Porque lo maligno del poder no está en él… si no en su SOMBRA.

Como cuenta Salgari en uno de sus relatos, hay un árbol en Borneo, que te adormece bajo su sombra, para que vayas languideciendo poco a poco. Así actúa la sombra del dictador.

En la imagen vemos como la sombra de Iván el Terrible, en versión cinematográfica del gran Eisenstein, se proyecta sobre todo el territorio ruso. Entrando incluso en las casas del pueblo, mediante su terrorífica agencia estatal, llamada Oprichnina. Pues, para algo, dicha agencia gubernamental era un brazo armado clandestino para instaurar el Gran Estado Ruso. La «agencia» precursora de la KGB soviética.

Porque, no nos engañemos, toda agencia estatal, como la CIA estadounidense, es la sombra maléfica del poder establecido. Aunque este poder diga que es democrático.

Es como el árbol de Salgari, que te va cubriendo mentalmente, hasta apoderarse de tu conciencia. Anulando la presente y reescribiendo otra nueva. Y, a diferencia de él no te mata, solo te convierte en un zombi.

Es lo que la sociogenética estudia como adn social negativo. Ese entramado mental, de circuitos neuronales, que marca tu comportamiento individual y social. A partir de que el injerto virtual (no digital) efectuado en tu fase de cría humana, haya madurado lo suficiente, para ser independiente de tu yo principal. Eso es algo más que lo que la Psicología estudia como personalidad… y concretamente su especialidad conductista, que habla de la conducta humana.

Comentarios

2 respuestas a «Porque lo maligno del poder no está en él… si no en su SOMBRA.»

  1. Avatar de xaqun

    Y sí, la sombra del poder es muy alargada… en el espacio (mecanismo imperial) y en el tiempo (mecanismo estalinista)… y así perduran sus maleficios (reales) por los siglos de los siglos… aún sufrimos los males del cesarismo : modificar la república destruyendo sus cimientos…

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  2. Avatar de xaqun

    Y, no lo olvidemos… la sombra del poder viaja en un adn social negativo… como el que dejó injertado Julio César en la mente de su sobrino Augusto.

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