Y el TRABAJO doméstico…

Que tampoco apareció de forma natural, cuando la distribución de roles sociales, sino como una imposición social en una comunidad humana dominada por los machos. Una sociedad androcéntrica, como tanto gusta de repetir (con mucha razón) el movimiento feminista actual.

Porque sí, a veces parece que las cosas (costumbres) salen de la nada… o surgen como actividades sociales en un manantial de la naturaleza… o, mucho peor, como decisiones que algún dios tomó, para favorecer la vida de los hombres.

Pero de los hombres-hombres, en su acepción de ser como Adán. No el simple homo latino. Por eso Yahvé castigo a Eva y no a Adán.

Y por ese motivo, aduciendo además que era «por su bien», se recluyó en la cueva a las hembras de la familia. Para cuidar de las crías. O, porqué no, a cuidar de las primeras plantas que se cultivaron. Y así hasta podían salir de la cueva, presumían los hombres de liberales, para hacer ese trabajo doméstico

Y así por los siglos de los siglos… diciendo, para colmo, que el trabajo doméstico (de las amas de casa) no es trabajo.

Comentarios

Una respuesta a «Y el TRABAJO doméstico…»

  1. Avatar de xaqun

    Con el trabajo doméstico le pasó a Marx (Karl) como a Sócrates con la esclavitud, en concreto la de la mujer, tan disfrazada pero tan evidente, para quién quiera ver en vez de solo mirar… la fuerza de trabajo casera, que colabora con la fuerza de trabajo en la fábrica siempre fue algo despreciado socialmente, algo que se quedaba dentro del armario doméstico, y que tanto le convenía a la burguesía no tenerlo en cuenta… pero que se le pasó por alto, al amigo Karl, a la hora de analizar la situación socioeconómica e ideológica de un estado soberano (llámese Atenas o Gran Bretaña)… algo parecido a lo que le pasó con el lumpen proletariado, que iba a ser generado como churros por el trabajo fabril, cada vez más especializado.

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