¿Porque, en este caso tan simple, quién puede tener la verdad?
¿A quién se le puede hacer caso?
¿Al dios de Abraham, Yahvé, que le manda matar a su hijo Isaac… al propio Abraham, el gran profeta de ese mismo dios, capaz de cometer tamaño asesinato … o , quizás, a su hijo Isaac, al que nadie le pide su opinión, por lo que parece?
¿Y para qué pedirle su opinión, podemos decir?
Muchas preguntas son, y todas de muy difícil respuesta… nada extraño no siendo un Sócrates nosotros.
Y sí, como no, aquí topamos de nuevo tal que quijotes del XXI, con otros gigantes que nos quieren hacer la vida imposible… y no son tampoco molinos de viento, no… son auténticas estructuras sociales encadenantes, en especial para atrapar mentes humanas… son las religiones.
Todas las religiones, pero en esencia las que viven de vender el pecado. O más bien de la redención de eses pecados.
Estamos hablando de los edificios descomunales que esas religiones han ido construyendo a lo largo del tiempo y del planeta, las llamadas iglesias…y de ellas las tres fundamentales y más fundamentalistas : las abrahámicas.
Ellas instauraron el negocio del pecado, que viene a ser una forma de simbolizar lo que aquí llamamos gen social negativo, por excelencia. La fe. El más antiguo y mortífero, mentalmente, de los genes sociales negativos posibles. Hasta puede infectar, como fe en la ciencia, a mentes que se consideran científicas.
Y sí, aunque parezcamos algo lost, observando la imagen que nos acompaña… estamos hablando del instrumento perfecto para ser delincuente sin saberlo. Y además, con el valor añadido de que suele acompañarlo la posibilidad de hacerlo perdonar rápidamente (bulas). Está ideado para pecar creyendo precisamente, que si no hacemos algo tan grave como matar al prójimo (por mandato divino), es cuando estamos pecando. Hasta matar deja de ser pecado si matamos a otro ser humano, al que consideramos el pecador «de verdad». Porque en este asunto todo el problema está en eso : ¿quién tiene la VERDAD?
Aunque la censura, no solo en el cine, no ayuda a mejorar precisamente la comunicación entre los seres humanos. Porque una cosa es el cine y otra, muy diferente la realidad. Y en ella todo este tipo de intervención censora, usando los genes sociales negativos, como venimos repitiendo desde hace días, solo favorece la mutilación mental del ser humano que la sufre.
En esta peli(Shane) podemos ver este tipo de acción negativa, pero en su doble vertiente : enamorarse del chico de la película, pero sin tener claro si es afecto verdadero o un deslumbre por su evidente carisma…
¿Quién no se va a enamorar de un Alan Ladd que, además, va de pistolero arrepentido… y muestra una predilección especial para interactuar con una cría humana… en el medio y medio del Far West? Hasta con el careto de un Clint Eastwood…
Pero ¿no será producto, ese enamoriscamiento, de una adolescencia inacabada, por parte de la protagonista de Shane? ¿Hasta qué punto no se deja arrastrar por la fijación en una imagen algo irreal, no adulta, de lo que significa Shane en ese contexto? ¿Cómo no va a seducirnos, y mucho, un tipo que es todo lo contrario de un marido huraño, que no puede enfrentarse al sicario del mal?
Podemos entender un poco el funcionamiento de este tipo de genes sociales (negativos) en la suplantación de los genes sociales positivos. Porque el amor real de la protagonista, siempre requerirá más esfuerzo mental, que el amor ideal por un Shane cualquiera. Y eso que, por lo menos, este Shane bien merece la pena (dada su honestidad), porque hay muchos más que solo son fachada. Aunque el Jinete Pálido no se queda atrás con su adolescente enamorada platónicamente.
Un comportamiento humano, que nos coarta e impide madurar emocionalmente. No puede seguir un proceso natural y libre. Lo que conlleva ciertos problemas adyacentes en la maduración racional… ya que deben ir interactúando en su proceso de maduración.
Los genes sociales negativos, irán ocupando el lugar que debían tener los genes sociales positivos… en este caso, para interferir en el proceso de elección de tu ser amado.
Ya no es un asunto de amor platónico, por imposición social, sino que te hacen elegir como amado al que realmente no sería el elegido, en un contexto de libre elección. La familia y los amigos te condicionan, para que escojas , como pareja amorosa, a alguien que realmente no corresponde a tus íntimos deseos. Es decir, no corresponde al que tú elegirías en función de tus capacidades genéticas biológicas, porque la elección la haces en función de tus capacidades «genéticas» sociales, las que te eincuclcaron ene la afmilia como las «verdearas». Incluso le pueden llamar las tradicionales.
A eso llamamos aquí, injerto de un adn social negativo, que te hará creerte enamorada del hermano del que realmente estás enamorada.
Nada que decir, que no esté ya muy bien reflejado en el cine. Aunque la censura hollywoodense lo consiga oscurecer tras alguna cortina narrativovisual que otra. Que solo el genio de grandes directores, como John Ford, saben traslucir para nuestro deleite visual.
Porque no es que se adelante, como muchos dicen, la etapa adolescente. Dicen notar que se hacen antes cosas relacionadas con ella, como un falso despertar sexual.
Lo que sucede realmente es que se prolonga la etapa infantil, pero haciendo que un cerebro menos maduro se tenga que ver con las relaciones sexuales, típicas de una fase posterior. Antes de que el cerebro de la cría humana haya llegado realmente a su «masa crítica», tanto de razonamiento como de dar respuestas emocionales maduras.
Se habla mucho de la adolescencia adelantada, pero sería más preciso decir que se adelanta la erotización de la infancia. Incluso podemos decir que está claramente sexualizada.
Tanto la publicidad como el cine y la TV ha adelantado el momento en que una cría humana se enfrenta al sexo, cuando aún no está madura para afrontar los grandes problemas de comunicación que el sexo supone. No se puede comparar con el adelanto en la maduración sexual que se da en climas tropicales, ya que, en ellos, la maduración racional y emocional también se adelanta algo.
Realmente las Hannah Montana del planeta favorecen la irrupción de una infancia mutilada emocionalmente. Y con grandes dificultades, para que la paralela maduración racional, que marcha algo rezagada, se pueda hacer con los despojos emocionales de una cría humana, violada antes de saber que significa SU sexualidad. Lo que era algo raro en el Atlantic City del siglo XX, vender la virginidad, se ha hecho normal en el siglo XXI. Pero ni siquiera como un regalo o una venta, la SAD lo ha convertido más bien en un robo.
¿Quién no se ha fijado a fondo, y demasiado a fondo, tal que Dante empedernido de su Beatriz hollywoodense?
Primero son las artistas juveniles, que irradian belleza desde la pantalla, aunque ni siquiera seamos capaces de saber lo que eso es. Estamos aprendiendo aún, si aprendemos, a diferenciar el mirar la pantalla, de ver lo que nos cuenta la pantalla. Y luego ya viene el erotismo, que nos sigue tapando lo que hay «detrás» de lo que miramos.
La lectura de imágenes ni es fácil ni, sobre todo, se favorece en nuestra infancia. Vivimos en un mundo muy visual, despreciando el aprendizaje para ser capaces de leerlo/verlo correctamete.
El mundo adulto que nos manipula no quiere que vayamos llenando la mochila de nuestra adolescencia con saberes , conociendo aspectos de la realidad que serían básicos para nuestra etapa adulta.
Los adultos prefieren que seamos monigotes, que no saben apreciar la verdadera belleza, ni la necesidad de comunicarse con afectos, incluso más que con palabras. Aunque ni siquiera a usar las palabras nos enseñan. Llega con saber leer las instrucciones de la maquinaria social dominante. De nuestro lugar en ella. Y cumplir bien las órdenes.
De crías humanas nos gustaba jugar con las llamadas mariquitas, aunque los machotes no lo tenían tan a bien, por considerarlo un juego «de niñas».
Pero se trataba en esencia de vestir a unas figuras humanas recortadas, con piezas de ropa, también recortadas.
Era como transformar una idea en algo de carne y hueso. Fueran princesas o simples muchachas campesinas… suponía manipular con tus manos (y tu mente) la realidad que, estando a tu alrededor, podía ser difícil de aprehender. Por ejemplo esa chica que te gustaba al salir del cole.
Porque antes de empezar a operar los genes sociales, se ponen en marcha los biológicos y, esos, ya nos vana a indicar en cierto modo un posible camino de avance.
Un posible avance, que será anulado por el injerto temprano de los genes sociales negativos. Porque los genes sociales positivos no neutralizan nada, solo favorecen un mejor avance madurativo. Es como abonar la tierra. Mientras que los negativos, dificultan esa maduración natural. Es como un pesticida selectivo.
Como fue el caso de la Beatrice a la que tanto amó, virtualmente, un gran poeta como el Dante. Lo que se puede considerar la cuna del amor platónico, tal como lo conocemos hoy.
No necesitas ver que existe realmente, te la imaginas y ya está. Como la china de Andrés en La lengua de las mariposas, de hace días.
Con una imaginación muy potente podemos hacer que tome cierta dosis de presencia, hasta el Amado Dios de San Juan de la Cruz. Y sí, conviene releer su poema, por enésima vez.
Porque el misticismo necesita ser leído mientras estamos situados en la mitad de la escala (al cielo). Como buenos gallegos, que no se sabe si suben o si bajan, conviene deleitarse al mismo tiempo de lo terrenal y de lo celeste.
Nada bueno sale de una relación amorosa, donde se pone al amado por encima, en un altar, al que nunca llegaremos con nuestras caricias terrenales. Es lo mismo que si nos situamos por encima de él, muy por encima, allí donde nunca podrá llegar, porque le falta nuestra ayuda afectiva (para transcender algún escalón más).
Cuando el amor se disfrazaba con el ropaje de amigo… ¿Cuántos amores nacidos de la amistad? Y, como no, cuántos amigos perdidos?
Ser un juglar medieval no venía en el ADN de los mozos que se metían a pergueñar poemas musicados. Era como enamoriscarte de aquel chico de la panda de barrio, fueras tú chica o chico. Eso sí viene en el ADN.
Como montarse un grupo musical tipo The Beatles, tampoco es una capacidad genética heredada de sus antecesores.
Entramos en el campo de la sociogenética… un intento de explicación del hecho evidente, de que unos acaban siendo trovadores y otros herreros.
Y, como no, del hecho de que unos nazcan en cuna regia y otros en un jodido establo, aunque luego te llamen Rey de los Cristianos, antes de crucificarte. ¿Cómo explicar los diferentes comportamientos del ser humano?
¿Cuándo soñamos de noche estamos viviendo? Si nos despertamos, por supuesto…
Pero, ¿cuál ha sido la vida que hemos vivido : la soñada o el hecho claro de haber estado dormidos? Estará evidente para otros, no para nosotros.
¿Es posible no llamar vida a todo lo que ha sucedido en nuestros sueños?
Y si un día nos despertamos en un palacio… para que luego nos aseguren que solo fue un sueño, lo que allí sucedió ese día.
¿Cómo estar seguros de ello, aunque nos lo muestren en un vídeo, en esta era del AV (audiovisual) megasiliconado? Tan falsos como las leyendas de antaño…