
… anular nuestro grito genético de SER LIBRES!!!.
El ansia de libertad no hay quien lo borre. Por mucho adn social negativo que le pongan por encima. Porque, tal como enseña Matrix, los humanos que se almacenan en una especie de útero «electrónico», para que funcione como una pila eléctrica, son capaces de salir de él para tratar de tener una vida más libre.
Y si quieren una vida con más libertad, es porque no les gusta estar encerrados. Como al feto humano, en el útereo materno, cuando siente que le falta espacio. Tiene que salir. Así hacen en Matrix, salir al exterior, donde, eso sí, les espera una sorpresa no muy agradable.
El desasosiego de Sonny, el del replicante Roy, o la desesperación de Neo… y el mismo desasosiego del feto humano, son un síntoma de lo que nos pide fervientemente el ADN : NECESITAMOS SER LIBRES. Incluso, la Joi, acabaría por sentirse que estaba demasiado encerrada, en su papel de amante compañera del protagonista.
Y podemos reírnos de este tipo de narraciones de ciencia ficción, pero tienen mucha más miga de la que podemos pensar a primera vista. Justo aquí, con lo dicho de profundizar en este tipo de literatura, cobra un sentido preciso lo que tanto repetimos sobre profundizar en la mirada (ver a fondo). Un sentido muy científico.
Y, como veremos mucho más adelante, haremos una reflexión sobre un hecho claro, en la vida del ser humano : no hay forma humana de conseguir que una conciencia humana pierda su necesidad de sentirse libre. Pueden doblegarla casi hasta el límite, pero la necesidad de libertad predomina siempre. Se puede pensar en el problema del torturado por los terroristas islamistas (o la CIA). Como podemos ver en la serie Homeland. O también, en modo CF, comprobar la vuelta atrás del malo maloso, el oscuro Darth Vader (SW). Algo que no se puede entender si no es usando la teoría sociogenética.