
Y llegados aquí, en el blog, nada como tomarse una pausa para retomar el camino que hemos hecho hasta ahora. Acabamos ayer diciendo que el problema del odio radicaba en que se confunde mirar con ver… y, para colmo, se acomoda el punto de vista a lo que queremos ver, en vez de intentar ver la realidad tal como es.
Así empezamos el blog. Por lo que hoy nos toca avanzar por el camino de la sociogenética, reflexionando aún más en los entresijos del comportamiento humano, una vez acabada la infancia. Sobre todo cuando este comportamiento, también llamado conducta, se separa de los caminos que marca el ADN , reforzados por el adn social positivo,y prefiere tomar los caminos indicados por el adn social negativo. Algo que será crucial en la adolescencia.
En la imagen se intenta esquematizar la esencia del blog, tratando de aclarar su contenido en cuatro grandes aspectos. Aunque el cuarto , lógicamente, está sin empezar y no podemos saber su extensión. Ni siquiera si será el último apartado de estas reflexiones sobre el comportamiento humano.
En una primera fase empezamos a reflexionar… sobre la enorme diferencia que hay entre mirar y ver. Seguimos luego dándole mucha importancia a trabajar la observación de aquello que hemos conseguido ver, pero aún no tenemos bien definido. Y un tercer paso fue meterse a reflexionar sobre la complejidad de las formas de injertar el adn social en la mente de las crías humanas, ya desde que son concebidas en el seno materno.
Tal como decimos en la imagen, no sabemos (ninguno de mis yos reconocidos), qué rumbo puede tomar una cuarta parte de estas reflexiones… cuando queramos indagar en el comportamiento que muestran los adultos humanos. Esos que ya dejaron de ser promesas (crías humanas), para convertirse en el terrible presente… muy cargadito él de versiones mediocres de homo sapiens. Tan tan empeñados en no querer seguir evolucionando como especie.
¡Anímate!