O un habitante de… otra GALAXIA

Y puestos a elucubrar en futuros… o universos paralelos, dónde llevar otra forma de vida… podemos pensar en Yoda, por ejemplo.

Y decir muy orondos aquello de «Yo, mi futuro, no ver»… al modo anglosajón hollywoodense, tan sufrido cuando hablaban los nativos usamericanos, en las pelis de «indios y vaqueros».

Da igual que tuviera poderes ocultos, y sea bondadoso, si para nosotros presenta una forma corporal desagradable, aunque sea como nosotros cuatridimensional. Siempre nos parecerá un sapo viejo, porque los prejuicios que tenemos siempre pueden con nosotros.

Ser inteligente no es valorado positivamente en esta SAD que padecemos. Porque, en esencia, la inteligencia busca repuestas (después de hacerse las preguntas). Habría que cambiar los baremos sociales, para que pudiera ser una capacidad valorada positivamente en la relación humana.

La inteligencia, sea humana o artificial, solo se sabe apreciar en cuanto sea un medio para conseguir dinero y poder. Esa sí es una ley de valoración casi natural, de tan arraigada que está. Un adn social negativo tremendamente anclado, en la mente del ser humano mediocre actual.

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