Así que hay muros filtro que son impenetrables,…

…mientras otros te invitan a bailar..

Porque el filtro viene siendo un muro «mutante», muy inteligente, que se acomoda simplemente a lo que le mandan hacer.Y cuando no queremos ver la realidad que miramos, tal como es, porque nos puede molestar, o decide la SAD que no debemos ver, porque le molesta a ella, entonces viene el filtrado de los muros. Podemos decir que este fenómeno de filtrado, es en doble dirección, y se hace tanto voluntaria como involuntariamente.

El mirador que observa, no solo mira, también puede filtrar la realidad de dos maneras : En una, donde le quita lo que la quiere ocultar/deformar (filtro mental propio) o en otra, donde le pone algo que la disimule (filtro mental adquirido). En un caso , un tipo de filtro «con crítica», mientras que en el otro, un tipo de filtro»sin crítica».

Viene a ser la diferencia entre construir el propio filtro durante la adolescencia, o comprar esa especie de filtro mediocre o sofisticado, en un bazar de «todo a 100». O aún peor, que te lo regalen algunos políticos o empresarios, para enseñarte, según ellos, como es el mundo. Eso tan típico de «ven, que te enseño a ser un hombre de bien». A las mujeres ya ni caso. Ellas deben permanecer lo más invisibles posible. Solo «deben» existir como objetos sexuales del machista.

Es la crucial diferencia entre usar un filtro que empiezas a construir con la aparición del pensamiento crítico adolescente, o dejarse llevar por el pensamiento seguidista del adolescente que viene al mundo para «pasar el rato». Para no esforzarse demasiado.

La diferencia de esfuerzos, en un montaje o en el otro, es fácil de percibir, cuando intentamos ver la realidad que miramos. Ya nunca veremos lo mismo.

Comentarios

Una respuesta a «Así que hay muros filtro que son impenetrables,…»

  1. Avatar de xaqun

    Y está muy claro que no es el adolescente «quien se deja llevar» (en el baile de la vida)… para no adquirir un pensamiento crítico, acorde con su rol genético de regenerador social, es el adulto que lo atrapa en una red, que puede ser muy atractiva, llamada «no te preocupes que yo te lo arreglaré al final»… una mentira muy gorda, que no se puede descubrir, hasta que es demasiado tarde… cuando ya somos un adulto mediocre instalado en el sistema (o disidente inicial, dejado en su cuneta).

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