
Qué sí, que el útero nos limitaba… y mucho… pero,¿ ahora, una vez nacidos, ya no vamos a tener límites?
Empezando por los microorganismos que nos esperan en el canal del parto, o en el ambiente del paritorio… y pasando por el cariñoso cachete, que nos dará el médico si nos nota muy calladitos.
Y todo lo que se nos viene encima, empezando por esa masa humana que nos acoge en su seno, con tantas ganas como le sea posible ejercitar. También ella está muy cansada y, sobre todo, no todas las madres biológicas pueden llevar cohetes afectivos preparados para la ocasión.
Y por ahora te llega, ya que tú problema principal, y en cierto modo único (además de abrir los ojos), es que vayas percibiendo por donde pueden estar las fuentes de la vida, también llamadas tetas de mamá. Acabada la etapa de tubito directo, te toca aprender a mamar…
Y lo mucho que te falta, aunque por ahora no necesitas filosofar sobre tu identidad o sobre tu libertad, como ser humano… para eso estaba ya Sócrates, aunque, eso de la Libertad, no parece que le preocupase mucho.
¡Anímate!