
… mucho más que terrible!!!
¿Porque, acaso hay algo peor en tu vida, que el tremendo hecho de que TU mamá NO te mime?
Y volvemos al nacimiento. Hablamos ayer de los muros filtro que parecen invisibles, pero que son mucho peores que los visibles. Porque a los visibles, solo con mirarlos, podemos notar algo en ellos, para saber por donde empezar a conocerlos.
Pero, ¿qué pasa cuando nacemos? El problema no es un muro externo. Que sí lo hay, y bastante frío y desapegado. Da igual lo que miremos, porque no veremos nada. Tenemos aún los ojos cerrados. Nuestros sentidos guía serán el oído (para escuchar el corazón de mamá) y el olfato (para oler a mamá)… y ahora, una vez nacido, también el tacto (la piel de mamá)… y, por fin, el sabor (la teta de mamá)… así de simple, y así de complejo, es nuestro primer periodo fuera del útero.
Un proceso vital que nos lleva a conocer la existencia de un ser vivo (no sabemos lo que es) fuera de nosotros. Ya no estamos «dentro de», por lo que necesitamos aprender a agarrarnos.
Y por eso, empieza a ser fundamental el otro sentido que nos falta : ¡necesitamos ver a mamá! Qué terrible es nacer ciego… pero, cuidado, solo es terrible, mientras no aprendemos a sustituir la vista por los otros cuatro sentidos. Que la pueden suplir perfectamente, solo será más costoso el aprendizaje. Porque los sentidos están para completarse, no para enfrentarse.
¡Anímate!