
La sombra del poder es muy alargada y muy, muy profunda. Y nace de la noche de las sombras. La Biblia Abrahámica bien nos lo señala. Porque todas las sombras del poder, como pasaba con el poder de Mordor, dimanan del mismo sitio. Todas dimanan del poder, y da igual que sea un poder seglar, que un poder religioso. Porque los dos tipos de poder, despliegan sus genes sociales negativos, tal que auténticos Nazgûl , para anegar de sombras el planeta Tierra al completo.
Todo lo/el que quiere controlar el comportamiento (la conducta) de un individuo humano, necesita imperiosamente un gen social negativo, injertado en sus mentes cuanto antes, para que acabe siendo uana apieza de la amaquinarai social que le ha ainjeretadao ese gen social.
Y la religión ha sido siempre especialista en ese tipo de injertos tan tempranos. Pensemos por un momento en el bautismo, que se celebra en la religión cristiana. Aún siendo un bebé ya te visten de cristiano. Y sí, es cierto que tú no te enteras, pero ya ha cambiado totalmente la mirada de tus vecinos. Ya NO estás en pecado. Como explicamos en su momento, mirar y ver no es lo mismo. Por ese motivo esta ceremonia del bautismo es tan importante. Será la que provoque que te vean ya como cristiano, aunque estés desnudo, a partir de «sufrir» esa ceremonia.
En cierto modo, y sin dejar a Tolkien, el bautismo es como un anillo de poder, que te impone ser obediente al credo religioso, y como si él fuera el anillo de poder supremo, el que gobierna a todos los demás anillos.
Aunque, en en este caso, no es necesario arrojarse a un volcán para librarse de él. Solo es un gen social negativo, que se desbloquea recuperando la capacidad del gen biológico correspondiente. Incluso, aunque se haya debilitado mucho.
¡Anímate!