Y todo esto va en el adn social negativo… de un acosador de 7 añitos.

Ayer tratamos de hacer un paralelismo entre el comportamiento del acosador y del acosado, aunque lógicamente sean cosas muy diferentes. Pero se trataba de buscar los puntos de unión que la sociogenética puede establecer.

Ahora nos centramos en el acosador, ya que su comportamiento es tan paradigmático, que nos vale para ilustrar incluso el de un soldado (o de un criminal…).

Puede que en la imagen nos saliera un depredador algo mayor de siete años, pero realmente en este asunto del acoso infantil, no cambia mucho hasta entrar en la preadolescencia. Porque es, en ese momento madurativo tan vital, cuando se agravan mucho las características sociogenéticonegativas del acosador. Y sí, llegan siete años para tener fabricado un acosador casi profesional… le faltará poco.

Para empezar podemos fijarnos en las cuatro que hemos indicado en la imagen… Con la no empatía, se le ha introducido la idea de que lo diferente es despreciable, que el humano diferente tiene tiene menor calidad humana. Además de acompañarlo con una idea de que su ego es fundamental, fuera de serie, y que eso se traduce en que su inteligencia es superior… aunque sea un imbécil no declarado. Todo eso acompañado por una falta de correctivos, que le hacen sentirse superior a lo demás porque no merece castigos (véase Juego de Tronos), y, para colmo, le dan algunas parcelas de poder, que le permite aumentar su ego y desprecio por los diferentes… incluso aún siendo más inteligentes que él. A esos los mira aún peor.

Han fabricado a un conato de mandón, que solo le falta pasar por una adolescencia que le permita reforzar esas características… y quedar ya preparado para ser un soldado, un policía o un político de mierda. Si, además, pasa por una universidad tipo Liga Y en USA, tenemos a un futuro gobernante, con las neuronas mínimas para apretar un botón rojo.

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