
Y no por arte de magia, ni por evolución natural.
Aparecieron, como dijimos ayer por una división social que los machos dominantes realizaron. A sabiendas y bien a fondo!!!
A sabiendas de que dejaban sin derechos civiles a la hembra humana. Tanto que ni siquiera un Sócrates se atrevió a preguntar(se) por ese sinsentido natural.
Y bien a fondo, ya que, al no hacerse preguntas sobre lo antinatural que era tal decisión, los machos dominantes establecieron una norma social, una costumbre, incluso una tradición, totalmente irracional, que pasó a ser un gen social negativo, insertado en la mente del macho y de la hembra, y que enmarcaría el progreso machista de la sociedad futura. Nada que envidiar a los genes biológicos que tenemos en nuestro ADN.
Y no entramos al trapo de si hubo mujeres cazadoras, porque lo más seguro (de existir) es que solo abarcaba a una minoría de adolescentes. Algo que abandonarían al hacerse mujeres. De todas formas no hay datos, por ahora, que nos obliguen a incluir esa posibilidad en estas reflexiones.
¡Anímate!