Y aunque pueda parecer raro , tenemos que reivindicar el derecho a aburrirse. Porque su negación es la mejor forma de evitar que uses tu derecho de expresión … ¿Qué más clara expresión de descontento que manifestar de forma pacífica, el hecho de que te estás aburriendo en clase?
¿Qué profesional tienes enfrente, con la obligación de hacer que bebas los conocimientos, en vez de masticarlos y vomitar, que ni siquiera es capaz de, al menos, mantenerte quieto en el sitio, haciendo que atiendes? Aunque sea con disimulo…
Hay que ser muy mal profesional… Y el problema es que existen (y en cantidad manifiesta… aunque no se quieren ver).
Es otra forma más de escapar de la realidad, en este caso en un aula, haciendo que acabe siendo, el alumno aburrido, el chivo expiatorio de todo lo malo que sucede en ese espacio tiempo de aprendizaje.
Y lo peor es que los adultos, sean profes o no, fomentan ese oscuro discurso.
Es cierto que, observando el comportamiento de algunos alumnos, puede parecer que lo están pasando bien en la escuela . Que trabajan y, si no felices, por lo menos están muy atentos a las explicaciones y, muy importante, siempre quieren tener sus tareas terminadas a tiempo.
Incluso cuando las explicaciones y las tareas dejan que desear, desde una perspectiva educacional natural y libre. Es decir , cuando se práctica la chapatoria y el exceso de deberes, por ejemplo. Aún así hay alumnado muy aplicado.
Y en este tipo de comportamiento, al que podemos llamarlo plácido, entra una variable importante, vital : se llama pobreza.
La de sociogenes injertados, con más negativos que positivos, que puede tener la mente de una cría humana, gracias a la tremenda influencia de la pobreza!!! Piaget ni la consideraba en sus clasificación, sobre la maduración infantil… pero, está claro que algunos estudian porque significa su posible salida de esa pobreza.
Porque la socialización, un pariente maduro de la solidaridad, la produce un biogén específico que, como decimos siempre, necesita reforzarse positivamente (o sea, que no lo apantallen negativamente). Y eso lo hace el juego entre iguales… Luego ya se aprenderá mejor en lugares más específicos , y con adultos, para ir madurando en tus técnicas de trabajo, pero ahora toca jugar. Ya que, así, se van combinando diversas mentes humanas , en proceso de maduración, cada una a su ritmo y, siempre, acabarán por ayudar las más rápidas a las más lentas. Eso es cooperar en el aprendizaje.
Como decimos, significa un proceso de evolución humana. El hecho de suprimir el juego libre, es una auténtica regresión evolutiva. Es limitar la capacidad plástica del cerebro, para irse adaptando a los sucesivos cambios que va a tener (seguro) el ecosistema donde vives.
Y además el trabajo en cooperación no solo mejora la capacidad para aprender , sino que promueve la unión de los trabajadores, para que hagan piña en defensa de lo ataques que la SAD intente hacer contra ellos. Por ejemplo, neutralizando su capacidad biológica de regeneración social.
Porque regenerar la sociedad adulta dominante (SAD), no solo permite mejorar las condiciones de trabajo y forma de vida, si no que permite sentirse unidos de tal forma que los cambios producidos, serán más fáciles y también pueden llegar a ser irreversibles.
Y no solo le falta la risa a mamá robot. Le falta mucho más…
Una mamá auténtica, después de llevarte en su seno durante nueve meses, está ya preparada para muchas cosas… de esas que serán cruciales en tu maduración durante tus primeros dos años de nacido. Para empezar, si tiene que domesticarte en un lugar cerrado, al que se llama refugio, no deja de mantenerte en una situación muy parecida al útero materno… o encerrada en la cueva familiar, sin poder salir de ella, para irse aclimatando al exterior. Cuando la cría humana lo que necesita es sentirse en un entorno amplio, muy variado, y no solo conocer el interior de la cueva, por mucha gimnasia que hagas. Y por muy protegida que te sientas… precisamente la naturaleza quiere que empieces, ya temprano, a sentir algo de miedo, para aprender que se necesita avanzar con precaución.
Con estas tres entradas sobre las madres humanas y la negativa clara a que sean comparables con las madres robóticas, podemos concretar más algunas cosas de eso que llamamos sociogenética. Además en relación con esta etapa de la cría humana, dijimos priemera parte dedonde más y mejor se va a trabajar, por parte de la SAD (humana o robótica), intentando manipular su maduración. Lo que llamamos aquí, primera parte de la maduración humana.
Centrémonos en el proceso de Condicionamiento Mental… una forma de funcionar, socialmente, que está muy relacionado con ese concepto que, hasta aquí, le hemos llamado injerto social en las crías humanas, por parte de la SAD (sociedad adulta dominante). Recordemos siempre, que no todos los adultos forman parte de esa SAD. Como mucho, algunos son simples delegados del Poder. Y en buena parte involuntarios.
De alguna forma se puede decir que este condicionamiento mental es un pariente teórico del Síndrome de Estocolmo en sus diversas formulaciones. Especialmente en lo tocante a que las mujeres acaben sufriendo su variante de aceptar el maltrato como un mal natural. Creer en el jodido pecado original, aunque no seas nada creyente.
Todos los fetos humanos pueden parecer iguales, incluso muy parecidos a un feto de cerdo. Pero son muy diferentes, ya no solo porque no hay un ADN igual a otro, sino porque la sociedad ha ido, poco a poco, instaurando una clasificación de los fetos (ya antes de nacer) en distintas categorías. Y como un libro de literatura ya lo hizo, podemos usar su división en fetos alfa, fetos beta y fetos gamma. Aunque en la mediocre realidad actual, parezca que la división se limita a alfa y a beta.
Pero la realidad es muy dura y está claro, viendo el panorama mundial, que hay demasiados fetos de tipo gamma, como para que los podamos minimizar. La hambruna, con las guerras y el tráfico de crías humanas (sean completas o parcialmente), hacen que la cantidad de fetos reales, de tipo gamma, es cada vez más numerosa.
Así que la pregunta, ¿qué hacemos por ellos (que aún no pueden preguntar ni quejarse)?, es muy pertinente : ¿Qué tipo de feto nos tocará ser? Y no hay que remitirse a la CF de Aldous Huxley (Un mundo feliz), ni a la teoría científica de Karl Marx sobre las clases sociales, para darse cuenta que en ambas narraciones, sean fantasiosas o científicas, hay mucho de verdad.
¿Acaso, todos los fetos, que pasan a bebé, nacen en las mismas circunstancias socioculturales, bajo la misma ideología familiar y, desde luego, las mismas perspectivas de futuro? Qué más da que no se señalen en la frente con la letra alfa o la beta, unos se irán para ejecutivos con poder y otros se irán para ser esclavizados en la cadena laboral… e incluso habrá otros, almacenados al tun tun, para que los beta aprendan, que ni siquiera pueden “gozar» de un trabajo remunerado constante. Porque siempre habrá un grupo de trabajadores en paro, como repuesto seguro. Estos últimos, llamados hasta hace poco lumpenproletariado, el futuro del cuál (su extrema importancia), fue el elemento teórico que se le escapó al bueno de Marx (Karl), en su análisis marxiano de la realidad socioeconómica.
Pero la población gamma, que no toda nace como tal (hoy en día prevalecen los gamma sobrevenidos)… como son los palestinos de Gaza, está tan desesperada, que no tendrán inconveniente en forzar un rápido avance hacia el desastre planetario… ¿Por qué van a tener miedo a una extinción masiva, si ellos ya la tienen encima de sus cabezas?
Podemos enlazar con el final de ayer : no se educa para ser capataz, se domestica. Lo mismo podemos decir para ser esclavo, no hay educación posible, para que te traten como una bestia de carga, se tiene que sufrir una tremenda domesticación, como dijimos, para que tu mente asuma como natural ser una bestia. Porque no hay inteligencia humana, ni racional ni emocional, que pueda admitir la falta de libertad.
La inteligencia y la esclavitud son incompatibles. Pero un ser humano no puede borrar ni su inteligencia ni la inteligencia de otro ser humano. La libertad es como una contraseña para abrir. la inteligencia, no puede haber una sin la otra. Dicho de otra forma, la inteligencia no puede sobrevivir bajo una tiranía. Pero sería mejor escribirla así : no hay dictadura que pueda sobrevivir, queriendo apagar a la inteligencia humana.
A veces nos preguntamos, como puede una cría humana creer que la esclavitud es algo natural. Pero es muy simple. Si eres un hijo de Jefferson Davis, ¿qué tipo de ideas pueden habitar tu cabeza. Si tu padre dice que son animales instintivos, que no pueden pensar como los blancos… y menos pensar en la libertad. Y , para colmo, la iglesia que sea lo bendice.
Y dice que, si quieren ser libres, derraman la sangre de sus santos benefactores… como si los amos no derramaran la sangre de sus esclavos, tal que si fueran venados en la cazadora Gran Bretaña. Humildes pero emotivos, así son los esclavos para este señor presidente… Si la hipocresía fuera un cáncer, que algo tiene de ello, este blanco sureño moriría con un dolor bien merecido : sufriendo como un cerdo en modo matanza.
Y claro, los hijos de este tipo de fracasos humanos, solo pueden repetir lo mismo que les han enseñado : El esclavo nace esclavo y el pobre nace lo mismo. Hay un sociogén específico para creer eso. Y es muy muy fuerte.
Y luego está lo más importante. Mucho más que descubrir el uso como arma de un simple hueso, para robarle la charca a la tribu enemiga.
Se necesita enseñar a la s crías humanas de la tribu, como deben hacer, para seguir siendo los amos de la charca.
Nace la educación, aunque mejor será hablar de domesticación. Porque educar es una cosa y domesticar otra muy diferente (antagónica). Hablando de animales irracionales, se pueden confundir ambos conceptos. Pero el hecho de tener inteligencia, racional y emocional, en vez de instinto, los hace muy diferentes : se domestica la parte irracional de la mente humana. Un resto del animal que somos. Pero se educa la parte racional/emocional de esa misma mente.
Y por eso se domestica a la cría humana esclava, para que aprenda a diferenciar entre ser el esclavo privilegiado, el alfa o capataz, o bien ser el esclavo desprotegido, el beta o simple peón. Eso no se puede educar, porque no hay inteligencia racional o emocional que lo admita voluntariamente. Y, para «aprender» eso (más bien sentirlo) no necesita libros ni explicaciones, le basta con ver como el capataz castiga al esclavo que no obra, tal como manda el amo.
Y, además, tengamos en cuenta que, el esclavo humano, para el amo, es simplemente una bestia de carga. Eso ayuda a que la cría humana pueda intuir lo que debe escoger, para cuando sea adulta : ser la bestia o montarla. Para ser capataz no se educa, se domestica.
Y es que no se necesita una revolución, para hacerse con el poder necesario para oprimir a otros. Solo escogimos ese caso de la RF, para ver como la separación en clases sociales nuevas, se daba incluso después de un procesos revolucionario, hecho para romper esa división en clases.
Realmente, como ha enseñado la historia (y ya hemos visto muchas veces), la división en clases empieza con descubrir que un hueso te sirve para romper el cráneo de tus enemigos. O amigos, hasta el momento en que decides robarles la charca, que usabáis en común.
En ese crucial momento histórico, hace millones de años, ya hubo una división del trabajo obligatorio. Los dueños de la charca vivirían del cuento, por ser amos. Y los que perdieron la charca tendrían que pagar por usarla… Puede que haciendo trabajos para los nuevos amos, y así conseguir un salario en forma de agua.
Como dice el título solo hay que tener el suficiente poder, para obligar a trabajar para el poderoso. Y luego viene la organización precisa, para que los trabajadores obligados lo hagan con buen rendimiento… nacen los capataces.
El ser humano, a partir de los homínidos con poca inteligencia racional, no trae en su ADN un biogén, que le pida ser diferente de otros humanos.
Solo supone una diferencia : existen dos sexos, para favorecer la diversidad reproductiva y que los biogenes, digamos negativos, pudieran difuminarse entre los positivos. La naturaleza ya dispuso ese mecanismo, para evitar la concentración genética… Algo que los humanos empezaron a pervertir, al juntarse en tribus y favorecer la reproducción consanguínea, en vez de apoyar la que mostrara mayor posibilidad de usar diferentes fuentes genéticas.
Pero siempre fuimos amigos de llevarle la contraria.
E igual pasa con los sociogenes. Nos empeñamos en evitar la diversidad, haciendo que los dirigentes de un grupo humano se intenten reproducir en un grupo reducido de corifeos. Podemos etiquetarlo como el Síndrome de Estocolmo de la Reproducción Endogámica. Su máxima expresión se cuando los monarcas se quieren reproducir solo dentro de su familia. Y algo menos problemática, suele darse en los Departamentos universitarios.
Pues así funcionan las llamadas vanguardias revolucionarias : son capaces de parir dos tipos de pueblo, a partir de un solo pueblo. Hacen magia social (antirrevolucionaria). Y es lo mismo que hacer del pueblo una idea, por la que dicen se debe luchar, pero sin especificar a qué tipo de pueblo se refieren en realidad : si al alfa o al beta. Al más puro estilo socrático, han convertido al pueblo en una jodida idea abstracta, que ya no sabemos a qué se refiere realmente.
Es curioso que el gran Sócrates, vía Platón, se hiciera tantísimas preguntas, sobre la Belleza, la Amistad, la Justicia… pero nunca se planteara preguntarse sobre la esclavitud, aunque fuese «con la boca pequeña», o la falta de libertad «naturalizada, que viene a ser lo mismo … o incluso, mucho peor, sobre el Poder. Ese concepto, que justifica la falta de libertad en los humanos oprimidos.
Y es que todo empieza con un reparto desigual del poder. Como antes, ya comentado en su momento, lo fue el dinero/tierra, que da lugar a ese poder, que antes del robo de tierras no existía.
Porque nada hay en el ADN humano que justifique la afición del ser humano al poder, y menos en su versión de homo sapiens.
Porque los animales irracionales no están marcados por ninguna característica genética, que les pida aficionarse a tener poder. El león necesita comer y caza para ello, pero no siente ningún instinto especial para que sea poderoso. Hasta su título de Rey de la Selva es un invento humano. Y muy poco científico, ya que la sabana, hábitat del león africano, poco tiene que ver con una selva. Ese es más bien territorio del tigre asiático.
Pero el ser humano desea tener poder. Puede ser un depredador por afición, no por necesidad alimenticia. Si no fue educado en la igualdad, durante su infancia, entonces ya recogió resabios de que él manda sobre los otros… Y, si es vanguardia de algún movimiento revolucionario, de adulto, eso ya resulta una adicción al poder (totalmente racional, pero fuertemente desviada por lo emocional).