
… cuesta trabajo observar lo que buscamos.
Porque no conviene que la imagen que se forma en el cerebro, tenga demasiados elementos a discernir, en un momento inicial de nuestra visión. O de nuestra escucha, tacto, sabor u olfato. Sobre todo si no tenemos la experiencia necesaria para almacenar las grabaciones, que vayamos haciendo, de una forma ordenada. Siendo completada con otras grabaciones que puedan ser sacadas de la ROM/MOR a la RAM/MONR, cada vez que las necesitemos para completar la visión que estamos teniendo.
Porque la eficiencia en la observación de lo visto, siempre dependerá de ese paso temporal de la ROM a la RAM, tal como pasa en una computadora artificial. En cierto modo de es alatencia «de paso», av a adeepnder la eficiencia en la ainterepretación de lo visto.
En la imagen de una protesta campesina (Novecento) tenemos a un protagonista en primer plano y a otro al fondo. Pero lo esencial no son ellos dos, son una serie de rostros anónimos (el pueblo), haciendo hincapié en el de alguna cría humana. O el de alguna mujer ya mayor. Ellas son los verdaderos protagonistas de la escena reivindicativa.
La unión de toda esas edades en la protesta contra el patrón explotador. Esa es SU fuerza. Y, para leer eso en la imagen, se necesita subir de la ROM algo sobre nociones históricas, acerca de esa explotación de unos poderosos, sobre un pueblo oprimido. Sin eses datos tan preciosos, puede que ni «veamos» que son campesinas protestando.
Porque eso, el pueblo unido reivindicando sus dignidad, es lo que nos intenta decir la imagen. Por lo tanto será, lo que nosotros debemos ver, si es que la sabemos leer.








