
… por ejemplo, una cámara…
.. que nos acerque lo mirado. Además de favorecer un encuadre y dejar constancia grabada, para revisar así lo que hemos fotografiado. Una forma de poder pensar mucho mejor en lo visto.
Y una forma de aprender, aunque no lo parezca, a mirar la realidad con mucha más atención de la normal. Y desarrollar una buena capacidad, para ir observando como esta se divide en los planos de los que ya hablamos. De saber dónde indagar mejor, para ver aquellos detalles que nos pueden ser más interesantes de esa realidad.
Una cámara de fotos, por ejemplo, viene a ser como establecer un cordón umbilical entre nosotros y la realidad. Nos acerca, nos introduce en aspectos que ni siquiera eran percibidos conscientemente. Como pasaba en aquella peli llamada Blow Up.
De hecho suele ser muy típico notar matices de la cara de una persona, cuando un fotógrafo con chispa le trata de pillar ese momento en que se le descontrola algo su rigidez facial, cuando se relaja, y luego contemplamos un rostro que no suele ser posible ver muy a menudo. Y con él nos cuenta muchas más cosas.
Sí, el arte de la fotografía enseña mucho sobre el arte de ver. Ayudando a diferenciarlo, además, del simple fenómeno visual de mirar.
¡Anímate!