
… nos tapemos bien los ojos…
… porque seguiremos viendo lo que no queremos. Lucy está ahí. Y todos los parientes que fue desparramando por el planeta, también están ahí. En nuestro actual ADN.
Aunque no nos guste, tuvimos antecesores peludos, incluso negros, con un ansia caníbal de aquí a mañana… que rompían cráneos de otros homínidos, para robarle las charcas comunitarias (como en 2001…)… en fin, todas las características que formaron un ser vivo antes de llegar a este ser humano actual. Y que la naturaleza (sea lo que eso sea) no consiguió borrar de la carta universal de los defectos (y virtudes) del ser humano : su ADN.
Porque la naturaleza haría un trabajo de selección lo mejor posible. Solo «quería» escoger mutaciones del ser vivo que evoluciona, que sean positivas para su especie. Pero la naturaleza , aunque no sea la versión mediocre actual del homo sapiens, no lo puede todo. Por ejemplo, impedir que algo negativo se le cuele en su ADN.
Si a Yahvé se le coló una indisciplinada Eva, ¿cómo a la naturaleza (sea lo que eso sea), que no es todopoderosa (solo muy hormiguita), no se le va a escapar alguna mutación negativa? La evolución es un complejo proceso de ensayo y error, no tiene un 100 % de eficiencia. El 100 % es un tope ideal, un límite (en la vida) que, por definición es inalcanzable. Como todo límite matemático. Y el ADN, por supuesto, no es un ente virtual.
Se trata de mejorar la eficiencia del sistema de selección, para que cada vez los nuevos seres vivos que aparezcan sean la mejor versión posible. Y eso el león no lo sabe, no tiene porque saberlo. Pero el ser humano sí. Y, por eso, necesita combinar lo bueno que trae en su ADN, con lo bueno que puede recoger del ambiente de su ecosistema. Eso es el adn social positivo.
¡Anímate!