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  • Y no entendemos nada, pero…

    … sí notamos los efectos del acoso : en nuestro cuerpo, en nuestra mente… Sobre todo en nuestra mente, ya que desde el primer momento no dudas en preguntarte qué pasa… que narices han visto en ti o en algo que has hecho, para que se tomen la libertad de empezar a molestarte.

    No sabes siquiera si han visto algo o se lo han imaginado. O se lo han contado otros, que tampoco sabrán con certeza si fue verdad o no.

    La cosa es que empiezas a ser mirada como un bicho raro… y pueden hacerte el vacío… pero, si notan que sobrevives aislada, entonces irán a por ti. No querrán que goces de ningún espacio tiempo de libertad, y menos en el territorio que ellos controlan. Son como animales irracionales en modo predador.

    Y de nuevo insistimos en lo necesario que es generalizar el acoso a una cría humana, niño o niña, como el acoso de la SAD a todas las crías humanas, por el simple hecho de ser una cría humana, la llamen diferente o no. No es un problema de esta o aquella chiquilla… en principio es más un problema de todas las chiquillas, pero, realmente, viene a ser un problema de toda la humanidad.

    Porque, a toda la humanidad del planeta Tierra, le perjudica la existencia de un adn social negativo, el machista y otros muchos, en su mochila vital. Esa plaga de crías humanas ya infectadas, son las encargadas por la SAD para que te hagan la vida imposible.

  • Porque el problema son LOS OTROS…

    Y viendo el problema de ayer, un niño llorando, pudiera parecer que el problema es el humano que llora o que no llora, es decir, el humano que sufre las circunstancias ambientales que le hacen llorar.

    Y no, el problema siempre (siempre) son los otros. Y siempre los adultos, aunque sea con adolescentes, que se usan como intermediarios. Y ya le dimos varias vueltas a ese problema de los otros, sobre todo cuando reflexionamos sobre el acoso. Pero ahora viene otra vuelta de tuerca… porque ya no es un acoso más o menos particular, sobre un niño o niña e concreto. Ahora se trata de reflexionar sobre el acoso, como una institución social de la SAD. Como un mecanismo de conseguir que los otros siempre estén presentes, incluso aunque te halles situado en un paraje, donde solo haya árboles y algunos pequeños animales… los otros humanos siguen ahí… al menos si ya estuviste en contacto con ellos. Otra cosa es que seas como Victor de Aveiron y maduraras en la selva. Ahora estamos hablando de un adn social , casi siempre negativo, aunque pudiera ser también positivo.

    Los padres, el resto de la familia, los amigos de la calle y de la escuela, los vecinos del barrio, los profes de la escuela y los que llamamos compañeros de aula, que pueden estar totalmente enfrentados a nosotros, o al menos despreciarnos como personas. Ellos serán los otros, a partir de ahora.

    Así que parece volvemos a lo mismo. No existimos solos, porque la misma acción cartesiana de pensarse, la pueden hacer miles y miles de seres humanos, que también han nacido y llegado a la edad en la cual podemos empezar a pensar(nos)…

    O sea, como dice la imagen, no podemos madurar en solitario, el proceso de maduración, para bien y para mal, se da siempre en sociedad. Con un grupo más o menos reducido, pero siempre maduramos colectivamente… y por ese motivo, vamos a madurar influenciados por el contorno… especialmente por el contorno humano.

  • Y las posturas encogidas…

    Nos llenamos de dudas y de falta de respuestas. Muchas veces los adultos no quieren responder o se van por peteneras. O simplemente no saben… Y empezamos a desconfiar de ellos… no hay que ser adolescente, para aprender a desconfiar de tus padres. O de los adultos en general…En esta época también se descubre que las rodillas humanas parecen salir de la cara de la cría humana, que ha entrado en fase de morros… y nota que le viene bien como defensa de su intimidad.

    Por ejemplo, como un buen puerco espín, la cría humana que se siente acorralada, hace lo posible por enroscarse, para que la realidad le moleste lo menos posible. Son tácticas para pasar desapercibido, o para que no le molesten hasta que ella decida interactuar.

    Y qué mal lleva el adulto normal, esta fase de encogimiento. Y más grave será cuando aumente en la etapa adolescente… ya más en modo recogimiento (más o menos consciente). Ahí podemos perder a la cría humana. En su relación con nosotros.. y la de él consigo mismo. En el fondo, si nos fijamos no deja de ser una vuelta a la postura fetal… cuando estábamos tan protegidos.

    Y vuelta a lo mismo, encogerse de piernas y abrazarse a ellas, es una señal de protesta, pero no tiene nada que ver con coger piedras para tirar, o cosas peores, como cocteles molotov, por ejemplo. Aunque esos ya son más propio de unos años después, en plena adolescencia. Cuando crees saber mucho más de lo que realmente sabes.. y encogerte de piernas te parece una postura demasiado infantil.

    El resultado final, individual o colectivo, siempre es el mismo : los adultos pierden la confianza de las crías humanas… Y, lo peor, va a ser muy difícil recuperarla. Porque ya no son niños!!!

  • Y los morros de aquí a mañana…

    Y cuando no se obtienen respuestas, y se acumulan las dudas… viene lo peor, aguantar con la carga de no saber qué sucede, y el por qué… ya que soso vemos una parte, normalmente muy pequeña, de la realidad. Hablamos ya largo y tendido, en general, de la necesidad de ver y observar… allí no nos referíamos a ninguna edad, solo al hecho de ser un humano (que mira).

    Y es cuando se descubre, suelen avisar «los otros», que casi de repente no solo los animales irracionales tienen morros… el ser humano, sobre todo a cierta edad , descubre que ,también, tiene un morro morrocotudo.

    Y más cuando se enfada. Sobre todo por NO SABER.

    Y volvemos a repetirlo… Toda esta serie de entradas es como un preámbulo, para unir una serie de apreciaciones que podemos decir de unos preadolescentes en general… esta chica con morros de la imagen… con todas las crías humanas de su edad, que, en mayor o menor medida se sienten desatendidas por el estamento adulto… y de alguna forma tienen que mostrar su desacuerdo…

    Incluso con formas de revuelta más o menos insensata… pero es que los responsables del desastre se llaman adultos… y, lo peor, tienen todos nombres y apellidos.

  • Pero todo camino se inicia con entusiasmo…

    Pero seamos menos realistas trágicos y pongámonos un poco «de buenas»… porque también es cierto que al principio todo parece más amigable… Aún parece que se puede confiar en la empatía y la solidaridad de otras crías humanas. Ya que, al principio, pueden estar poco corrompidas.

    «De las crías» decimos, porque de los adultos ya es otro cantar de arriero… ellos requieren desconfianza desde el principio. Tienen que ganar nuestra confianza de crías, no se la podemos regalar.

    Por eso, al inicio, todo son sonrisas por parte de los adultos. Y gestos amables. Van tanteando el terreno, para ver como respondemos a cada una de esas lisonjas típicas de un vendedor de humos.

    El Gran Humo de la SAD (sociedad adulta dominante), que así le podemos llamar, porque es una forma de hacernos ver que son nuestros amigos, que sí son los tutores que se espera por parte de la naturaleza (sea lo que eso sea). Pero NO lo son.

    El problema con los adultos es que no son de fiar, porque no buscan nuestra libertad natural, solo quieren manipularnos, para que seamos piezas de la maquinaria social. Y eso es lo que nos dice, precisamente, la sociogenética. Que tengamos cuidado con ellos…

  • Y ESO es ser un humano natural y libre!!!

    Porque, cuando nos reímos de forma natural y libre, sabiendo bien cuando no debemos soltar la risa por respeto otras personas, entonces ya hemos aprendido el arte de jugar para aprender.

    Sumaremos al placer del juego por el juego, el placer de aprender con el juego. Doble ración de placer. Algo que va acorde con nuestro ADN, ya que, el biogén de aprender jugando, está ligado al biogén de sentir placer en el juego (por sí mismo).

    Es la combinación de biogenes concomitantes, que se refuerzan entre ellos, para que el efecto final sea mayor. Esto es lo que, en cierto modo explica, que la forma de madurar de cada humano, los hace diferentes en su actividad conductual. No se puede tener el mismo comportamiento, aunque se nazca en iguales condiciones, porque se ha madurado con diferente estilo. Véase el caso de los gemelos. Y como pasará con los clones.

    Además explica también, como la incidencia de un sociogén a la hora de reforzar o apantallar a un biogén, funciona de forma muy diferente, según haya ido la fijación previa de los biogenes… no es lo mismo apantallar a un biogén de la empatía, en alguien que lo tiene debilitado, que en uno que lo tiene ya de por sí reforzado, por la combinación de dos o más genes concomitantes. O por la influencia diferente del ambiente donde se está viviendo.

    Qué nos dejen reír no es tan fácil. Pero será más fácil imponerse, si tenemos reforzados los biogenes proclives a favorecer la risa (y el placer de reír… y, como no, el placer de aprender riendo).

  • Pero sienten el inmenso placer de hacerlo…

    Es fácil aprender a reírse, pero nada fácil es aprender a hacerlo de forma positiva. Que sea una risa real.

    La cría humana ve mucha veces reír a la gente. pero pocas veces la ve reír con honradez, con sentimiento. Así que le resulta muy fácil imitar la risa que miente, la risa que disfraza el desprecio o el odio que un humano siente por el otro… siempre adultos claro… porque la cría humana aún no ha descubierto lo que despreciar y menos odiar.

    Aún va a necesitar muchas clases de los adultos que se dedican a despreciar a otros humanos, sobre todo por ser pobres, o incluso que llegan a odiarlos. Los desprecian por su raza, por sus creencias… en fin, por ser diferente. Tengamos en cuenta , que el desprecio al diferente no es algo marcado en el ADN, como un biogén, es más bien un sociogén negativo, que se va injertando en la mente de la cría humana a lo largo de la vida.

    Sí, es como meterle ideas para despreciar al diferente. Pero la palabra idea no refleja toda la intensidad que tiene ese tipo de idea, que nosotros llamamos sociogén. Precisamente es por ese motivo, decimos que este tipo de ideas se heredan, pasan de padres a hijos… y de tíos a sobrinos, y es debido a que tiene una intensidad «de marcado» parecida a la del biogén. Resulta muy difícil borrarla… es como si se transmitieran de una mente a otra, aunque no sea con genes materiales, solo virtuales. No es tan intensa, menos mal, y por eso decimos que es parcialmente borrable, pero sí se puede reforzar a lo largo del ciclo vital, de infancia y adolescencia… Y reforzarse aún más de generación en generación. Es lo que se llamará tradición.

    Y, por ese motivo, no hablamos de simples ideas, en materia de política o de religión. Estas está muy adentro, en la mente del ser humano al que se las han injertado. Es un proceso mucho más intenso que, incluso, el llamado lavado de cerebro. Esto tiene que ver con la sociogenética. Y para eso estamos aquí.

  • Son crías humanas con ganas de VIVIR!!!

    Lo que sí sabemos es que un recién nacido tiene muchas ganas de vivir.. por algo nació. Es ley de vida.También debíamos saber, sin estudiar los evangelios cristianos, que son inocentes. Y no necesitan ser santos, solo humanos (naturales y libres).

    Sí necesitan protección durante años… hasta los 10, a tope… y hasta los 17/18 muy cerca… Para lo cual, están los llamados adultos, que luego no lo son tanto.

    Y necesitan saber que la felicidad no existe, pero que se puede (y se debe) luchar por ella. Siempre que esa felicidad abarque, como mínimo, a los demás seres humanos que lo rodean…

    Y no lo saben al nacer, pero todo esto que necesita una cría, tal como lo decimos, no es una idea salida de nuestra mente… solo es algo que va escrito en su ADN.

    El Gran Problema es que eso también lo sabe la SAD (sociedad adulta dominante), que tiene como cometido principal el intentar desarmar, a los humanos recién nacidos, de las herramientas que la naturaleza le tiene preparadas. Esas que vienen en el ADN y que deben ser reforzadas (con sociogenes positivos), por los adultos que las acogen. Pero, a cambio, la SAD querrá convertirlas en piezas bien dispuestas en la maquinaria social, que tienen ya montada los adultos poderosos. Esos que son contrarios a todo tipo de regeneración social. Que es precisamente una de las capacidades elementales de toda cría humana, según su ADN. Recordad lo que siempre decimos sobre el papel que debe jugar la adolescencia, si la dejan actuar de forma natural y libre.

  • Unos hijos que nacen TOTALMENTE inocentes!!!

    Así que volvamos a nuestras crías humanas, porque aún estamos en el estudio de las primeras fases de su vida. Tenemos mucho que ver aún sobre los caminos que llevan a ese futuro. Que es la meta de todo ser humano, que ha nacido y quiere seguir para delante.

    Y una meta muy ansiada suele ser la de llegar a ser un humano feliz, aunque no se sepa nada de lo que eso significa (el recién nacido). El problema, para los adultos también, es que la felicidad no existe, por mucho que nos pongamos en modo Sócrates a discernir lo que es la Felicidad, para los seres humanos, paseando por cualquier Academia Filosófica.

    Lo único que puede existir, si es que nos lo fijamos mentalmente, es la meta de llegada a esa Felicidad… pero como buena meta límite, es una meta inalcanzable… como en la vuelta a Ítaca, la meta no existe realmente (solo en la cabeza de Homero), lo que sí existe, es el viaje.

    Así que podemos hacer de Odiseo e intentar llegar, aunque la Ítaca inicial haya desaparecido… o nos quedemos por el camino a merced de Circes y Lestrigones, pero sin la ayuda esencial de una Atenea. Aunque lo que sí existe, es algo a lo que podemos llamar INOCENCIA, que no es una meta, sino un punto de salida. 

    Y, en el viaje de vuelta, será dónde podemos perderla, esa inocencia, en pequeña o en gran cantidad. Decimos “de vuelta”, porque, a diferencia de Odiseo, nuestra Troya está en la adolescencia, una auténtica batalla vital, mientras que nuestra adultez será el viaje de vuelta. Y sí, llegamos a completarla… entonces, podemos decir que logramos ser uno mismo.

  • Y, lo que es peor, el futuro de sus hijos…

    Decimos que las crías que pican en las minas, o acarrean mineral con cestas en la cabeza no tienen futuro,,, Pero, ¿qué futuro tienen sus madres adolescentes, que ni madres de verdad han podido ser?

    Pero los amos de la mina, además de violarlas, bien pueden decir que son «hechos naturales». Qué la vida es así.

    Realmente, ¿para qué quiere un pobre tener futuro, si no va a saber que hacer con él? Y por eso es tan importante mantenerlo sin cultura, para que no pueda medir lo que le falta (y, sobre todo, llegar a saber que es por culpa del amo explotador).

    Se dice que el futuro no está escrito. Algo parecido a lo que decía un poeta sobre el camino, aunque, en este caso, ya dijimos otra vez que la poesía no es ciencia.

    La ciencia, más preciso, la sociogenética, nos puede indicar algo sobre el futuro de una cría humana, al analizar el comportamiento de sus antecesores, sobre todo sus padres. Aunque no se debe despreciar el aporte de todos sus antecesores, incluido todo tipo de ser vivo que se halle en su árbol genético.