedo afecto.

    Al estilo del clásico oasis, para que le volvamos a culpar a nuestro «pobre» cerebro de que «nos quiere engañar». Como si alguna parte de tu cerebro no fuera capaz de saber que está en un desierto y, precisamente ahí, es donde se va a reforzar la posibilidad de tener un espejismo. De tal forma que, echándole la culpa a ese cerebro en abstracto, queda tu YO (uno de ellos, por lo menos) como el imbécil organizador neuronal que ha sido hasta entonces.

    Como siemper decimos, si tienes descoordinado tu cerebro, ¿por qué le tienes que echar las culpas a él? Cuando tu cerebro eres tú (tu Yo)y tú eres tu cerebro. Una parte de él por lo menos. Si hacéis algo mal lo hacéis los dos al mismo tiempo! Es cierto modo es algo cuántico.

    Así que menos delirios de grandeza, que tú no eres ni la Coca-Cola ni la GM. ¡Y mucho menos la Amazon!

    Tú vas a depender básicamente, de las relaciones afectivas que se vayan formando entre las diversas partes (Yos) de tu cerebro. Y por eso, como ya dijimos una vez, lo vas a llevar muy mal si resulta que tus afectos los tienes muy neutralizados, por el adn social injertado. Porque igual que hay filtros de colores , también te pueden manipular con filtros emocionales.

    El famoso filtro de Instagram no es nada, comparado con el filtro de todo un año escolar, en cualquier centro «de enseñanza».

  • Además, los muros filtro, pueden estar…

    … muy bien disimulados.

    Y así nos hacen pensar que, eses muros filtro, son más fácilmente traspasables. O, al contrario, más difíciles de lo que realmente son. Eso hace que sea mayor el trabajo de observación del muro al que nos enfrentamos.

    Nunca debemos olvidar, que el muro puede ser incluso un disfraz. Que parezca fácil o difícil, como con los humanos, no deja de ser relativo : el muro más fácil puede ser el más difícil. Simplemente porque es el adecuado a nuestra forma de actuar: ya nos conoce las mañas y nos tiene bien preparadas «sus respuestas».

    Para ver detrás del muro se necesita mucha práctica. Porque no es lo mismo atravesar un muro de piedra que un muro vegetal. Pero…

    Es más difícil saber lo que hay detrás de unos muros, que lo que hay detrás de otros. Pero el problema esencial sigue siendo, no fijarse tanto en lo que hay detrás, que nos puede despistar, como en la composición del propio muro.

    A veces llega con separar las hojas del árbol, que tapan las vistas, para poder vislumbrar con cierta comprensión lo que hay detrás. Saber trabajar con un muro filtro tiene mucho de arte.

  • Porque los muros filtro que son de piedra…

    … son los más fáciles de saltar.

    Porque en nuestro ADN nos vienen marcadas diversas capacidades, para analizar lo que vemos. Y ya hablamos del problema que supone que «veamos» alucinaciones y las integremos en el cerebro, como si fueran auténticas realidades.

    Una vez observado el muro, solo hay que buscar las herramientas, esos filtros propios, que el ADN nos hizo madurar en nuestro cerebro. Si no estuvimos perdiendo el tiempo. Son los que nos dan la capacidad de ver los puntos débiles del muro : dónde es más fácil agarrarse, la posibilidad de gateo, como cuando eramos cuadrúpedos. Así mismo nos permiten prever que puede valer la pena, lo que nos espera detrás del muro, sobre todo si «a este lado» no podemos sobrevivir. Y, además, nos ayudan a incrementar la capacidad de sufrimiento, para soportar mejor el dolor, que supone rascarse la piel con el granito (o lo que sea) del muro.

    Porque tenemos marcada la fecha para morir, pero nunca antes de que se cumpla la fecha de caducidad que nuestro ADN tiene marcada. Salvo que tengamos muy mala suerte (si eso existe!).

    No somos especialmente competitivos los humanos. Por ejemplo, para competir con la muerte, como el caballero bermangniano. Lo que sí tenemos muy claro, es que antes morir que dejar de intentarlo.

    Necesitamos ir siempre adelante. Está escrito en nuestro ADN.