
Es un ejemplo de gen social negativo, que lleva marcando la pauta de comportamiento del casi 100% de la población mundial. Es ese machismo que viene actuando desde que, algún día prehistórico, se decidió que el lugar de trabajo doméstico, era reservado para la mujer en la cueva. Un trabajo considerado inferior, por supuesto (ni siquiera era trabajo!), al trabajo externo del macho : la caza o lo que fuese.
Instaurándose así un tipo de sociedad patriarcal, que hizo del machismo su bandera ideológica más importante.
Y que hizo del gen social machista una fortaleza hereditaria, como los castillos medievales, para que todo siguiera socialmente, a partir de ahí, como había sido instaurado en su momento histórico… quizás provisionalmente.
Ahora no nos vamos a parar en el fenómeno cuántico de la superposición, también llamada por aquí, transposición, borrado, empantallamiento… que sufren los genes que trae el ADN, bajo la influencia del ambiente social, provocando que la lectura que hace nuestro cerebro de lo que viene en él escrito se vaya modificando, en mayor o menor grado, en función de la influencia que ejerce el gen social (sociogen), sea positivo (evolución) o negativo (regresión).
Precisamente por eso se combina la genética con la sociología, aquí, para intentar explicar el comportamiento humano. Ni más ni menos!
¡Anímate!