
Quedamos en la entrada anterior con una idea marco, que resulta fundamental, por lo perniciosa que es y por ser clave al analizar el comportamiento de una cría humana… sobre todo para entender su conducta futura.
Una vez que empieza una cría a tener cierta relevancia social, incluso dentro de la familia, lo que la va convirtiendo en sujeto social humano, en un mundo de adultos, se le obligará a seguir unas normas, que ella no ha elaborado e, incluso, le pueden desagradar.
Y ese desagrado le puede obligar a entrar en un proceso de enfado y lucha contra ellas. lo cual sabemos está relacionado con el biogén, que lleva marcada la regeneración social. Porque las reglas sociales no son correctas si ha puesto una parte de la sociedad constituida, y menos si es una parte mínima.
En la imagen, los típicos pioneros cubanos.
Para ser doblemente etiquetados, los seguidores de un régimen ya no revolucionario, como algo positivo para esos obsoletos amantes de la revolución Cubana. Y como viles criaturitas, menos que bichos, por los fanáticos antirrevolucionarios. Los unos castristas de salón pobre y otros anticastristas de salón miameño. Ambos restos del lodo posrevolucionario que siempre produce una revolución mal acabada : el poder y el contrapoder, convertidos en una miserable pelea de gatos.





