
Llegados a este punto del recorrido sociogenético, necesitamos olvidara un poco esa etapa infantil, con mucha guerra y muy poca paz, para empezar a fijarnos en la etapa de maduración, donde la cría humana se hace mayor y tropieza, a veces brutalmente, con un concepto básico para el ser humano. Para cualquier tipo de ser humano, si quiere seguir llamándose homo sapiens.
Tenemos que salir de las zonas de guerra y de sus guerreros, para ubicarnos en las partes del planeta que, según parece, si uno no se fija mucho, están en paz. Por ejemplo las calles de cualquier terreno urbanizado, al modo capitalista (sea burgués o soviético). Y sea en lugares occidentales o en lugares orientales. Asimismo en lugares con un nivel de vida rico, o pobre, muy pobre e incluso de simple supervivencia (como pueden ser la zona del Sahel africano o las típicas favelas brasileñas… dónde no parece haber guerra declarada alguna).
Esto quiere decir que debemos pegar el salto final, en la evolución de una cría humana : ya esté en su preadolescencia, ya esé en plena adolescencia o incluso esté en su primera fase de adulto humano.
Entramos en ese terreno donde la personalidad, que marca la conducta… , o como decimos aquí, el adn social (positivo o negativo), que se lleva injertado/adherido a la mente, está en fase de alcanzar un grado de maduración, ya casi irreversible. Maduración que condicionará la forma de pensar del ser humano que lo porta (el adn social), independientemente del ADN que tenga de partida… aunque, como solemos decir, nunca está totalmente cerrado el camino para la recuperación casi total de una mente perdida… Si bien también decimos, nunca será total esa recuperación. Porque no es posible recuperar en un 100% una mente, que ha sido malograda a lo largo de la infancia y adolescencia.
Y, como no, lo primero a observar, en esta nueva fase reflexiva, es la conducta de un ser humano, en relación a la libertad del poseedor de una mente que no para de pensar.
¡Anímate!