
… es algo muy muy importante.
Es algo de lo que dependerá todo tu comportamiento cuando entres en la etapa adulta.
Serás un adulto distinto, muy muy diferente, si entras con la adolescencia perdida, aunque sea parcialmente, o la «lleves» contigo a full. Esa mochila bien cargadita de herramientas, que tanto mentamos por aquí.
No se puede ser un adulto completo, si no te has armado como es debido, cuando tenías que madurar libremente, para recargar tu capacidad de regeneración social. Entre otras.
Nos estamos repitiendo, con la entrada anterior, pero es que la pérdida de la adolescencia es demasiado importante, como para no agotar la paciencia que aún nos queda, como educador de crías humanas.
Aquí no vale ser Harry Potter, para hacer dos pases de magia y llegar a adulto, como si no hubiera pasado nada (malo). En la sociedad real, si te pasa algo malo, eso te otorga un trauma tal, que ya nunca dejarás de pagar la factura que la SAD te ha endilgado. En la adolescencia no hay varitas mágicas, por mucho entusiasmo y falta de reflexión que le eches.
¡Anímate!