
… ante todo, DEFENDERSE!!!
Y la Susana de Barrio es un buen ejemplo.
Porque su adolescencia de mujer, le obliga a dejarse tratar como un jodible objeto humano.
Lo que la marca como la esclava de su casa, con su madre, mientras el hermano y el padre son santos varones.
A ser etiquetada como semiputa por su compañeros de barrio (machitos), por el simple hecho de que tenga una vida sexual libre.
Y a ser tratada como pieza de caza sexual por un adolescente macho, que se considera superior a ella, por el más simple hecho de poseer un órgano sexual masculino. Para colmo en la habitación de Susana, donde él se cuela por la jeta. Todo eso, en una sociedad patriarcal, donde la etiqueta machista te permite hacer un coto de caza allí donde se sitúen hembras de la especie humana. Ya no necesitas ni ir a la discoteca. Es un claro gen social, que se va pasando de generación en generación. Por vía educativa, no por vía genética.
¡Anímate!