
Porque la simpatía, como la inteligencia, no son en principio capacidades humanas a valorar positivamente. De hecho la inteligencia, sobre todo emocional, puede suponer una desventaja, a la hora de ser elegida como compañera. Hablamos de «lo que se lleva» en esta SAD actual.
La empatía es una capacidad genética básica, y biológica, para madurar como ser humano, en versión homo sapiens para ser aún más sapiens, pero la SAD suele ir etiquetando como simpatía únicamente la capacidad de crear un ambiente agradable, dónde «todos estén contentos».
Pero curiosamente se usa una simpatía, que parece no tener empatía, porque esa misma SAD no quiere valorar la empatía, básicamente socializadora (generadora de colaboración social), como algo positivo para el mantenimiento de la maquinaria social dominante. Basado, ese mantenimiento, más bien en el miedo al castigo.
Los adultos quieren que seas simpático, como animador social del ambiente que controla el poder, pero, al mismo tiempo, promueven que seas profundamente antipático, con los que sufren una situación de opresión social, como la que vive la mayoría de la humanidad. Tanto en tu país, como en países lejanos. De hecho quiere que seas un buen colaborador en esa tarea. Es decir, que mires para otro lado, cuando pasa algo malhecho por el poder.
E incluso en puntos extragalácticos…
¡Anímate!