
Trabajar la tierra para sementar, algo así supone el irse haciendo con un Yo propio. No valen imitaciones baratas de bazar «chino» o complejas construcciones ajenas (amigos, secta, partido político, gobierno de turno…). Se necesita un modelo propio y con buena capacidad para renovarse constantemente, ante los cambios del ecosistema.
Viene a ser como la adaptación biológica, marcada por el ADN, cambiar solo en lo que beneficie nuestra evolución positiva. No vale confundir evolución con regresión.
Y es que el Yo se va arando poco a poco. Y es necesario hacer el surco correctamente, porque en caso contrario el abono y la simiente no estarán bien guardados, hasta que germine la planta (el Yo)… que debe ir brotando sin parar, pero teniendo cuidado con los pasos que se van dando.
Construir un Yo es muy trabajoso y complicado… a diferencia del surco de siembra, esta construcción es más un asunto d e albaliñería… hay todo un edificio por construir.
Y lo peor vine al final : hay que rellenar la planta de buenas ideas inteligentes, racionales y emocionales. De ello va a depender la plenitud del edificio llamado Yo. Porque nosotros no somos un simple vegetal, con órganos conductores y poco más.
¡Anímate!