Categoría: política

  • ¿O, tal vez, ser una gacela que se halla… PERDIDA?

    Que busca la cueva de dónde salió… y donde la espera su mamá querida. Esa madre imprescindible, para vivir bien nutrido, porque el quererla es algo que viene después de cubrir la imperiosa necesidad.

    Primero nos alimentamos, y al tiempo nos relacionamos… pero el alimento debe entrar muy muy rápido… mientras que el afecto viene después, se va tejiendo con tiempo.

    Y por eso es tan vital una buena alimentación, para construir un sistema nervioso de calidad. Ese sistema operacional, que no librará de los muchos peligros que nos esperan fuera de la cueva/útero. Y ese sistema nervioso que, rizando el rizo (esa es la esencia de la vida), nos permite a su vez desarrollar las otras funciones vitales : las que nos permitirán movernos en busca de alimento y de la apareja reproductiva… porque aún no existen los supermercados.

    Y por eso la preetapa fetal es de vital importancia, para lo que vamos a ser después , en la etapa de cría humana.

    Y no queremos apurar el paso, pero sin estas fases iniciales, la etapa en que se instale la capacidad de reproducirnos va a ser un salto al vacío morrocotudo. Así de simple (y de complejo). El desierto de la adolescencia no se pasa en condiciones, sin tener ya la mochila parcialmente llena con las menudencias fetales e infantiles. Los saltitos adolescentes necesitan buenos músculos y articulaciones. En caso contrario llegaremos a adultos parcialmente mutilados.

  • ¿O quizás ser un chimpancé que… PIENSA?

    Claro que ya podemos ser un animal más evolucionado… el típico mono, por ejemplo. Pero que ya fue infectado por la funesta manía de pensar.

    Estamos aún en la cueva, donde una madre nos alimenta, incluso aunque no sea la propia… y nos enseña a ser precavidos, para cuando necesitemos salir de ella(s). Eso es precisamente empezar a pensar : en nuestro futuro próximo.

    Y eso conlleva enseñarnos a actuar en dos campos muy diferenciados, pero igual de imprescindibles para sobrevivir fuera de la cueva: el uso de un aparato locomotor, que nos permita relacionarnos con el territorio (ecosistema), y de un aparato nervioso, que nos permita analizar los peligros y encontrar el alimento.

    Sin olvidar que ambos aparatos, con su correspondiente función vital, una vez despierte nuestra sexualidad, deben encaminarse a completar el proceso vital con la reproducción. Sin ella no existimos, porque dejará de haber seres humanos capaces de pensar en sí mismos y en los demás.

    Los humanos pueden optar a reproducirse en función de intereses racionales o emocionales. Pero los demás animales no tienen esa opción, deben reproducirse para evitar la extinción de la especie. Un principio, el de no extinción, que también afecta al ser humano, por mucha libertad que tenga. Y por mucho que digan las diferentes biblias religiosas, aunque presuman de verdaderas. Incluso algo razonadas como la Queer.

  • Podemos ser un órgano vegetal, que quiere… SER LIBRE?

    Salimos del útero, salimos de la cueva… o salimos del bloque de edificios, en dónde tenemos nuestro pisito de adulto ya hecho y derecho… o no tanto???

    Porque para algo está la adolescencia… en el fondo somos como bambis perdidos en el bosque, sobre todo cuando nos falta nuestra mamá.

    Y seguro que a papá no lo echamos tanto en falta…

    Dijimos que el poder tiene la capacidad de dejarnos madurar natural y libremente… o, por el contrario, marcar a hierro nuestro camino. Y no precisamente para hacerlo de forma natural y libre.

    El adn social negativo, del que tanto hablamos aquí, es la senda que nos marcará nuestra vida futura. Nos pulirá lo mejor posible, para ser una pieza elemental de la maquinaria social. Sea de las piezas importantes, las que forman la élite, o de las secundarias, las que forman los delegados del poder y el lumpen-colchón. Necesitamos un «gps» positivo, no uno negativo. Aunque , a diferencia del gps, el gen social es obligatorio seguirlo, no es algo voluntario.

  • Y es que, en el fondo, todo está… POR HACER!!!

    Al menos, por madurar. Porque todo lo que tenemos escrito en nuestro ADN, eso que irá conformando lo que llamamos nuestra mente, está solo en proyecto. Nada de ello vale si no madura lo suficiente (y bien).

    Porque no debemos olvidar que ya traemos de fábrica un montón de capacidades (o discapacidades) marcadas a fuego. Así que no dependemos de ningún dios, pero sí dependemos de una cierta lotería, que ha montado la naturaleza (sea lo que eso sea), a la hora de «permitir» nuestra concepción.

    ¿Tan difícil es tenerlo en cuenta?

    Y después, como deciamos en clase de Ciencias, con nuestra amiga de la BBC (Bea) de testigo, no somos un simple puma… necesitamos por lo menos quince añitos más, para dar de sí todo lo que traemos escrito en la premochila uterina. Necesitamos leer mucho en nuestro ADN. Y eso lleva tiempo (y supone mucho «esfuerzo»). A la cría del puma le llegan dos años y medio para ser ya reproductora…

    Pero nosotros aún tenemos que salir de la «primera» cueva, con nueve meses de profundo trabajo por ir madurando, de la forma lo más natural posible. ¿Verdad mamá?

  • Porque es el poder quien nos quiere marcar… el CAMINO

    O sea, que nos pueden robar las tierras y el agua, nos pueden robar el cuerpo (incluida el alma/mente) y, como no, nos pueden robar el producto de esa mente : la obra intelectual. Por ejemplo, las narraciones de la mitología griega, por Homero primero. Y luego robarle a Homero lo que el escribió, según dicen.

    O sea que el poder nos puede robar todo… se puede decir que incluso puede impedir que seamos… prohibiendo que nazcamos… o, más grave aún, prohibiendo que seamos lo que queremos ser.

    Una vez que aprendamos a saber lo que somos y, en especial, lo que podemos llegar a ser. El poder no nos deja ser ni siquiera los típicos mandalorianos, porque nos impide hasta saber el camino que queremos seguir. Y no necesita a un gran imperio detrás, el poder lo puede ejercer un simple familiar/amigo, que nos quiere controlar diciendo que es por nuestro bien.

    El poder nos puede dar lo que no es nuestro, así como quitarnos lo que sí es. El poder nos permite gozar del derecho de propiedad, sobre los cuerpos y las mentes de los demás. Y el poder nos lo puede quitar igualmente.

    Es un asunto social, para nada natural. El poder no nos puede arrancar el ADN, pero nos puede injertar un adn social (positivo o negativo).

  • Pero las cosas no empiezan por «culpa» de… los DIOSES

    Diciendo que un tal Zeus rapta a una Europa, porque sí, porque le peta… y porque, sobre todo, tiene el poder para hacerlo. El mató a su padre, el boss inicial del Olimpo, y se hizo con su poder. Eso lo inventaron los griegos clásicos, por ejemplo.

    Pero eso solo es mitología. Y la sociogenética nos dice que esta forma de pensar (creer), está producida por un gen social negativo (no tiene nada de positivo, frente a sus poderosos efectos negativos). Viene a ser una idea que propagan unos seres humanos, una minoría con poder, para que otros seres humanos, una mayoría sin poder, pasen por el aro.Para que no sean capaces, ni siquiera, de pensar en la posibilidad de que Zeus no exista. Es una ideología transmitida por los humanos poderosos, que quieren hacer eterno su dominio sobre esa mayoría de la humanidad conocida, y con la mayor sumisión posible.

    Ya vimos como se hizo con la charca, cuando aún era un simple homínido. ¿Qué no pudo maquinar desde entonces, para favorecer ese dominio terrenal al inventar un dominio divino, que apoyase su poder?

    Y apareció la esclavitud, porque los cuerpos era posible robarlos. Como vimos al hablar de la propiedad privada. Como el robo de la ninfa Europa… o como Paris se hizo con Helena, aunque suponemos que ella se dejó raptar con gusto.

    Y de ahí llegamos a Homero, que en «su» Iliada cuenta el resultado de ese rapto. Mucho más extenso que el narrado por Tiziano en su cuadro, aunque se halla centrado en un momento puntual de la guerra : cuando estalla la cólera de Aquiles…Y con la peculiaridad de que ambos casos (pintura y poema) nos llevan a un derecho, que también parece natural : el derecho de propiedad intelectual.

  • Para un día REMATAR… como todo lo que empieza

    Porque sí, te pongas como te pongas (física y mentalmente) todo lo que empieza tiene su fin.

    Y más vale prepararse para el final de la partida, a que te pille la parca aún «sin vestirte», por no haber previsto que, antes o después, te ha de visitar.

    Porque lo malo de la muerte no es su visita, más o menos inesperada, lo realmente malo de una muerte es que te coja desprevenido creyendo que eres eterno… o, como mínimo, que tú decides el día de la despedida.

    ¿Aclaramos lo de la segunda adolescencia? ¿Cómo le podemos llamar a una etapa, a partir de los 65-70 añitos, dónde la líbido se va calmando y ya no tenemos las salidas de pimiento, típicas de la primera adolescencia?

    Una fase de adultez en la que tenemos la misma energía mental que a los 16 años, o con más potencia, debido al aporte de la experiencia, pero centrada en el trabajo intelectual, en vez de la búsqueda desesperada de una pareja para tener sexo. Y no del tipo que sea. Buscando, cuál Indiana Jones, de tener un tipo de sexo que se acople a nuestra sexualidad, de una forma natural y libre. Que la enriquezca, no que la mutile. Cosa que la SAD nos pone muy difícil, como especie, al ir adelantando el despertar de nuestra sexualidad inmadura.

  • Y luego una segunda fase (la + VITAL)…

    Y sí, somos poco bíblicos por aquí, pero esto es lo que nos dice la ciencia… en relación a los cambios que sufre una cría humana en su adolescencia.

    Para tener una adultez en condiciones se necesita recorrer el camino de la adolescencia, con rigor y precisión (no saltarse nada), lo que supone un gran esfuerzo… aunque se pueda empezar a disfrutar de algo que hasta este momento estaba muy dormidito : su sexualidad.

    Pero no es un paseo de rosas, así que el primer fallo, de adultos y de adolescentes, es abrir la puerta de la adolescencia, eso que llamamos preadolescencia, con la intención de hacer tabula rasa de todo lo anterior (incluidos ancestros) y querer vivir la vida, como si fuera un paseo por ese Edén, del que hace mucho, mucho tiempo, nos echaron.

    Y digan lo que digan, el esfuerzo especial de la madre naturaleza al inventar la reproducción sexual, fue darnos dos pares de cromosomas diferentes en función del sexo que íbamos a portar. Y eso hace que el «XX» sea de característica sexual hembra y el «XY» sea de característica sexual macho.

    También, digan lo que digan, aquí, a todos los efectos el cromosoma «Y» es una variante mutilada (deficiente)del cromosoma «X». Digan lo que digan (los titulados universitarios). Aunque no sepamos muy bien lo que iba en el brazo perdido. O, en paralelismo al relato abrahámico, podemos decir que fue incorporado como mejora al «Y». Por eso se usó una costilla ya hecha, en vez del barro original. Ya Yahvé conocía la extrema importancia de la experiencia.

  • Siempre hay una primera FASE

    Adaptarse al ambiente del ecosistema donde vivimos, requiere que usemos las capacidades que nos proporciona el ADN para, con su paulatina y lenta maduración, ir neutralizando los posibles (seguros) ataques de «algo que habita/está» en ese ambiente, sean seres vivos o inertes.

    Para nuestra reflexión sobre el comportamiento humano nos interesa el papel social, que juegan elementos del ecosistema, como la madre, la familia, los amigos de la calle y, muy importante, la escuela, en el injerto de genes sociales que mejoran o neutralizan los genes biológicos del ADN.

    Ese ADN que conforma, sin que sepamos bien como, lo que podemos llamar nuestra mente.

    Así que, tal que un virus, en ese ambiente dado, más artificial que natural a estas alturas de tiempo, se nos va injertando alguna variante positiva de maduración .. o, por el contrario, la negativa, si «las cosas» se tuercen… en eso llamado MENTE.

    Y es importante considerar, que el despertar sexual debe quedar retrasado, en relación con los demás animales, por la necesidad imperiosa de madurar cuanto antes las inteligencias racional y emocional. Por eso el adelanto social forzado, totalmente artificial, de la sexualidad humana, solo puede ser un hándicap, para la maduración social positiva de nuestra mente.

  • ¿Y qué hacemos, a partir de ahora (aquí)?

    Ya somos propietarios (?) de este blog… aunque no usáramos ningún tipo de arma ofensiva, ni ejército invasor… y nada tenemos que esperar de los jueces machistas, aunque sean jueces hembra, y menos que se sumen a nuestros ataques al mal llamado derecho de propiedad, que es realmente un poder de usurpación, ni siquiera derecho natural. Pero tendremos que resumir un poco lo que llevamos diciendo en estas reflexiones del blog. Porque ya hemos tocado bastantes palos del comportamiento humano : como individuo del colectivo macho, como individuo del colectivo hembra (el resto por ahora excusamos)…y, hasta casi ayer, la relación que se puede dar, cuando juntamos el comportamiento de los machos con el de las hembras.

    Viene a ser lo que podemos llamar un malentendimiento entre los dos sexos principales. Lógicamente del hermafroditismo no hablaremos por ahora… y supongo que nunca.

    Del género en sí, especialmente en su versión «fluida», hablaremos más adelante, cuando toquemos otros aspectos notables de la relación afectiva entre los hombres y las mujeres (machos y hembras). Y repetimos : relación afectiva.

    Porque, hasta ahora, todo fue hablar de relación humana «a secas», independientemente de que el afecto se involucrara, muchas veces como disfraz, en la interacción entre seres humanos.

    Ni el maltrato a crías humanas, ni a hembras humanas, puede situarse en el terreno de los afectos. Ni siquiera negativos (no existen). Que no te vengan con milongas.