
Dijimos el otro día que seremos, en el recuerdo, lo que fuimos en la vida. Y si no fuimos capaces de amar, ¿qué nos quedará para grabar en la memoria individual y colectiva de la humanidad?
Por eso es importantee dar los pasos sucesivos dela forma más correcta posible.
Porque no se gana el viaje en el Titanic de la Vida, jugando a las cartas. Ni se encuentra a una Rose de la que enamorarnos mirando por la cubierta del barco. Y menos aún podemos competir con las calderas del barco a todo trapo, pracaticando la relación sexual dentro de un Ford.
Lo que sí necesitamos es pensarnos, para darnos una existencia sensible. Y al mismo tiempo pensar en otro ser humano, que nos pueda pensar a nosotros, para darnos sensibilidad.
Y solo entonces es cuando podemos estar bien seguros de que nos amamos, por encima del frío y del agua, que nos quiere anular como seres vivos. Antes de eso, solo podemos ser (y estar, como) seres inertes.
¡Anímate!