
Ayer hablamos del problema grave que tienen las crías humanas palestinas, a la hora de transformar su rabia acumulada en un acto de liberación. Toda la potencia de la rabia se hace acto disidente, pero puede ser pacífico o violento.
Y algo parecido pasa con la cría humana israelí.
En el caso palestino le queda optar por una salida violenta, la más fácil, haciéndose el típico terrorista islámico. Sea del grupo que sea.
Para eso ha mamado gen social negativo a tope… que le hace mudar empatía en antipatía, que su solidaridad humana biológica se convierta en una parodia de solidaridad exclusiva para los de su religión, su raza, o «lo que sea» (mismo un equipo de fútbol o rugby)… haciendo que la mente humana quede reducida a un reducto de frases hechas, de lemas bélicopatrióticos… ya ni ideas se pueden llamar, son bolsas de rabia acumulada como odio al otro, que hacen buscar siempre al culpable en el otro (nunca en el propio bando)… en fin, es poseer un adn social negativo, que impide otra opción que escoger las armas y tratar de vengarse, aunque se extrapole la venganza con seres humanos totalmente inocentes.
En este caso la sociogenética poco puede decir de nuevo, que ya no se sepa por otras ciencias, pero sí puede aproximarse mejor una posible solución de los grandes problemas que provoca este tipo de comportamiento. Porque, como decimos siempre, el gen social negativo apantalla al gen biológico, pero no lo puede eliminar.
¡Anímate!