
Y no exageramos cuando decimos que en una revolución, sin las viejas que pueden mantener protegidas a las crías humanas, esas que solo valen como carne de cañón en cualquiera guerra, la revolución es IMPOSIBLE.
Porque ya lo diremos más adelante, pero tampoco hay revolución si no se atiende con prioridad a un sector que, como decimos es la carne de cañón(no uniformada), que sufrirá más profundamente la desorganización que provoca toda revolución.
Así que son primordiales esas viejas que protegen a la futura carne de cañón (uniformada). Y es vital ese trato especial, que debe tener todo joven revolucionario con ellas, para que sus miedos se conviertan en esperanza. Para que se aparquen los momentos de crisis organizativas, que pueden llevar a no ver la salida del proceso. Ya que nada como ver el miedo en los ojos de un futuro adulto, para volver a coger el instrumento revolucionario con más y mejores ganas.
Así que las mujeres en general, futuras madres, y las mujeres ya mayores, madres en descanso que no tienen, necesitan especial protección.
Y lo mismo las crías humanas, en este caso el sexo es algo trivial, porque lo que cuenta es su tremenda indefensión y su potencial de futuro. Hasta se puede decir que, en estas condiciones, el sexo es irrelevante, lo más parecido a un paraíso queer.
¡Anímate!