Y a querer ser el Gran Acosador!!!

Estamos hablando de esa cría metahumana, niño o niña, que empieza metiéndose con otro/a , en principio como si fuera un juego… para distraerse. Normalmente no cree que le pueda hacer daño. Sea en el espacio tiempo del recreo o, ya más grave, dentro incluso del aula.

Porque el maltratador acaba por sentir que disfruta del acoso, se siente poderoso y admirado por otros (el público del acosador, real o virtual, pero siempre presente)…

Hubo un tiempo en el que después se comentaban las historias con los «mejores» acosos… pero actualmente con los móviles, ya se pueden ver en las pequeñas pantallas, con todos los pormenores, que hacen las delicias del público no presente.

De alguna forma la grabación de un maltrato, más o menos grave, individual o colectivo, se vuelve un trofeo, para el autor y para su admirador/ayudante que le grava… Y, como no, para todo el que haga de público y tenga una capa mental de inhumanidad, que lo haga inmune al sufrimiento ajeno.

Y es que, en el fondo, somos una sociedad muy miserable… propensa a dejarse injertar sociogenes a favor de la violencia y el maltrato, como si eso fuera una condición biogenética del ser humano. Esa falsa condición biogenética del ser humano, es decir, la idea de que «todo es natural»(es este caso la violencia), lo que la hace menos inhumana es, a su vez, otro sociogén muy extendido, que facilita la violencia ambiental, que se sufre en la sociedad moderna.

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