Y seguimos teniendo límites…

Porque salimos del útero y seguimos teniendo límites, ahora los de una cuna… nada raro ya que nacemos desprovistos de casi todo… ese ADN que nos marca, no vale un pimiento por ahora, ante el ataque del ecosistema donde hemos nacido. Necesitamos a nuestros padres… o a nuestras madres.

Pero lo malo no es tener barrotes, o sea tener límites, porque aún no podemos ser conscientes de su existencia limitante… Lo grave es que crezcamos pensando que no hay límites y tratemos de ser mayores antes de tiempo. Y deslimitados!!!

Hay un ritmo de maduración y nadie puede escapar de él. Por mucho amigote que te diga en la oreja (o en tu pantalla) lo que “es bueno para ti”. Lo único que necesitas es aprender a controlarlo en tu beneficio. Ya hablaremos de los adultos de Momo, que intentan robarte el tiempo de vida.

Los barrotes, sean de madera o de hierro, están para protegerte, por lo de ahora, como tus padres (si no te maltratan).

Y el proceso esencial de la vida, será precisamente que aprendas a vivir sin barrotes, sin límites sociales impuestos, porque sabrás cómo romperlos… pero siempre sin que esta ruptura pueda hacerte daño. El clásico : saltar el muro sin que te rompas la cabeza contra él. Y, sobre todo, saber ponerte los límites que tu quieras, de forma natural y libre.

Comentarios

Una respuesta a «Y seguimos teniendo límites…»

  1. Avatar de xaqun

    Barrotes, rejas, fronteras… todos son límites, que nos marcan una línea de la que no debemos pasar… y el problema no es que exista, el problema de verdad es quién la pone… (tú o el otro)

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