Categoría: ciencia

  • El Poder y la sociogenética… el PERDEDOR

    Parece que ya podemos estar preparados , una vez reflexionado sobre el Poder, para entrar algo más a fondo en el modo de operar que tiene «esto» que llamamos gen social. Bastante parecido, en su forma de actuar, al gen biológico, pero, al mismo tiempo, muy diferente.

    Cojamos un gen biológico esencial como es el de la adaptación.

    Adaptación al medio o, dicho en más concreto, al ecosistema dónde estamos viviendo.

    Porque en un sistema cambiante, por definición natural, no hay forma de sobrevivir, salvo que nos vayamos adaptando a sus posibles, pero impepinables, cambios. Y decimos «por definición», porque la naturaleza, sea lo que eso sea, no tiene posibilidad alguna de controlar los cambios naturales del ecoistema : van en su «adn», ya que se basa en una reorganización constante del caos inicial… y del caos no puede salir más que un orden temporal, aunque dure millones de años.

    Así que tendremos que reflexionar sobre el hecho de que si nos adaptamos bien, ganamos… y si no nos adaptamos bien, perdemos. Lo que nos lleva al adjetivo posibles, que le pusimos a esos cambios… porque supone que necesitamos estar preparados, para esa adaptación que debemos hacer, sí o sí. No nos pueden coger en bragas, esos cambios previsibles o no, como suele pasar aún actualmente. Porque «en bragas» no hay adaptación posible. Solo queda la extinción, parcial o total.

  • Y por eso le encantan las… GRANDES FAMILIAS

    Porque estamos hablando de unos genes sociales negativos que, como los positivos, se van heredando de padres a hijos. Igual que se transmiten los genes biológicos. Aunque aquí no van en el núcleo de las células corporales, sino en determinados circuitos neuronales.

    El gen social se injerta en el cerebro, como un circuito neuronal, de forma que son el soporte cuasi material de las ideas que se van a grabar (a fuego o a agua) en la mente que tiene ese cerebro como CPU.

    Es, como si dijéramos, ese prejuicio que, ya antes de conocer más de la persona, hace que podamos decir de Ayra, por ejemplo, que «es una auténtica Stark». O el claro prejuicio de que Bran no pasará de ser un escalatorres de poca monta… igual que a Sansa podemos augurarle un futuro anodino de reina consorte (y maltratada). De hecho el idioma elegido para cada globo no es casualidad, es más bien causalidad.

    Y no hace falta que Ayra lleve grabado en su frente ese logo (como Nike en la camiseta del tenista), ni nosotros que leamos algún papel informativo : ella es una Stark y punto. Solo hay que ver (no solo mirar)unos pocos fotogramas del inicio.

    Ese prejuicio lo tenemos grabado en un circuito neuronal, analógico o virtual, que alimentará nuestra mente cuando queramos pensar en ella. Sin más información que esa interna que poseemos : Ayra es una Stark. Como John Snow, incluso siendo bastardo, pues para eso tiene medio ADN Stark. O como Cersei es una Lannister y, como no, Daenerys será siempre una Targaryen. Sobre todo en la Khalessi, actúa el gen social negativo/positivo de ser la Madre de Dragones, algo tan tan poco científico como brutalmente eficiente.

  • El poder no quiere prisioneros… quiere ZOMBIS!!!

    Ya lo decía don Vito, el enemigo lo más cerca posible… y mejor bien atado. Porque en la lucha por el Poder solo se gana o se pierde.

    En esa lucha no hay amigos, solo aliados. Y los aliados son por definición, tremendamente indecisos y demasiado mudables.

    Y el poder es totalmente neutro, no tiene predilección por nadie… solo por aquel o aquella que mejor lo alimente.

    No es un ogro medieval ni un clásico Zeus, pero funciona como una mente humana, que se haya disparado tanto racional como emocionalmente. Algo que no tenga ningún tipo de control… eso lo hace a la perfección.

    Y en esta serie de Juego de Tronos, esa característica del Poder, se muestra con bastante clarividencia. Igual que la del zombi, real, no de cine, con el caso extremo de Theon Greyjoy

  • Hasta el mismo DIABLO… es su SIERVO!!!

    Por mucho que presuma de tener en sus manos el Poder de hacer lo que quiera, el mismo Diablo es su prisionero… solo hará lo que el Poder quiera que haga… y no, por el hecho de ser el poder algo que tenga conciencia propia, sino por ser capaz de anular tu conciencia, haciendo que le pertenezca.

    Porque el Poder, como la Naturaleza no sabemos lo que es , pero podemos comprobar en el día a día todos sus efectos, especialmente los negativos. Esos efectos que muestran su existencia, aunque no podamos ver al causante. Pasa con los efectos de la Naturaleza, con los terremotos, o con las enfermedades muy graves, que son mucho más fáciles de comprobar, que los efectos beneficiosos de las mutaciones naturales positivas. Son tan enormes, como para que aparezca un ser vivo muy diferente, de otro ser vivo del que procede por mutación natural. Pero son más observables. Y eso nos dice bien claro que la Naturaleza está ahí.

    Un diablo que se vanagloria y disfruta haciendo el Mal, no deja de ser un adicto al Poder, que lo controla, impidiendo que tenga un criterio propio de actuación, por mucho que de él presuma.

    Como bien explica el Milton de El abogado del diablo, la vanidad de ganar o, incluso, la vanidad de actuar justamente, nos puede hacer caer en la trampa del Poder. Aunque Milton no sabe nada de sociogenética.

    Al final, sea lo que sea que hagamos, vamos a hacer lo que nos obligan a hacer. Solo que creeremos que lo hacemos voluntariamente. Pero esa es la esencia de nuestra adaptación final (negativa) a ese Poder que nos manipula, sin darnos cuenta, para colmo.

  • Es el PODER quien … TE TIENE!!!

    Efectivamente, que se lo pregunten a Daenerys Targaryen, que ,mientras solo era Khalesi, creyó que ya se podría hacer con el poder.

    Y qué errada estaba… fue el poder el que se hizo con ella.

    Se trata de un proceso de captación evolutivo muy bien expresado AV, por la serie Juego de Tronos, aunque muchos de los fans de la serie no fueran capaces de asumir esa profunda transformación.

    Da algo de pena seguir leyendo a eses fanáticos seguidores, que estuvieron mirando las temporadas de la serie, sin llegar a verlas realmente. Se quedaron en la periferia de lo que la tremenda historia del George, en versión de los guionistas, daba de sí.

    El arco dramático está muy bien narrado y es ideal para ver los cambios que va sufriendo la mente de Daenerys, a lo largo de la serie, desde una convencida libertadora de esclavos a una zombi, resumida en una vengadora sin piedad alguna… ni los niños se libraron de su ataque homicida en Desembarco del Rey. Lógico acabar como acabó. Ya parecía encaminada a ser la Reina Loca. Y sus fervientes admiradores no lo quisieron ver… la seguían queriendo pura y defensora de los débiles.

  • Porque el PODER es… de NADIE!!!

    Así que nada mejor que reflexionar un poco sobre el caso de Daenerys Targaryen, que fue evolucionando de sus ideas libertarias, claramente antiesclavistas, a un deterioro ideológico tal, que acabó destruyendo toda una ciudad, por pura venganza personal. Y ver como, al mismo tiempo, era tan tan diferente del tiranuelo Geofrey. Quien ya era muy egoísta, y fuertemente imbécil, en su tierna infancia…

    Porque, al contrario de lo que la gente cree, el poder no tiene dueño. Ni dueña. Incluso ni tiene dueñe. El amo del poder es el poder en sí.

    Y, por ese motivo, podemos retocar la frase de Cersei en Juego de Tronos, cuando dice que en el juego de los tronos o se gana o se pierde, no hay término medio… diciendo aquí que, con el poder o se gana o se pierde, pero ganarlo es quedar a su merced.

    Pobre rey, o emperador, o dictador, que se crea lo contrario.

    El Poder devora mucho mejor que un león, a quien se le acerque demasiado.

  • Contigo y con TODO… lo que te rodea

    No por ser un cuento tiene menos valor como elemento educativo. A fin de cuentas los de hadas también rebosan fantasía, pero siempre guardan su buena moraleja. Incluso cuando es ambigua.

    ¿Por qué no usar a Juego de Tronos, excelente serie AV, para aprender algo de sociogenética?

    Porque hablamos de que el Poder puede acabar contigo, pero no solo acabará contigo, también con todo lo que te rodea y te da sentido social, aunque sea en un momento lejano. La propia serie sirve para explicarlo perfectamente.

    La colonización mental a través de las ideas (el gen social), por parte del Poder, que te va carcomiendo la mente, no es algo instantáneo… ni que se haga notar en su comienzo. De hecho se irá introduciendo mediante el disfraz que le favorecen otros genes sociales… incluso los biológicos (al principio pueden ayudar), como el de ser solidario… la toma del Poder para el beneficio de la humanidad, por ejemplo.

    Así empezaron muchos dictadores, tipo Julio César, que lo hizo para mejorar la depauperada República Romana. Pero luego se dejó caer por la pendiente del Poder.

  • Y como buena droga… ACABARÁ contigo

    Dos bigotes tan diferentes, pero hechos con el mismo pelo…

    Dos ADN no muy diferentes, ya que ambos son de Homo Sapiens, pero que podían sufrir una maduración que los llevara por muy diferente camino.

    Porque la SAD de su ecosistema vital, son dos tipos muy diferentes de SAD. Una en la democrática Alemania prusiana, y otra en la autoritaria Rusia zarista, les injertaron un adn social negativo casi idénticos. Uno más de alborotador callejero, promotor de un Imperio de Raza, otro más de sinuoso oficinista, de minero de la Revolución Total.

    Pero en ambos casos hubo un gen social negativo que les hizo adictos al poder. Ya no se trata de un prejuicio, como motor de su conducta pública, sino la idea fija de que necesitaban ser poderosos para existir como Grandes Hombres de la Historia.

    Necesitaron alimentar sus egos, a marchas forzadas y sin freno alguno. Y, por supuesto, aunque eso provocara el deterioro, mismo la muerte, de muchos otros seres humanos. Realmente, el hecho de que otros mueran, sería el broche de oro a su conquista del Poder. Este duo tan inhumano buscaba el mismo Poder Absoluto.

  • Y tener mucho cuidado, porque el PODER es… una DROGA

    Y el Poder también se elige… aunque no lo parezca. Además, es una droga tan fuerte, que a veces llega con usar la palabra que lo trasmite, para que sea efectivo. Como bien dice el ciudadano Kane. Empieza uno enamorándose del poder, para luego hacerse su esclavo.

    También es cierto que la palabra del Poder debe ir acompañada siempre por un poderoso ejército de soldados y sacerdotes. Para que el efecto de la palabra que los acompaña sea totalmente efectivo. La palabra, sin esos apoyos, solo es fuerte en poesía.

    En cierto modo se puede decir que son esos ejércitos (repetimos : soldados y sacerdotes)los que garantizan, tanto la expansión del poder como su real implantación.

    Porque ese poder implantado vive, se alimenta, de los prejuicios que la religión y el espíritu militar van plantando en la cabeza de toda esa gente, que ya será oprimida de por vida. Especialmente a partir de que asuman la ideología del Poder transmitida por esa vía.

    Dicho de otra forma, más sociogenética, es la fuerza bruta de los militares y la fuerza espiritual de los sacerdotes, la que consigue injertar esos genes sociales negativos, que irán minando la maduración de los genes biológicos de la gente. Especialmente, claro, en sus etapas infantil y adolescente.¿O te parece que no?

  • Y por todo eso decimos que… toca ELEGIR!!!

    Porque, nos dejemos llevar por nuestros prejuicios (genes sociales negativos) o no, tenemos que acabar eligiendo… siempre hay una bifurcación como mínimo para optar. Y por eso era vital diferenciar, al principio, el hecho de mirar del hecho de ver… y… porque no parece que se escoja ser machista, pero sí SE ELIGE.

    Necesitaremos nuestros filtros mentales propios, para analizar los datos que recibimos de la realidad y contrastarlos con lo de nuestra memoria, para tomar decisiones que no nos perjudiquen. O, al menos, que lo hagan mínimamente.

    Para no dejarnos manipular por los filtros de la SAD.

    Es la pregunta que se trabaja en una página del blog. La importancia de no dejarse llevar por la imagen que los demás tienen de nosotros. La suma importancia de trabajarse la imagen real de uno mismo, neutralizando al máximo las proyecciones mentales, que los demás hacen de nuestra realidad, para que se acople a lo que ellos quieren ver.

    No se puede dejar que sean los otros los que escriban nuestra historia. Algo que muestra muy bien la serie de Cuarón, a la que antes hicimos referencia. Ni los prejuicios ni los postjuicios, pueden ser válidos para pintar nuestra imagen real.