Etiqueta: libertad

  • Porque hay que ser libre, para ser uno mismo…

    Y decíamos que la pobreza tiene mucho que ver con la actitud frente al aprendizaje , porque este puede ayudar a remontarla. O, al revés, puede ayudar a meterse más en el abismo del fracaso, primero escolar y luego vital.

    Porque sin libertad no puedes aprender… y menos para hacerte Tú ( un Yo propio). Pero es que, con pobreza, ya no hay libertad, ni siquiera para buscar comida.

    Así que el binomio pobreza-libertad, está demasiado unido para tratarlo por separado. Y así mismo el binomio libertad-aprendizaje está soldado a tope.

    Esa es la razón de que no se puede aprender nada de ciencias o de lenguaje, o de educación física, si esas enseñanzas no se hacen en un régimen de libertad. Y libertad con comida…

    En las prisiones no se aprende , se reconducen las conductas… Se puede hacer un parecido con chapar la materia en el aula libre. Encarcelado, el canto de un pájaro, no deja de ser una imagen de un pájaro cantando, como si lo estuvieras viendo en la pantalla de un TV.

  • Pero…¿nos dará la libertad, una mamá humana?

    Buena pregunta para un bebé bien despierto, aunque ya sabemos que su cerebro no puede tener la madurez suficiente, para hacer este tipo de frases… y menos en forma inquisitiva.

    Por ahora aún confía demasiado en su madre, y algo menos en su padre, para desconfiar que no lo van a proteger por encima de sus propias vidas. Aunque tamaña osadía emocional tampoco puede ni siquiera intuirla. Y lo más importante, ya lo pudimos ver en la peli anterior, que hasta un bebé natural, criado por una mamá robot, puede sentir lo mismo que este bebé.

    ¿O no?

    Puede que ahí ya empiece a notarse, una marcada diferencia en el comportamiento de un bebé con madre humana y un bebé con madre robot ¿Son las madres humanas propensas a hacer lo que hizo la madre robot de «I am mother»? Porque fue precisamente ella, la que decidió coger la opción de «ser madre», aunque le fuera en ello su vida robótica.

    Convendrá analizar este problema de la maternidad, y otros muchos, estudiando, de forma más organizada, lo que aquí llamaremos la primera parte del proceso de maduración.

  • ¿Y qué tal seguir con un robot en esta primera parte?

    De hecho, esperar a que los robots puedan impedir una posible extinción, es de CF superior, tal como se ve en el caso de Asimov.

    Es mas lógico esperar una ayuda del tipo que vemos en «I am mother», ya que la mamá robot es una simple ayuda, que llega a comprender, en cierto modo, lo que significa que su hija consiga los objetivos previstos, pero con un colofón inesperado : al final se revela contra su permanencia en la secta (el refugio).

    Y tan lejos llega que, como veremos en la próxima entrada decide tomar un camino que sus «creadores» no tenían previsto.

    Eso se llama conseguir auténtica libertad. Elegir un camino que no está previsto por el poder establecido.

    Es algo peliculero, pero podemos decir que la une (a mamá robot) con la humanidad que destila por todos los poros su humana hija. Y es por eso que la pregunta, tan importante, que hacemos en la imagen, tiene esta respuesta : al final el robot se hace en esencia un humano. Y por eso decide suicidarse. En este aspecto si que podemos ligar este robot, en cierto modo, al tipo de robot que ideó la mente del Asimov.

  • Lo que demuestra que la vida es mucho más que tu madre!!!

    Y con eso llega la gran mentira, es decir, descubres por ti misma. esa mentira que llevas creyendo toda tu vida. Aunque sea gracias a un simple ratón. Y todo porque confiabas plenamente en tu madre. En el fondo, es la esencia de la política. Afirman cosas sin comprobarlo.

    Todo lo que te contó tu mamá sobre la realidad es falso… incluso si tiene alguna parte de verdad. Porque siempre te ocultaron todo aquello, que podía hacerte realmente libre.

    Porque la base de una familia clásica es que no te pueden soltar, hasta que estés preparada para hacer de pieza básica (o de dirigente) en la maquinaria social establecida. Eso que, a veces, llamamos SAD (sociedad adulta dominante).

    Y eso es debido a que la familia, en general (hay excepciones), es como una secta. Y en las sectas domina una ley indiscutible : «Fuera de mí está la muerte». En la peli es una infección (falsa), que mata a todo ser vivo que ande por el exterior. Eso es lo que cuenta la mamá robot.

    Pero la ley natural dice todo lo contrario : Aquí empiezas a vivir, fuera está el resto de tu vida.


  • Pero… NO son como nosotros!!!

    Los robots son diferentes. Diferentes si, pero hasta cierto punto… porque hay cosas en las que no se puede ser diferente. Como, por ejemplo, en la pretensión vital de nuestro ADN, esa que solo debe admitir que vivamos en libertad!!!

    Y parece simple, pero no lo es. Por ese motivo hay tantos seres humanos , que pretenden quitarte tu libertad y , además lograr que, otros como tú, asumáis que podéis vivir sin ella. Será un adn social negativo, bastante extendido por el planeta adelante.

    Ya incluso en los tiempos tribales, cuando aún no se inventara la tiranía de siempre, ni las dictaduras modernas.

    Y es que mamá robot, en eso, no es como nosotros (los seres humanos). Ella no tiene la necesidad de ser libre, porque ella fue creada como esclava. No puede saber lo que es vivir en libertad.

    ¿Cómo puede entender, entonces , que un humano necesite de la libertad como del aire que respira? Simplemente, NO puede.

  • ¿Soy o no soy?

    O, ¿me dejan ser? Podía ser la pregunta correcta. Así tendríamos el famosos monólogo de Hamlet, trasmutado en un inicio más operativo, como este : «¿Me dejan ser o no me dejan? That is the question». O, en modo Kundera, decirnos ¿Cuánto peso me dejarán tener?

    ¿Qué nos puede querer decir un feto, cuando aún no es un ser humano completo/maduro? Cuando aún no es ni siquiera un bebé. Al menos, mientras no cambien las normas científicas, que determinan este tipo de denominaciones. El feto quiere ser un humano, está ahí, porque da pataditas… y hasta aparece en una ecografía (aunque hoy en día)… pero ¿están realmente fuera los adultos que deben recibirlo?

    Porque, al final, en una sociedad tan llena de prohibiciones, lo básico no es ser o estar (en algún sitio)… lo más fundamental es saber si te dejarán ser o estar. Porque siempre habrá una autoridad que querrá que le pidas permiso para hacer todo.

    O sea, que tu labor esencial será oponerte al Poder y buscar alguna parcela de libertad. Así de simple. ¿O no?

    Y no son precisamente los abortistas su enemigo principal… como suele pasar en los asesinatos dentro de una familia, el asesino suele formar parte de esa misma familia. Así que no es nada fácil buscar a los enemigos del feto. Habrá que estudiar la conducta típica de sus familiares (y después de la sociedad en general), empezando por el de su propia madre biológica. ¿Cuántas madres biológicas podrían tirar la primera piedra, si nos ponemos a hablar del desistimiento de un embrión pasado a feto? Y de las madres «asistenciales» y del estado “protector” podremos hablar más adelante.

  • Influencia genética en nuestra mente…

    Si nos dejáramos guiar por el ADN biológico, en una situación de esclavitud lucharíamos a muerte por nuestra libertad y la de nuestra familia (ver Espartaco). Pero para algo está el gran invento de la SAD : el adn social negativo.

    En vez de dejar actuar al adn social positivo, que es el que sirve para reforzar la maduración (positiva) del ADN, se han sacado de la manga un sistema operativo de domesticación, que aquí llamamos adn social negativo.

    En esencia se trata de usar sociogenes negativos en vez de sociogenes positivos. Y en la imagen tenemos un ejemplo muy claro…

    La cría esclava, como era Espartaco, tendría la tendencia natural a rebelarse contra su esclavitud. Porque, ya lo hemos dicho varias veces, a  nuestra inteligencia le repele la falta de libertad.

    Pero para algo está el látigo usado por el capataz, negro para más inri, como si fuera un libro especial en la escuela de la vida (para esclavos). Él servirá para injertar en la mente de la cría humana, que no vale la pena luchar por la libertad, porque serás castigada con saña. Así que será mejor que asumas tu situación de esclava y dar gracias al amo de que te deja vivir. ¿Qué más puedes pedir? Hoy en día la lección es mucho más suave, aunque parecida.

  • A veces la lucha es más bien solidaria…

    Tan solidaria como para generar una especie de conciencia colectiva, una manera de pensar común, con tanta intensidad como para unirse al Yo principal, cuando éste está en peligro de desaparecer.

    En la imagen de Espartaco, se comprueba como todos sus seguidores se hallan tan sumergidos en su mentalidad liberadora, como todos quieren ser libres y todos piensan que sin él será imposible. Espartaco viene a ser su conciencia colectiva. Y por eso todos asumen que pueden ser su Yo. Una parte de su Yo.

    Viene a ser más importante salvarlo a él, para conseguir la libertad, que salvarse ellos individualmente.

    La conciencia colectiva está por encima de la conciencia individual (biogén). Y todo esto está en contra del adn social negativo, ese que los esclavos lleva(ba)n muy injertado en su mente.

    Han recuperado las directrices liberadoras de su ADN. Incluso aunque hayan nacido esclavos, porque en la lucha que llevan desarrollando durante este tiempo, ya saben la diferencia entre vivir como esclavo o vivir como hombre libre. Ya prefieren morir a perder de nuevo su libertad recién conquistada.

  • Ya les pasó a los homínidos…

    Pue sí, todo viene de muy lejos. Evoquemos un tiempo muy atrás, en el que nuestro antepasados pecaban de mucho pelo y aún tenían una masa encefálica poco evolucionada… aunque ya caminaban de pie y podían empezar a tener algo más que «ideas» instintivas.

    Dentro de lo que cabe, tenían algo parecido a una capacidad de pensar. Puede decirse que más por instinto/intuición, que por razonamiento puro y duro.

    Pero también empezaban a tener sensaciones, aunque fueran instintivas. Por lo menos de rabia, si sufrían un atropello, o de contento, si algo les salía bien (la caza, por ejemplo).

    No podían saber lo que significaba el concepto de igualdad, y mucho menos el de libertad… pero estaba claro, que se sentían ya diferentes en función de como se relacionaban con situaciones de opresión, en las que no les dejaran vivir como estaban ellos acostumbrados. No podían teorizar sobre igualdad, pero notaban que eran todos muy parecidos, sobre todo a la hora de tomar decisiones en grupo.

    Pero llegaban malos tiempos, no solo para la lírica, sino para la capacidad de sentirse al mismo tiempo diferente de los otros humanos, pero también igualados por ser de la misma especie. Aunque, eso de especie, era una jodida palabra ,ininteligible para ellos y en ese preciso momento, en que iban a descubrir que uno de ellos quería ser el jefe de todos. Y no por las buenas!!!

  • El ambiente nos hace miserables…

    Si no tenemos claro lo que decíamos ayer, sobre la imposibilidad de hablar de la libertad entre esclavos, es que sabemos poco de la esclavitud.

    En una peli reciente del Tarantino (Django) tenemos esa buena secuencia que tan bien ilustra el problema de no querer la libertad… y, para más inri, no querer la libertad para los otros.

    El esclavo Stephen, que tan bien protagoniza Samuel Jackson, lo dice bien claro (en la imagen).

    Aunque realmente no está hablando de derechos laborales, en la versión el autor del montaje, como si fuera un simple trabajador, sino de derechos humanos (ser libre).

    El sociogén que te hace ver natural que seas un esclavo, está injertado en la mente de este esclavo de tal manera, que tiene tapados los biógenes de empatía y solidaridad… e incluso el de la libertad imprescindible para poder hacerse un adulto completo (necesariamente libre). Este tipo de esclavo es lo que podríamos llamar ser humano mueble, una versión zombi de los negros que eran libres en África… y fueron raptados, para convertirlos en instrumental de trabajo mecánico en USA.