
… por la intención del mirador.
Porque a unos les gusta más mirar mujeres y a otros les mola mirar coches. Y a algunos mujeres en coche. Porque de nuestra curiosidad innata sale precisamente un tipo de pensamiento que busca un conocimiento. Porque queremos conocer una mujer o conocer un coche, en modo muy esquemático, pero real. Porque ese es el motivo de que exista nuestra capacidad genética de la curiosidad. Y por eso es vital que la hagamos madurar. Porque, ¿para qué queremos , si no, ser curiosos?
Y esa curiosidad necesita una intención clara de usarla. No la tenemos de adorno. Sí, tenemos que ser curiosos, desde que nacemos, porque nos quedan una decena de añitos, para convertirnos en un preadolescente capaz de seguir siendo curioso. O, por el contrario, estar cansados de ser curiosos antes incluso de haber curioseado algo.
Aprendamos del señor gato. Que no se muere por curiosidada, sino por faltarle la misma. O, como mínimo, por hacer un mal uso de ella. Porque la curiosidad necesita ir acompañada bastante atención (por lo que puede venir), pero, esa atención no vale de nada, si no va acompañada de su hermana la precaución.
Tenemos que ser atentos, pero precavidos. Si faltan esas dos capacidades animales, entonces, es cuando el gato se sienta al borde del abismo y se va dejando caer casi imperceptiblemente. No es capaz de prever el efecto de la gravedad, o lo que puede salir del abismo, para arrastrarnos con él.
No seamos puñeteros gatos, sin la atención/precaución que se necesita para seguir adelante.
¡Anímate!