Categoría: política

  • O más modernamente…

    … los hijos de la Intifada!!!

    Porque ya no se trata de perder un mísero cacho de tierra arrendada. Aquí estamos hablando de perder la vida. Y no siendo una persona mayor, sino en plena etapa de maduración, infantil o adolescente.

    Como sucedió, sucede y sucederá (casi seguro) en Gaza (Palestina).

    Ahora ya no es acabar con los nativos usamericanos, es acabar con los nativos palestinos. Los que, poco a poco, van siendo arrojados al mar, como si de simples lemures se tratara.

    Ya ni es el Sahel, porque allí, por lo menos, se mueren de hambre tumbados sobre su propio territorio. Aquí se trata de mantener maltratado, muy maltratado, a todo un pueblo, para acabar por echarlo al mar o a la tumba. Morir por las armas sionistas o morir por las armas de grupos armados tipo Hamas.

    Y todo por un adn social negativo totalmente inhumano, por muy bíblico que sea. La religión haciendo de las suyas, otra vez. Y da igual que sea la hebrea, el comienzo de la Biblia, que el Islam, devenido a partir de Abraham : ambas religiones con seguidores megafanáticos.

  • Especialmente los que una vez llamaron…

    … los «hijos de la ira».

    Porque en su novela Las uvas de la ira, Steinbeck, nos relata la aventura de un colectivo, tan acosado y robado, que todo su maltrato muda en ira, aunque en este caso no sea una ira revolucionaria.

    Y no fue revolucionaria, porque si en alguna SAD se puede decir, que el injerto de un adn social negativo funciona con extremada perfección, esa es en la sociedad dominante USA.

    Los adultos dominantes USA, desde siempre, resumieron ese adn social negativo en una famosa frase : «Self made man». Te vistes con la ropa que te damos, pero te hacemos creer que eres autónomo vistiéndote.

    Hacerse a uno mismo, dice el poder establecido USA. Resultaría brillante, si no fuera tan cínica y mentirosa. En la tierra de la colonización y el exterminio masivo de los nativos, nos quieren vender la lavadora de que «podemos ser lo que queramos». Mierda ideológica del tamaño del Cañón del Colorado. O puede que incluso necesitemos a todo el planeta, para hacer la comparación y tener así una idea del tamaño de una mentira tan bien injertada.

    Porque se puede decir que el territorio USA es el menos indicado, para que madure natural y libremente el ADN que toda cría humana lleva adentro. Y por eso mismo la capacidad regeneradora de los adolescentes usamericanos es mínima. La losa de la CIA, del FBI o de cualquier Agencia Gubernamental de Acoso al Ciudadano, es pecata minuta comparado con la losa que tapa las capacidades genéticas del humano USA.

  • Porque siempre hay otros que están dispuestos a luchar…

    … para que todos podamos sonreir!!!

    E incluso compartir las arrugas que vamos a tener de viejos.

    Porque la mirada en compañía gana mucho. Especialmente a la hora de convertir esa mirada en ver lo que miras. De asegurarte que estás mirando lo correcto. Y lo ves. Varios humanos mirando son más formas de ver, más diversas. Muy importante cuando se ponen en conjunto, cada una de las diferentes visiones que se han sacado de la misma realidad.

    Eso se llama coordinación. Y tiene mucho que ver con la imprescindible coordinación de los circuitos neuronales de cada uno de los miradores. Dentro del propio cerebro, cuando hay varios Yo… y, luego, con los cerebros adjuntos de los colegas (otros Yo externos a coaligar).

    Y será algo crucial a la hora de poner en común las diversas visiones que se tengan sobre un contexto revolucionario. Porque, como siempre decimos, el contexto es el mismo, en un momento y un lugar dado, pero las imágenes que sacamos de ese contexto pueden, incluso, ser antagónicas.

    Y si eso se da en cualquier situación histórica, por muy tranquila que sea, ya no digamos en una situación de cambio social tumultuosa, muy difusa, con diversas miradas y con diversas visiones, que dan lugar a diversas interpretaciones. Confluyendo diversos intereses. Y con diversos seres humanos que deben tomar control de la situación. Muchas veces sin tiempo a pensarlo con detenimiento. En un proceso revolucionario se puede tener una idea de como empieza, pero nunca de como se acaba. De hecho se puede decir que igual que el límite o la utopía (no existen realmente), el final de una revolución solo existe como entelequia en la mente de su vanguardia. Todo proceso revolucionario no deja de ser una sucesión indefinida de etapas intermedias.

  • Y tantas miradas hay, que acabas mirando…

    … con la experiencia hecha arrugas.

    Porque hay muchas miradas, propias y ajenas. Y con tanto cambio y recambio, llegado a su fin o, mucho peor, quedado a medio camino, nos vamos arrugando. Y como el paso del tiempo trae las arrugas, de cuerpo y de mente, será siempre necesario tener las herramientas (siempre las dichosas herramientas), en la mochila cerebral. Para que así no nos pille el toro revolucionario. O, si nos pilla, que nos pille preparados.

    Debemos tener en cuenta que el caos que conlleva desmontar una SAD determinada, no es nada comparado con el esfuerzo que supone darle la vuelta al calcetín social, parcial o totalmente. Y, a veces, solo para remendarlo. Construir es mucho más difícil que destruir. ¡Y cuántas veces se nos olvida!

    Y construir una nueva sociedad adulta dominante, que ya no sea opresiva, no es moco de pavo. La buena gente se va quedando por el camino y, por desgracia (o por gajes del oficio revolucionario) suelen quedar vivos los menos buenos. Los que aquí llamamos «oficinistas» del proceso revolucionario. Una especie de «funcionarios del cambio», que en general ni saben muy bien lo que es cambiar (a fondo). Viene siendo el modelo Stalin de funcionario revolucionario, que podemos titular.

    En la Revolución francesa se dio un caso claro de toma de la Bastilla en nombre del pueblo. Y, la consiguiente «toma» de Versalles, ya directamente para la burguesía revolucionaria. Se trataba de ocupar la plaza de la aristocracia, para que, como bien decía el otro, «que todo cambie, para que nadie cambie».

    Y en la revolución «proletaria» rusa, otro tanto, ya que la vanguardia revolucionaria bolchevique acabó por ser, años después, la Nomenclatura Soviética. Una nueva especie burguesa (opresora).

  • Y así vas viendo unas tremendas ganas…

    … de hacer un cambio social.

    Porque es la sociedad la que te da o te quita. Y si tienes poco que perder y mucho que ganar, por culpa de esa opresión y diferenciación social, es lógico que te la quieras jugar. Para recuperar, por lo menos, algo de lo perdido/robado.

    Viendo como la SAD te injerta un adn social negativo, para que seas una plácida pieza del engranaje social, tiene su lógica que decidas invertir la situación, para un cambio social. Un cambio que te devuelva al menos, parte de tu identidad original. Que te deje recuperara una parte de ese tiempo perdido, que decía el Proust. O más certeramente, que «perdido», el tiempo robado, ese del que te hablan los teóricos del cambio social.

    Porque uno más uno son dos. Y la unión de todos hace la fuerza (dicen). Llegando a ese mantra medio verdad, de que el pueblo unido jamás será vencido. Pero, lo que sí podemos considerar como cierto, es que realmente, si uno se une con otro, bien unidos, consiguen ser algo más que dos.

    Solo hay que conseguir la fuerza/masa crítica necesaria, para que explote la rabia popular acumulada y tengamos el caos revolucionario. En la fisión nuclear tenemos una cierta explicación del fenómeno.

    Porque, como todo caos, puede traer deconstrucción positiva o negativa. Toca mirar y ver : observar lo que sucede. Para encaminar lo mejor posible el proceso de cambio.

  • Aunque, a veces, de tanto cabreo acumulado…

    … la rabia del acosado muda en revolución!!

    Porque no eres tú solo el maltratado. Los poderosos gustan de maltratar en modo colectivo, o por lo menos les encanta oprimir a grandes grupos. Para sentirse aún más poderosos. Esclavizar a uno solo da poca dosis de poder.

    El problema para el poder, es que si se juntan muchas miradas, se empiezan a ver muchas cosas. La realidad es como un puzzle, por lo que unir varias visiones hace más objetivo lo que vemos. Y entre tanto mirón, siempre aparece el típico vidente más espabilado, con la capacidad necesaria para efectuar la conjunción del desencanto grupal.

    Es decir, ese sistema de opresión tan popular, hace que surjan líderes , algo más visionarios que el común de los oprimidos.

    Y eses líderes pueden encarrilar la disidencia, para formar una masa crítica, que pueda favorecer una gran explosión social. Ya tenemos un prólogo a una revolución en marcha.

    Se debe tener en cuenta que, en estes casos, suelen ser seres humanos, que ya no tienen mucho que perder. Por la contra, están bastante seguros de que , de alguna forma posible, tendrán mucho que ganar si explotan.

  • Hasta hacerte un auténtico…

    … cabronazo, experto en acoso.

    Y con el tiempo ir mejorando en tu destreza acosadora. LLegando a ser un adulto dedicado a mostrar tu poder. Por ejemplo, como mediocre director de un instituto, sobre el alumnado que la sociedad ha dejado bajo tu responsabilidad. De un falso adulto tutor pasas a ser un verdadero adulto acosador.

    Y más si este alumnado, como Carrie, resulta ser muy diferente del resto. La típica alumna con dificultades, que está siendo acosada sin que tú intervengas ni por casualidad, para intentar remediar el problema. Vamos, lo típico en un centro escolar actual.

    LLegas a ser un especialista en humillar al alumno diferente, para que no pueda levantar cabeza el resto del curso. O, mucho mejor, el resto de su estancia en ese colegio. Incluso que se lleve una buena resaca, para su estancia universitaria.

    Eres el mediocre director de instituto, que ni es capaz de aprender el nombre correcto de la alumna. Básicamente porque no te interesa.

    Porque, lo que a ti te interesa, fundamentalmente, es sentirte superior con el abuso de poder que te estás marcando. Sabes que, en el fondo, te estás acercando a la medalla de oro, en la Olimpiada Mundial del Acoso. Y esa sí que te interesa en demasía.

  • Y ya empezar a acosar civilmente…

    … desde muy temprano edad.

    Porque, cuanto antes se empieza, mayor experiencia vamos adquiriendo. Podemos ir cogiendo las herramientas de acosada y de acosador, desde ya la llamada tierna infancia. Porque no se nace ni como acosada ni como acosador. Los dos son ropajes sociales, que se van adquiriendo con el tiempo de una mala socialización.

    Esta sociedad adulta que conocemos es experta en injertar poco a poco las dosis necesarias de un adn social que nos incita a no seguir madurando nuestra capacidad genética de ser empáticos, y defensivos al mismo tiempo. Y así, desde que somos bebés, nos acostumbremos socialmente a ser acosados o acosadores. Solo hay que reforzar ciertas tendencias naturales (instintivas) a ser más o menos egoístas. Es decir, a madurar la vena empática, natural, o la vena más antipática, totalmente artificial. Dicho de otro modo favorecer la insolidaridad (adn social negativo)en vez de la solidaridad (adn social positivo). Recordemos el concepto de espectro equilibrista.

    Y sí, el patio del colegio es una de las mejores aulas, para practicar esa necesidad social de sentirse superior a otro ser humano. En principio puede que semejante a uno mismo, pero quizás con alguna característica que, notamos intuitivamente, nos puede hacer sentir superiores.

    Esa alumna o alumno que no se atreve a mirarnos, por miedo a que le digamos algo. Seamos compañeros o profesores. Esa es carne de cañón, para empezar nuestro proceso de acoso.

    Y llega con una simple mala mirada, o un gesto de amenaza, para que empiece a sentirse mucho peor. Ahí es donde nos quedamos en la mirada superficial y no somos capaces de profundizar, viendo realmente al ser humano diferente, que no se merece nuestro maltrato. En el fondo nos asusta mucho, que nos podamos ver como la mierda que somos. Y aquí es cuando falla esa tontería de que «nacemos así», porque no. Como bien decía Rousseau, es la sociedad adulta dominante(SAD) la que nos hace así. Impidiendo que desarrollemos nuestras capacidades genéticas. El no sabía de este tipo de cosas, pero las intuía perfectamente.

  • O si, por el contrario, hacernos…

    … un maltratador.

    Y aquí si que la colaboración es mutua : por parte del sujeto que aprende y del adulto que te controla y enseña. Porque no es voluntariamente como nos montamos en el caballo de Atila. Hay siempre que poner «algo de nuestra parte», especialmente en la preadolescencia (no nos autoengañemos). Globalmente es como un proceso de deriva, que nos provoca ese injerto social al que llamamos adn social. Una especie de adn artificial, que se nos ha metido a lo largo de nuestra infancia y adolescencia, va dirigiendo nuestra deriva por la cuesta abajo de la negatividad humana. Va suplantando la dirección de los genes naturales, por la dirección de lo que podemos llamar genes sociales. Haciendo que el típico chaval negro de barrio, se convierta en un puto marine agresivo y supremacista (vaya ironía), capaz de hacer cosas que no vienen marcadas en ningún ADN humano. Y ni siquiera en el ADN de un león africano. Donde, por cierto, tenemos el ejemplo del infante soldado, chico o chica, obligados a ser lo que no querían ser.

    En Apocalypse Now tenemos un buen ejemplo, cuando el recién postadolescente que acompaña al capitán Villard, decide (es un decir) acribillar a una familia vietnamita, por el simple movimiento instintivo de una cabritilla. Y es que no se necesita ir al llamado tercer mundo, para comprobar la manipulación que los adultos hacen de las crías humanas. USA es un buen ejemplo.

    ¿Que le hizo disparar al marine?

    ¿Cuánta mierda mental llevaría acumulada en su mochila cerebral ese marine aún adolescente.?

    ¿Quién es realmente responsable, de que «se le disparara» el fusil ametrallador al marine aún (en parte) adolescente?

  • Entonces, es cuando dudamos si…

    … hacernos un maltratado…

    Nadie se hace un maltratado, siempre lo hacen. Pero la frase vale para expresar que, en el fondo, puede que nos dejemos algo «ir por ese camino«. Hay casos en los que es imposible no caer en el pozo, pero en otros la falta de herramientas, más o menos voluntaria, puede empujarnos por la senda de ser maltratados.

    Sobre todo, porque no fuimos capaces de seguir el aviso del niño gazatí, diciendo BASTA. Sin entrar a analizar ahora la dificultad de asumir tamaña tarea, sobre todo de forma efectiva.

    Porque lógicamente no llega con estirar la mano abierta. Ni siquiera con el puño cerrado. Esas no son herramientas de defensa, solo símbolos que expresan nuestro cansancio. Solo pueden representar nuestras ganas de protestar.

    Las herramientas (útiles), para protestar, se van cogiendo desde que, en la cuna, un día decidimos agarrarnos con fuerza a los barrotes y empezamos a gritar. Valga como metáfora de un levantamiento, de una lucha iniciada, aunque quede mucho camino hasta que eses barrotes se conviertan en palos defensivos.

    Y es que nuestra defensa no se basa en buscar palos como armas, si no en mirar la realidad, de forma que la veamos lo mejor posible. Y con esa observación pertinente, ir llenando nuestra mochila de conocimientos aprovechables algún día.