Categoría: ciencia

  • Así aparecieron los CAZADORES…

    Y no por arte de magia, ni por evolución natural.

    Aparecieron, como dijimos ayer por una división social que los machos dominantes realizaron. A sabiendas y bien a fondo!!!

    A sabiendas de que dejaban sin derechos civiles a la hembra humana. Tanto que ni siquiera un Sócrates se atrevió a preguntar(se) por ese sinsentido natural.

    Y bien a fondo, ya que, al no hacerse preguntas sobre lo antinatural que era tal decisión, los machos dominantes establecieron una norma social, una costumbre, incluso una tradición, totalmente irracional, que pasó a ser un gen social negativo, insertado en la mente del macho y de la hembra, y que enmarcaría el progreso machista de la sociedad futura. Nada que envidiar a los genes biológicos que tenemos en nuestro ADN.

    Y no entramos al trapo de si hubo mujeres cazadoras, porque lo más seguro (de existir) es que solo abarcaba a una minoría de adolescentes. Algo que abandonarían al hacerse mujeres. De todas formas no hay datos, por ahora, que nos obliguen a incluir esa posibilidad en estas reflexiones.

  • Porque la DIVISIÓN del trabajo en la familia… no fue nada NATURAL

    Pero, que la condición de ama de casa sea una versión algo mejorada de la monja de clausura, no es un hecho que provenga de la evolución natural de las cosas. Ni siquiera en su versión bíblica abrahámaica, tan machista ella. Y aunque en ese terreno bíblico la mujeres no salgan muy bien paradas.

    La división social del trabajo, tanto doméstico como andar a buscar el alimento, fue un constructo social muy claro. Es decir, responde a una decisión política, que tomó la sociedad adulta dominante (SAD), una vez declarado, por el motivo que fuera, que la mujer no tenía ni voz ni voto. O, por lo menos, no tenía derecho al voto.

    Y así empieza a construirse la sociedad humana androcéntrica. Con el control social del macho humano y teniendo a la hembra bajo su dominio. En cierto modo, como si fuera su propiedad. Y de las hipotéticas amazonas, por ahora, pasamos.

    Pero esa pesada losa la seguimos arrastrando, cuando un marido del siglo XXI sigue diciendo que mató a su esposa o amante, porque era SUYA.

  • Y así poder decidir lo que… ella DEBE HACER

    Ya que, como insinuamos ayer, suele ser la otra, es decir la hembra, la que debe pandar con ser relegada allí donde manda el macho… sea en la casa doméstica o en el lugar de trabajo. De hecho, con la casa, como diría ET, ellos dicen «MI casa».

    El enclaustramiento solo lo padece la hembra. Ya llegaremos a si lo padece también el macho transformado en mujer. En caso de que sea un fenómeno social que perdure (el enclaustramiento).

    Se llega a decir que «la mujer en la cocina… y atada a la mesa si es posible». Y, para algunos (quizás aún demasiados) parecerá un dicho popular algo exagerado.

    La imagen lo dice todo. Representa una familia caciquil franquista, bien guardada por la Guardia Civil a la salida de la misa del domingo… donde, seguro, han comulgado todos… pura parafernalia nacionalcatólica, que durante 40 años tuvimos que sufrir los españoles demócratas.

    Y sí, toda dictadura tiene final, menos la opresión del macho sobre la mujer, que ni su horizonte lejano de liberación se puede atisbar.

  • Sobre todo para desear… la POSESIÓN del otro

    Y a veces se practica la conquista del otro, sobre todo si es otra. Aunque en este caso hay que aclarar un matiz importante . Aunque citamos ayer El graduado, se trata de un gen social negativo característico del macho.

    Algo debe haber en su ADN, proveniente del carácter alfa, que el instinto animal tiene tan desarrollado, que lo hace ser muy influyente, al juntarse con el gen social negativo correspondiente (machismo). Es un carácter genético, que la naturaleza hizo recesivo al seleccionar las mutaciones que dieron lugar a la especie humana, con sus sucesivas mejoras, pero que, como un apéndice intestinal, quedó sumergido entre los demás genes del ADN.. pero algo en su momento le volvió a dar esplendor. Un proceso de retome en el que la SAD juega aun papel importante, con sus implantes de genes sociales negativos.

    Y aquí llegamos a un punto crucial en esta senda del estudio sociogenético del comportamiento humano : la extrema importancia del machismo en una sociedad adulta dominante, controlada por una genética de la herencia social, que el feminismo suele llamar carácter androcéntrico en la evolución social, y que, por supuesto, podemos asumir como muy apropiado en estas reflexiones.

    No sabemos cómo pero en algún momento del proceso histórico, que acompaña al proceso evolutivo del ser humano, hubo una suplantación de roles, a la hora de tomar decisiones que afectaban a la sociedad que se iba generando, y que, natural y lógicamente, iba ganando en complejidad.

    En algún momento hubo que barajar un reparto del poder, y ahí aparecieron las divergencias. Empezando ya por la creación del pensamiento religioso, con sus ideas totalmente machistas. Y no por declarar a Adán como humano preferente, cuando es la versión no mejorada. Más bien, al declarar preferente la condición de macho, para tomar las riendas del sacerdocio, por ejemplo. Paralelamente se tomaría la decisión de enclaustrar a las hembras en el trabajo doméstico y campesino. Eso es una auténtica traición a la especie.

  • Y nos gusta mucho la aventura de… lo PROHIBIDO

    Cuando somos crías humanas, en las etapas de maduración intensa, nos llenan la cabeza de normas sociales, y a montones, para hacernos funcionar mejor como piezas en la maquinaria social.

    Pero, al mismo tiempo, los adultos juegan con esas crías, para meterle en esa cabeza la idea de que se puede jugar a romperlas. Eso sí, cuando te haces mayor.

    Porque la mayoría de las religiones comercian con el perdón a los pecados. Aunque estén constantemente hablando de ellos, para que las crías humanas se sientan atrapadas por ese miedo a pecar. El miedo a pecar funciona como un localizador de almas. Con él los sacerdotes saben muy bien por dónde navegan las almas de sus ovejas. Y, en una guerra civil como la española, y su dictadura posterior, vale para que los párrocos sepan lo que hacen sus feligreses. Y lo que les cuentan aunque no sea cierto.

    Así que la SAD se mueve entre la represión y el exceso de libertad, falsa libertad ya que siempre debe evitar que ponga en un brete la estructura social establecida. No se puede admitir juegos libertarios, que revolucionen el cotarro más allá de lo previsto. Es como el porcentaje de pérdidas en unos grandes almacenes.

    Y así podemos jugar a cortejar a la madre del amigo (American Pie), o que la madre del amigo nos seduzca a nosotros (gran peli El graduado, no?). Romper algunos tabues se vuelve un juego típico de la burguesía.

  • Pero nos cuesta, y mucho, amar… lo DIFERENTE

    Todos (o casi todos) tenemos empatía por aquellos seres humanos que padecen alguna deficiencia, sea física o química… al menos en referencia a un estándar social dictado por la costumbre, hasta que nos toca tener una relación directa y prolongada con ellos… entonces, la capacidad que nos marca un gen biológico, en relación a esas habilidades sociales innatas, que nos marca el ADN… se van suplantando por la capacidad, que nos marca el adn social negativo, haciendo que sobresalga la falta de empatía, la insolidaridad, el desprecio e incluso el odio al diferente.

    No hay que ser el deforme Quasimodo para notar ese desprecio recibido, más o menos claro…ni tampoco la bella Esmeralda para sentir el desprecio emitido. Incluso con cierto disgusto, por parecernos poco humano.

    Toda cría humana ha bebido y comido dosis constantes de mirar con odio al diferente, para que lo veamos una especie de enemigo. No tanto porque nos quiera hacer daño, como por ser un intruso que nos puede robar nuestra dosis de felicidad. La propia Esmeralda, en España conocería bien el desprecio de los payos.

    ¿Qué nos obliga a ser comprensivo con un ser humano que nació deforme, aunque pueda ser más cariñoso e inteligente que nosotros? O que nació como nosotros, pero en un colectivo humano que se considera despreciable.

  • Y, porqué no, puedes amar a… un MUTANTE

    Ya lo vemos en la extraordinaria La mosca de Cronenberg… una Geena periodista, que está enamorada de un científico algo pirado, piensa que lo puede seguir amando una vez mutado en un hombre mosca… o como al final se nos dice, más bien una mosca hombre…

    Todo es posible…

    Porque si bien no sabemos qué tipo de política social, como bien dice el protagonista, puede desarrollar una mosca mutante, con atributos mentales humanos, está claro que sí sabemos, bastante bien, de lo que es posible una mente meramente humana. Especialmente enamorada.

    Y más si está muy enamorada. Especialmente si ya se pasó el límite del amor y se ha llegado a una deformación mental, que nos hace confundir el amor con el seguidismo fanático que provoca toda adicción, sea química o psicológica. Por ejemplo en el caso del típico maltratador doméstico.

    Si podemos amar, creer que amamos, a un psicópata asesino múltiple, ¿por qué no podemos creer que amamos a una combinación mutante de hombre y mosca, incluso si es más de mosca que de hombre? Somos capaces de todo… por lo menos de intentarlo. E igual que los cementerios están llenos de buenas intenciones, también los manicomios están llenos de apasionados amantes.

  • Incluso te puede amar un ser que es… VIRTUAL

    Aunque no sea muy virtuoso…

    Pero la Virgen María lo hizo con una paloma… o eso es lo que cuentan en la creencia cristiana sobre la concepción virginal de Jesús.

    El cinesta Roman Polansky le dio la vuelta, haciendo que Mia Farrow sufriera la violación del mismísimo Belcebú.

    Y todo eso nos lo tragamos como real, porque la Iglesia Católica (o alguna iglesia satánica) nos lo injerta en la mente como un gen social negativo. Ese tipo de lavado cerebral que se hace normalmente a toda cría humana, que no tenga un adulto que la proteja.

    Y que, para colmo, está bendecido por toda esa caterva de adultos, que forman lo que aquí llamamos Sociedad Adulta Dominante (SAD).

  • Ni la diferencia de edad… o de RAZA

    Y sí, ya sabemos que el amigo John Wayne, su personaje, no es precisamente muy amigo de los nativos usamericanos, los famosos indios piel roja de la pelis del Oeste, que amigo Colón hizo asociar a los hindúes de la India. Pero nos vale para ilustar esta entrada perfectamente. Eso sí, con cierta dosis de ironía.

    Además, porque muchos estuvimos enamorados de Natalie Wood, incluso antes de ser la María de Wes Side Story… como olvidar su explosivo esplendor en la yerba o conquistando al alocado James Dean.

    Pero eso son simples detalles de un gen social positivo, que nos fue injertando la visión incansable del cine hollywoodense.

    Lo que sí pertenece a nuestro ADN es el afán que tenemos, por plasmar en la realidad, ese concepto de belleza que tanto dio que hablar al amigo Sócrates, aunque fuese incapaz de concretarlo en una simple frase de cuatro palabras.

    Por la contra Natalie nos lo dio completamente hecho, aunque fuera con la manipulación inevitable de un Hollywood, muy amigo de vitorear una belleza del tipo clásica griega, pero con un toque rubens/marilyn, en las zonas corporales femeninas más sobresalientes. Eso si que lo podemos integrar en la parte negativa, parcialmente, de nuestro gen social (aprendido). Una idealización de la figura femenina, que tanto dolor podrá causar en nuestra adolescencia.Todo lo contrario de ese machote tipo Wayne, que acabó simbolizando el típico hombre duro del Oeste Usamericano. Arquetipo del macho, que lleva injertado, como gen social negativo, una buena parte de los espectadores de películas como esta (Centauros del desierto).

  • Porque al verdadero amor… no se le pueden poner LÍMITES

    Y no es un problema de amar, o de quien tiene la verdad… es solo un problema de no confundir afecto con envidia, pasión, malquerer… o cualquier otro sentimiento con el que podemos disfrazar una simple emoción de egoísmo profundo, e incluso de odio al prójimo. Pero los límites de que hablamos son los que intentan cortar el camino de diversos tipos de amor, que puede desarrollar la mente humana (no su corazón).

    Nada que ver con los falsos amores abrahámicos como el de matar por amor. Sea a tu hijo o a tu enemigo. Incluso al que te acaba de matar a un hijo, aunque, en este caso, es totalmente humano (no somos máquinas) que queramos tomar la justicia inmediatamente.

    Porque no puede ser humano matar al prójimo, pero sí es totalmente humano, racional y emocionalmente, defenderse de quién te ataca… se llama sobrevivencia… e incluso, como dijimos, atacar a quién te ha arrebatado una parte importante de tu vida… no deja de ser un acto de defensa con cierto retraso temporal. Si bien, en este caso, conviene pasar su idea por el tamiz de nuestro raciocinio. La venganza por sí misma puede acabar en un pozo sin fondo.

    Defenderte a ti o a otro ser humano, es un deber que viene escrito en el ADN que va a conformar tu mente. Solo un fuerte lavado de cerebro, te puede obligara a poner la otra mejilla, cuando alguién te está atacando. Ahí no prevalece Jesús sino el ADN. Si la naturaleza decide hacernos más cristianos (del Cristo original), ya lo hará escogiendo mutaciones más «amigables» (o más imbéciles, según se mire). Por lo de ahora, un hijo es la única garantía de que seguirá existiendo un ser vivo humano. ¡Y nadie, nadie, puede robártela !

    Pero la venganza en frío proviene de otro lavado de cerebro, donde el amor ha sido desterrado. Es decir, fue suplantado por el gen social negativo del odio. Pensemos que, el instinto animal, no tiene cabida par el odio humano.