
Y, por eso, siempre decimos, que nos queda una última esperanza, a la hora de analizar el problema del apantallamiento genético.
Con esta entrada (y la anterior), hemos tenido en cuenta la conducta de un terrorista de Hamas (ayer) y la de un médico palestino de Gaza (hoy).
Ambos son un tipo de comportamiento posible, aunque, dada la situación de Gaza (en este 2025) solo uno de ellos es probable. Para ser más precisos, habría que decir que el segundo caso es totalmente imposible en estos días. Ya que bastante difícil es que exista alguien con vida adulta, para tener el segundo comportamiento. Ya dejamos bien claro, que la cría llena de rabia tiene más fácil hacerse terrorista que médica.
Porque, si se mantiene viva, es muy difícil que sigan existiendo universidades palestinas en Gaza. E incluso hospitales. Y, además, ¿por que motivo, ya no le podemos llamar razón, tiene que estudiar medicina, si lo que le pide el cuerpo (y en parte la mente, sobre todo su inteligencia emocional) es luchar como sea contra los genocidas?
Lo malo es que hay que estar vivo, aunque sea torturado, para que se pueda quitar el apantallamiento al gen biológico. Y eso es lo que provoca los genocidios, más o menos planificados, ya que, así, no quedan seres humanos, sobre todo crías, para que se regenere la sociedad adulta dominante.
¡Anímate!