
Y aquí tenemos un gran problema… algo que nos hace entrar en la sociogenética, porque ya no nos llegan los avances analíticos, que se dan por el camino de la genética (herencia biológica), ni de la sociología (influencia ambiental), y menos aún por el de la psicología (posibles traumas mentales).
No sabemos si en algún momento se puede hablar de que la personalidad es heredable, más allá de meros apuntes sobre la transmisión de caracteres genéticos determinados… o incluso de la influencia familiar en la educación/domesticación de la cría humana, más allá de los padres…
Aquí hablamos de transmitir una idea (ver páginas cartesianas del blog), que un ser humano, simple cabeza de familia o poderoso rey, tiene en su mente, creada por él o recibida de otro ser humano anterior, en la cadena del Poder… que dejará sus huellas en la mente de los hijos, y de los hijos de esos hijos.
Hablamos de una herencia tan clara como la biológica, aunque resida en ideas que anidan en la mente y sean elementos ideológicos, mucho más influenciables que los genes biológicos, que seguro son más reacios a sufrir mutaciones naturales.
Pero, nos debe quedar claro que, ese prejuicio dado, en este caso de tipo machista, se transmite hereditariamente, por vía social, de generación en generación. Así de simple.
¡Anímate!