
Y el Poder también se elige… aunque no lo parezca. Además, es una droga tan fuerte, que a veces llega con usar la palabra que lo trasmite, para que sea efectivo. Como bien dice el ciudadano Kane. Empieza uno enamorándose del poder, para luego hacerse su esclavo.
También es cierto que la palabra del Poder debe ir acompañada siempre por un poderoso ejército de soldados y sacerdotes. Para que el efecto de la palabra que los acompaña sea totalmente efectivo. La palabra, sin esos apoyos, solo es fuerte en poesía.
En cierto modo se puede decir que son esos ejércitos (repetimos : soldados y sacerdotes)los que garantizan, tanto la expansión del poder como su real implantación.
Porque ese poder implantado vive, se alimenta, de los prejuicios que la religión y el espíritu militar van plantando en la cabeza de toda esa gente, que ya será oprimida de por vida. Especialmente a partir de que asuman la ideología del Poder transmitida por esa vía.
Dicho de otra forma, más sociogenética, es la fuerza bruta de los militares y la fuerza espiritual de los sacerdotes, la que consigue injertar esos genes sociales negativos, que irán minando la maduración de los genes biológicos de la gente. Especialmente, claro, en sus etapas infantil y adolescente.¿O te parece que no?








