
Que tampoco apareció de forma natural, cuando la distribución de roles sociales, sino como una imposición social en una comunidad humana dominada por los machos. Una sociedad androcéntrica, como tanto gusta de repetir (con mucha razón) el movimiento feminista actual.
Porque sí, a veces parece que las cosas (costumbres) salen de la nada… o surgen como actividades sociales en un manantial de la naturaleza… o, mucho peor, como decisiones que algún dios tomó, para favorecer la vida de los hombres.
Pero de los hombres-hombres, en su acepción de ser como Adán. No el simple homo latino. Por eso Yahvé castigo a Eva y no a Adán.
Y por ese motivo, aduciendo además que era «por su bien», se recluyó en la cueva a las hembras de la familia. Para cuidar de las crías. O, porqué no, a cuidar de las primeras plantas que se cultivaron. Y así hasta podían salir de la cueva, presumían los hombres de liberales, para hacer ese trabajo doméstico
Y así por los siglos de los siglos… diciendo, para colmo, que el trabajo doméstico (de las amas de casa) no es trabajo.
¡Anímate!