
No es ninguna exageración decir que podemos morir antes de amar o ser amados. Así de sencillo… y de tremendo fraude. No nos dejarán ser ni Jack ni Rose, ni Julieta ni Romeo.
Porque no es la vida, ni la frialdad del mar, lo que mata nuestro amor. Son los adultos, que tienen el poder, los que nos pueden hacer imposible nuestra debida historia de amor. Porque nacemos para amar, no para lo contrario.
Y no se necesita precisamente mucho poder. Puede ser un adulto o un adolescente adultificado prematuramente) el que promueva una acción determinada, que nos robe esa posibilidad de amar. Que, repito, es una deuda que tiene la naturaleza con nosotros, simplemente por el hecho de haber nacido.
Disfrutar del amor de otro ser humano es una claúsula esencial en el contrato que firmamos con la naturaleza. Cuando ella decidió que debíamos salir al mundo de los seres humanos, a partir de la fecundación correspondiente. Y la relación previa necesaria.
Y luego nos puso a vivir en el ecosistema progenitor, donde los adultos debían ser nuestros tutores, para ayudarnos a madurar de forma natural y libre.
¡Anímate!